Elecciones: la fiesta de los malacopa - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
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Elecciones: la fiesta de los malacopa | La Crónica de Hoy

Elecciones: la fiesta de los malacopa

Wendy Garrido Granada

Después de las elecciones, los mexicanos amanecimos con resaca. Una cruda infernal. Con un sabor a veneno. Durante meses, bebimos del peor alcohol. Un destilado lleno de guerra sucia, de descalificaciones, de propuestas vacías, inviables y populistas.

Vimos desfilar tragos de aguardiente que quemaban una y otra vez las gargantas, ya de por sí irritadas con tantas injusticias sociales. Escándalos de corrupción. Compra de votos. Derroche. Cinismo. Peleas para coronarse como el más demagogo.

México no vivió una fiesta democrática o una tertulia. No. Vivió una borrachera llena de desilusión. De desesperanza y desconfianza. Los partidos políticos no están cumpliendo su función. No representan los intereses de las personas. Su agenda está cada vez más alejada del bienestar social y más cerca de sus compadrazgos políticos e intereses propios.

Los resultados de las elecciones son igual de irritantes. El Estado de México perdió la oportunidad de vivir, por primera vez, una alternancia. El PRI ha dominado durante décadas al estado más grande de la República. El mismo estado que sólo en el 2016 tuvo más de 263 feminicidios, según datos del Observatorio Ciudadano en contra de la Violencia de Género. Cifra por encima de los peores años de Ciudad Juárez —entre 1993 y 2005—, cuando se contabilizaron 374 asesinatos de mujeres en más de una década, como documentó el periódico El País.

Sin embargo, los otros candidatos tampoco representaban un real contrapeso. La izquierda no tenía una agenda enfocada a la protección y garantía de las libertades individuales y mucho menos a contrarrestar los efectos de las desigualdades sociales. Delfina Gómez, la candidata de Morena, se mostró siempre titubeante, sin fuerza y esperando órdenes directas de un Andrés Manuel con un discurso lleno de puro frijol con gorgojo. Los mexiquenses no tenían opciones. Era beber un trago o el otro. Ambos con altos grados de toxicidad.

La expectativa de cambio sufrió también un revés en Coahuila, donde ganó el PRI, a pesar de los múltiples escándalos de corrupción y desfalco de los hermanos Moreira. En Veracruz venció, en su mayoría, una coalición chirriante e ilógica. La unión entre el PAN y PRD es una aberración política. La agenda de la derecha debe ser radicalmente distinta de la de izquierda. ¿Cómo se ponen de acuerdo para gobernar? ¿Cómo trabajan con las diferencias políticas?

Esa misma coalición del PAN-PRD llevó a Antonio Echevarría a ganar Nayarit. Descendiente de hacendados del siglo XIX, que en la actualidad son poderosos empresarios, tienen la concesión de Coca Cola, FIAT, Chrysler y una gran cantidad de terrenos, casas y edificios en la entidad que manejan con la franquicia de Century 21. Su padre, también llamado Antonio Echevarría, gobernó Nayarit entre 1999-2005. Tanto Antonio Echevarría como Alfredo del Mazo son ejemplos de esos juniors que gobiernan casi como monarquía.

El malestar y la jaqueca amenazan con extenderse durante más de un año. Las elecciones 2018 ya iniciaron. ¿Qué tenemos que hacer los ciudadanos para contrarrestar los efectos nocivos de este alcohol caduco? ¿Cómo tenemos que organizarnos para participar y construir una verdadera democracia donde el festejo sea con un buen mezcal y tequila?

@wendygarridog

wengarrido@gmail.com

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