El mundo no necesita al gobierno de EU contra el cambio climático ¿o sí? | La Crónica de Hoy
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El mundo no necesita al gobierno de EU contra el cambio climático ¿o sí?

El planeta puede cumplir los Acuerdos de París aun con la salida de Washington. No obstante, si se aspira a estabilizar las emisiones de CO2 en el largo plazo se necesitará de su intervención: Carlos Gay

Donald Trump dijo el jueves que las emisiones de EU son insignificantes como para estar atado a un acuerdo mundial injusto.

Ráfaga de citas: “Fui electo para representar a los ciudadanos de Pittsburgh, no de París”; “Salimos (del Acuerdo de París), pero iniciaremos las negociaciones y veremos si logramos un acuerdo justo, y si no, estupendo”: Donald Trump, después de anunciar el retiro de su gobierno de los Acuerdos de París, firmados en 2015, cuya meta es que los más de 190 países firmantes logren una reducción de gases de efecto invernadero para alcanzar una temperatura global de sólo cerca de tres grados centígrados para finales de siglo y evitar el menor de los cataclismos del calentamiento global.

“El cambio climático es real. Dejar los Acuerdos de París no es bueno para Estados Unidos o el mundo”, respondió Elon Musk, uno de los empresarios de base tecnológica más visionarios e importantes del mundo, quien además renunció a los dos consejos consultivos de negocios del mandatario estadunidense, después del anuncio que hizo el pasado jueves.

“El anuncio más que debilitarnos nos motiva y este vacío será llenado por un amplio, nuevo y comprometido liderazgo”, dijo Miguel Arias, comisionado de medio ambiente de la Unión Europea. Por otra parte, empresas como Apple, Google, Facebook, Microsoft, HP, Unilever… hicieron pública una carta al presidente Trump que dice “(…) Como algunas de las empresas más grandes con base y operando en EU, instamos fuertemente a mantener al país dentro de los Acuerdos de París…”. Respuestas por todo el globo, del mandatario francés, Emmanuel Macron, de bofetada con “gant blanc” (guante blanco), de senadores republicanos, más empresarios, artistas…  Así, la historia y la visión obtusa de Trump suscriben lo incomprensible a la razón, pero no a los intereses industriales detrás.

SUSTITUCIÓN DE LIDERAZGO. Para Carlos Gay, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, Donald Trump y su gobierno “no tienen que ver con el resto del planeta”, no obstante, lo afecta. El científico, miembro del Grupo intergubernamental de expertos sobre cambio climático (IPCC, por sus siglas en ingles), recuerda que Trump busca reactivar la arcaica economía de la extracción y quema de carbón, la más contaminante entre los hidrocarburos y recuperar alrededor de 75 mil empleos estadunidenses. Sin embargo, otros miles de empleos de las agencias de protección al ambiente (EPA), oceánica y atmosférica (NOAA), entre otras, perderán sus empleos debido al fuerte recorte presupuestal —en la EPA es de alrededor del 30 por ciento—.

“Salir de los Acuerdos de París aislará a Estados Unidos, incluso desde el punto de vista tecnológico porque perdería, miserablemente, el liderazgo que mantenía”, dice Gay. Sin embargo, como lo decía el comisionado europeo, el hueco que dejará lo llenarán otros, “y quien está bien puesto es China, que junto con Europa, se espera, mostrarán un liderazgo tecnológico y político”.

De acuerdo con Fausto Quintana Solórzano, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, la salida de EU del acuerdo parisino no evitará que se mantenga: se necesita la conjunción de países que representen el 55 por ciento de emisiones del mundo, y la Unión Americana emite sólo el 15 por ciento.

