La permanente transición democrática mexicana - Luis Sánchez Jiménez | La Crónica de Hoy
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La permanente transición democrática mexicana

Luis Sánchez Jiménez

La calidad de las prácticas electorales en la democracia mexicana es siempre un tema a discusión cuando se desarrollan las campañas electorales y se realiza la jornada electoral, incluso se continúa especulando sobre los conflictos post-electorales y sus derivaciones. Los procesos electorales estatales que están aún en curso se aproximan el momento de definición ciudadana mediante el sufragio; en ellos, sin embargo, se pudo constatar, de nuevo, que las prácticas clientelares, los apoyos gubernamentales a los partidos en el poder y, en suma, la cargada del poder al servicio partidista aún están presentes en la vida política y electoral del país.

Observar la prestancia y atención gubernamental en favor de un candidato sin empacho alguno es muestra de la desesperación con la que la clase gobernante aborda la democracia electoral en México. El derroche como medio para pretender ganar apoyos sigue teniendo un espacio entre la sociedad, es la parte clientelar, incluso esa parte no puede darse ya por inamovible, también elige entre quién le da más.

Afortunadamente hay otra parte más ciudadana que expresa su hartazgo respecto a las malas condiciones de vida personal y familiar, decidiendo participar activamente. Esta última es la que define los cambios políticos en las urnas.  

En los actuales procesos electorales locales también se puso a prueba la teoría del partido cascarón, expresada por Andrés Manuel López Obrador, al referirse a que, tras su salida del PRD para formar Morena, los militantes y la base social del sol azteca se trasladarían a su nueva formación política, dejando sólo el cascaron del aparato político partidista. Esa visión ha hecho que López Obrador admita sólo un camino para recibir apoyos: el de la sumisión. Como en las derrotas militares, él exige rendición incondicional. Nada de acuerdos, plataformas comunes ni reuniones para establecer consensos, es como él dice o nada.

Con esa estrategia, los liderazgos formales de Morena siguieron a su pastor, personalmente me reuní con Yeidckol Polevnsky e Higinio Martínez para tratar de llegar a acuerdos en una unión de las izquierdas para enfrentar al PRI en el Edomex. Lo rechazaron una y otra vez. Se hicieron quince llamados públicos consignados en los medios de comunicación, en los cuales configurábamos la posibilidad de conformar una alianza entre ambos partidos para la elección a gobernador en el Estado de México. “No es necesaria para nosotros”, decían. “Mejor vénganse para Morena”, “Con ustedes ni a la esquina”, fueron sus respuestas. Andrés Manuel ya había decidido quién sería su candidata y… cómo contradecirlo.

En el desarrollo de la campaña electoral para todos fue claro que López Obrador fue a hacer campaña en nombre de otros, siempre calculando el efecto para su propio beneficio hacia el 2018, no para resolver los problemas de los mexiquenses. En un momento preciso de la campaña del Estado de México vino el apretón. No fue petición ni propuesta, fue un emplazamiento a declinar. Ante la negativa, Andrés lo intento cinco veces más, sin bajar el tono autoritario y amenazador. Nunca se concibió la posibilidad como lo que en toda democracia consolidada y en un sistema de partidos robusto ocurre: los partidos entablan conversaciones entre pares y pueden arribar a acuerdos, establecen un piso mínimo de entendimiento para un actuar político conjunto. En lugar de esto el camino planteado fue la subordinación, “súmense y después vemos”, así no se puede actuar en una democracia.

Los resultados que se obtengan en los comicios del próximo domingo darán pie al análisis de las estrategias seguidas por cada partido político nacional. Los distintos comportamientos partidistas, sus consecuencias, aciertos y errores, pero sobre todo el comportamiento ciudadano frente a ellos, serán tema de reflexión para políticos, opinadores y ciudadanos.

En el plano nacional, como en muchos ámbitos locales, la gente exige acciones y respuestas precisas de los gobernantes, de los representantes populares y los partidos políticos. Cada quien tiene una preferencia ideológica o política, pero lo que se demanda cada vez con mayor exigencia es dar resultados, en los congresos y en los gobiernos, poner más atención en el actuar que en el decir. Por ello este domingo, en cuatro entidades del país, será el momento ciudadano de la democracia, a la que hay que cuidar, fortalecer y preservar.

Senador de la República

XXX Twitter @ SenLuisSanchez

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