La pesadilla no terminará si Trump se va - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Junio, 2017
La pesadilla no terminará si Trump se va | La Crónica de Hoy

La pesadilla no terminará si Trump se va

Concepción Badillo

No hay en realidad muchas posibilidades de que Donald Trump dejará el poder antes de que su término concluya. No renunciará y no será corrido ni juzgado mientras el poder legislativo y judicial esté en mano de conservadores republicanos, pero eso no ha frenado que se empiece a especular con la idea de que el vicepresidente Mike Pence lo reemplace en la Oficina Oval. De volverse realidad, Estados Unidos substituiría al más poco calificado presidente de su historia con otro igual, pero que encima sería el mandatario más conservador de los tiempos modernos, más aún que Ronald Reagan, el santo patrón de la derecha.

Millones aquí y en el resto del mundo desearían que se dé reversa a una elección que, argumentan, fue robada por el empresario convertido en político con ayuda de los rusos, y de hecho nueve vicepresidentes han llegado a la Casa Blanca por una u otra causa. Pero Pence, no ofrecería nada diferente, lo único que tiene a su favor es que no es Donald Trump, pero con él las cosas podrían ser hasta peor. A Trump se le tacha de loco, a Pence de fanático. Es un político retrógrado, un personaje radical sin carisma, con gran odio por los inmigrantes, los asilados y los homosexuales.

Abundan las razones para estar en contra de Trump pero con Pence sólo cambiaría el personaje, el peligro que para el mundo representa su gobierno sería el mismo. Como su jefe, entre otras cosas, tampoco reconoce el cambio climático, aunque los demócratas desesperados y los derechistas desencantados aseguran que el vicepresidente cuando menos ha leído la Constitución y aseguran que jamás empezaría una guerra nuclear contra Corea del Norte o Irán.

Pence, de 57 años, era gobernador de Indiana cuando Trump sorpresivamente lo eligió como su número dos. Antes estuvo en Washington doce años como legislador, período en el que pasó sin gloria pero sí con bastante pena, ya que presentó 90 enmiendas y nuevos reglamentos, pero absolutamente ninguno se convirtió en ley. Todos fueron ignorados o rechazados. Entre ellos, su propuesta para hacer del inglés, el idioma oficial y único de los Estados Unidos.

En asuntos de inmigración, Trump encontró su alma gemela. Pence niega la ciudadanía en todos los casos, está en contra de que se legalice a los jóvenes que fueron traídos de niños y que no conocen más país que éste. Intentó implementar una ley que prohibiera fondos federales para hospitales y centros médicos de urgencias que brindan servicio a inmigrantes sin documentos y pretendía que se permitiera a las instituciones de salud, públicas y privadas, negarles la atención. Luego de los ataques de 2015 en París anunció que suspendía toda llegada de asilados sirios a su estado y que cortaría fondos públicos a los grupos que los ayuden. Propuesta que una corte federal le prohibió.

Ha dicho que para evitar tentaciones o caer en infidelidad nunca cena solo con otra mujer que no sea su esposa y tampoco asiste a ningún evento donde se sirva alcohol, a menos que ella este presente. El matrimonio de los Pence no es ni debe ser asunto público, pero esta revelación causó gran controversia porque no se trata de un hombre común y su esposa, sino de alguien que podría llegar a la Presidencia con sentimientos negativos en contra del sexo opuesto. Después de las 5 pm no quiere en la oficina ninguna asistente femenina y no es claro si hablaría en privado con Angela Merkel o Theresa May.

Pence, sostiene que el matrimonio es y debe ser sólo entre un hombre y una mujer.

Cuando gobernador intentó que se prohibieran las bodas entre homosexuales o que se reconocieran las realizadas en otras entidades y de hecho impuso una ley que permitía a los comercios negarse a brindarles servicios. Se opone a que gays y lesbianas se enlisten en las Fuerzas Armadas argumentando que debilitan los rangos y la disciplina militar.

Asegura que como “cristiano, conservador y republicano” su ideología se basa en su fe. Se opone totalmente al aborto, aun en caso de violación o malformación física o mental. De llegar a sustituir a Trump, de seguro usaría el poder presidencial para perdonarlo por las ofensas cometidas en el cargo o en campaña. La única buena diferencia con el mandatario actual es que Pence ama a los animales, el sí, como era la tradición, traería consigo a la Casa Blanca sus mascotas: su perro Maverick, un beagle; y a Pickle y Oreo, sus dos gatos, ninguna otra cosa positiva más.

 

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