Por otra parte, “el compromiso político que hay detrás de las acciones de Trump nos remite a su campaña, donde muchos empresarios del sector energético apoyaron su candidatura, por lo que ahora tiene una factura por pagar”. El especialista en cooperación internacional ambiental añadió que EU busca reactivar su economía de carbón, aumentar la extracción de energéticos no convencionales, principalmente gas natural con la técnica del fracking, y el  fortalecimiento de la industria petrolera, que perdió presencia en el periodo de gobierno de Barack Obama. “A esto se suma claro, su miopía sobre cómo funcionan las dinámicas mundiales”.

EL LÍMITE DE DOS GRADOS. En conferencia, los académicos explican que el esfuerzo de los demás países podría cubrir el freno a las emisiones correspondientes a EU, de lo que es en sí un acuerdo poco ambicioso. El documento firmado en París, que no es vinculante ni puede sancionar a las naciones que lo incumplan porque es voluntario, evitaría que el mundo emita los gases de efecto invernadero suficientes para que no se rebasen los 4 grados.

De lograrse, las emisiones serían sólo tres grados o un poco por encima de ello a finales del siglo XXI. Pero en un escenario donde la temperatura “sólo” suba dos grados el riesgo sería menor para la humanidad, aún así el impacto será importante, pero manejable y adaptable. Lograrlo es técnicamente asequible, políticamente quizá no. “Los siguientes cálculos son viejos: si quisiéramos estabilizar las temperaturas en dos grados o menos tendríamos que emitir 80 por ciento menos gases de efecto invernadero para 2050, que no se va a lograr, menos ahora… En París dimos un primer paso en la dirección correcta, pero para estabilizar las temperaturas a finales de siglo tendríamos que llegar emitiendo prácticamente cero o cifras negativas”, dice Gay.

El tropiezo de EU con el gobierno de Trump podría ser un mal “que no dure mil años”, dice el científico, lo cual espera sea verdad si el mundo aspira a lograr más cosas que el Acuerdo de París. “Sí se necesitará de la intervención de EU si queremos estabilizar las emisiones del planeta a dos grados o 1.5, porque no deja de ser un país con mucha innovación, ingenio e investigación”.

Mientras tanto, dice Fausto Quintana, la situación actual se presenta como una oportunidad para replantear la estrategia de los gobiernos locales y de otros países, de impulsar a través de la lucha contra el cambio climático la transformación del modelo de desarrollo mundial. Quizá así, logremos que “el mundo sea grande de nuevo”, como sarcásticamente respondió Macron al discurso del “Rey Loco”

Las hojas en descomposición producen gases efecto invernadero: estudio

Un grupo de científicos de la Universidad Estatal de Michigan descubrió que las hojas en descomposición son una “sorprendente” fuente de gases efecto invernadero.

Según el estudio realizado por estos científicos y que publicó ayer la revista británica Nature Geoscience, las hojas en ese estado producen óxido nitroso, un tipo de gas efecto invernadero más potente que el dióxido de carbono.

Los autores sostienen que este nuevo descubrimiento podría ayudar a “perfeccionar” las predicciones de emisiones de óxido nitroso (N2O), así como servir de guía para futuras prácticas agrícolas y manejo del suelo.

“La mayor parte del óxido nitroso se produce dentro de volúmenes de tierra del tamaño de una cucharita, y estos llamados ‘puntos calientes’ pueden emitir una gran cantidad de óxido nitroso rápidamente”, sostuvo la líder del estudio, la científica ­Sasha Kravchenko.

Pero, tal y como apuntó Kravchenko, la razón de la aparición de esos “puntos calientes” ha “desconcertado a microbiólogos del suelo” desde que fueron descubiertos hace “varias décadas”.

La publicación atribuye el retraso en este hallazgo a que, normalmente, los científicos analizan mayores escalas espaciales y a que es “difícil” estudiar y etiquetar un campo entero como fuente de emisiones de gases de efecto invernadero cuando “la fuente se limita a gramos del suelo que albergan hojas en descomposición”.

El estudio asegura que “cambiar la vista de los binoculares a los microscopios” ayudará a mejorar las predicciones de emisiones de N20 que, tradicionalmente, son un 50 por ciento exactas.

 

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