Sobrerregulación en genética obliga a investigadores a migrar del país | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 06 de Junio, 2017

Sobrerregulación en genética obliga a investigadores a migrar del país

La secretaria ejecutiva de la Cibiogem, Sol Ortiz, señala que hacen investigación en laboratorio pero se complica a la hora de realizar pruebas en campo

Sobrerregulación en genética obliga a investigadores a migrar del país | La Crónica de Hoy

México es uno de los países que tienen mayor cantidad de instrumentos regulatorios en materia de organismos genéticamente modificados (ogm), pero esto ha desincentivado la investigación, dijo Sol Ortiz García, secretaria ejecutiva de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem).

En entrevista con Crónica, en el marco del Simposio Internacional sobre Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, que se lleva a cabo en esta ciudad, Ortiz García dijo que la sobrerregulación ha hecho que algunos investigadores salgan del país para continuar su trabajo.

“Ese marco regulatorio ha desincentivado un poco la investigación en campo. Siguen investigando en sus laboratorios, siguen haciendo desarrollos interesantes e importantes en confinamiento, pero las pruebas de campo algunas veces prefieren hacerlas fuera de México para evitar la regulación que tenemos.

“Es un gran reto para los reguladores empezar a  aprender de lo que hemos visto y a ellos los invitaría a preguntarle, por ejemplo, al doctor (Luis) Herrera Estrella, alguien que ha estado involucrado en este proceso, tratando de desarrollar productos para el campo mexicano, cómo ven ellos la regulación”, instó Ortiz García.

Destacó que en México se produce, en más de cien mil hectáreas anuales, algodón genéticamente modificado sobre todo en el norte del país; además se han hecho pruebas con trigo tolerante a la sequía y, a través del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMyT), se ha utilizado germoplasma mexicano en un programa de maíz tolerante a sequía en África.

Lamentó que aunque en soya México no es centro de origen, la siembra de este producto genéticamente modificado se ha complicado, a pesar de que se sembraba desde 1996 en diferentes lugares del país.

Refirió que en 2012 quedó detenida la producción de soya transgénica, en tanto se resuelve un juicio de amparo.

Aceptar cualquier innovación, siempre ha sido difícil, refirió la investigadora, pero si se da la opción de usar la tecnología, es posible adoptar la más adecuada.

Cuestionada sobre si el rechazo a los OGM es justificado, expresó que “yo no diría que es injustificado en el sentido de que desde la percepción de ciertos grupos (sociales) puede justificarse por una falta de conocimiento.

“Lo que sí tenemos que hacer es encontrar los mecanismos para transmitir esa información, para que cuando en algún momento haya la decisión de qué organismo genéticamente modificado en determinada situación o condición, no es deseable, que no se perciba como un rechazo generalizado”, señaló.

Saber cuál es el contexto cultural en el que no se aceptan los OGM, abundó, puede ayudar a entender por qué algunas sociedades pueden estar listas o no para un cambio o una innovación.

“Tenemos que atender la parte de comunicación del tema de una forma más eficiente y tenemos que encontrar la forma de ganarnos la confianza del público, porque muchas veces el mensaje puede ser el mismo, puede ser bien dado, pero si no hay confianza, no necesariamente es bien recibido, y la confianza cuesta muchísimo trabajo construirla y mantenerla y es muy fácil que se pierda. Ahí es donde están los grandes retos”, indicó Ortiz García.

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