Donald Trump y el Acuerdo de París, ¿frivolidad o estrategia política? - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Junio, 2017
Donald Trump y el Acuerdo de París, ¿frivolidad o estrategia política? | La Crónica de Hoy

Donald Trump y el Acuerdo de París, ¿frivolidad o estrategia política?

Ma. del Rocío Pineda Gochi

Mucho se ha criticado la decisión del presidente norteamericano sobre su salida del Acuerdo de París. Más allá de la importancia del objetivo principal de este tratado, que consiste en mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2 grados centígrados e impulsar acciones a favor del cambio climático y de regresar a niveles preindustriales. El hecho de que 195 naciones asumieran y reconocieran las responsabilidades —históricas, presentes y futuras— de las afectaciones y alteraciones que genera el modelo económico, marcó un importante precedente en la humanidad.

Las teorías, los paradigmas y la retórica que sostenían los anclajes de las bondades del “sistema de producción capitalista”, se han ido difuminando conforme van incrementando de manera exponencial los costos económicos que generan los desastres naturales (sequías, inundaciones, tornados, huracanes, etc.) como resultado del cambio climático.

Como ya se había advertido desde el Protocolo de Kioto en 1994, las emisiones de gases efecto invernadero de los 37 países industrializados y la Unión Europea, eran los principales responsables de los elevados niveles de emisiones de dichos gases, y el resultado de quemar fósiles combustibles durante más de 150 años.

Es importante destacar, el principio central y el sentido de este Protocolo, sobre “la responsabilidad común, pero diferenciada” de los países industrializados y sus emisiones de gases.

Esto se vuelve relevante, porque fue hasta el Acuerdo histórico sobre el cambio climático en París, cuando Estados Unidos y China reconocieron, con su ratificación en septiembre de 2016, que eran responsables del 40 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono del mundo.

La salida de este acuerdo de una de las naciones más contaminantes del planeta —que emite cerca del 18 por ciento de los gases efecto invernadero—, nos habla de que la primera potencia económica no tiene pensado, al menos en el corto y mediano plazo, cambiar las dinámicas energéticas.

Aunque otros países consideran la urgencia de transitar hacia modelos económicos menos dependientes de la demanda industrial y de la energía proveniente de los combustibles fósiles, y de la importancia de promover y financiar la proliferación de energías renovables, la estrategia energética de EE. UU. se encuentra fuera del camino hacia un mundo ecológicamente sostenible.

Esta decisión confirma que desde el Protocolo de Kioto no existe un compromiso real de los gobiernos de cumplir con las metas que asumieron. Los estudios de especialistas y expertos confirman que no se cumplirán las metas establecidas, dado el nivel actual de emisiones.

La ausencia de políticas y acciones climáticas derivadas de los dos Acuerdos, no logrará evitar la tendencia de los niveles de calentamiento a la que nos dirigimos (3 a 4 °C).

Sin el ánimo de ser catastrofista, es urgente hacer una revaloración para resolver el “calentamiento global”. La comunidad internacional sabe bien que el anuncio del presidente norteamericano es una decisión frívola, que no podrá ver materializada, porque está limitada por los propios estatutos —4 años para ratificar la salida—. Sin embargo, esta decisión abre la oportunidad para exigir a los países el cumplimiento del principio de “responsabilidad común, pero diferenciada”, y como alguna vez refirió su antecesor, el presidente Barack Obama: “La historia juzgará como cruciales los esfuerzos que hagamos hoy”.

@RocioPinedaG

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