El matrimonio, ¿primer paso para una sociedad menos racista? - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Junio, 2017
El matrimonio, ¿primer paso para una sociedad menos racista? | La Crónica de Hoy

El matrimonio, ¿primer paso para una sociedad menos racista?

Concepción Badillo

Menos mal que soy de otra época, pero si hace 50 años me hubiera casado con Bernd aquí, hubiera ido a dar a la cárcel. Esto por el simple hecho de que fue hace sólo cinco décadas, el 12 de junio de 1967, que la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos decidió que las parejas de diferente raza podían casarse. Antes de eso, en 15 estados era delito penal hacerlo y aun donde se permitía, no era común ni bien visto que dos personas étnicamente diferentes, contrajeran matrimonio.

En el 50 aniversario del dictamen de la Corte que tanto cambió la vida y la sociedad estadunidense, se recuerda el caso que llevó a la decisión y que involucraba a Mildred y Richard Loving, ella de raza negra; él, blanco, quienes se casaron en Washington, DC, donde era legal hacerlo, pero se mudaron a Virginia, el estado colindante, donde el matrimonio interracial era castigado por la ley y por lo tanto fueron arrestados una madrugada en su propia casa, porque alguien delató que dormían juntos, en violación a la llamada Acta de Integridad Racial y se les sentenció a un año en prisión. Hecho verídico que sirvió de base para el libreto de la aclamada película Loving, estrenada en 2016.

De hecho no sólo ha cambiado la ley, sino que está cambiando la actitud de los ciudadanos, en un país donde sólo el tres por ciento se casaba con una persona del mismo sexo pero diferente raza y hoy el porcentaje es de 17 por ciento, es decir, uno de casa seis matrimonios es interracial, según cifras del centro de investigación Pew. Sin embargo, los estadunidenses que consideran esto un hecho positivo y “bueno para la sociedad” son todavía una minoría, aunque se estima que en los últimos siete años ha aumentado de 15 a 39 por ciento, es decir, cuatro de diez adultos apoyan las nupcias entre dos razas. Sorpresivamente, según el mismo estudio, uno de cada cinco afroamericanos no está de acuerdo en casarse con alguien que no sea de su raza.

No se puede decir que los habitantes de este país van en camino de dejar a un lado el tabú de las razas y los colores de piel, aunque en cuanto a matrimonios hay optimismo de que los jóvenes, aquellos entre 18 y 29 años, están más a favor de una sociedad menos racista que los estadunidenses de más de 65 años. Tiene también que ver la evolución demográfica que se ha dado, ya que en lugares como Hawái, que tiene más diversidad en su población, un 42 por ciento se casa con alguien de otra raza; mientras en Carolina del Norte, donde el 85 por ciento de los habitantes son blancos, sólo el 3 por ciento contrae nupcias con alguien de diferente etnia.

Cuando Barack Obama, el hijo de un negro y una blanca, llegó al poder en 2009, mucho se creía que al tener este país el primer presidente afroamericano, surgiría en consecuencia una sociedad posracista, libre de prejuicios raciales. Ahora se piensa que las relaciones entre razas se deterioraron aún más. Por cierto, cuando la madre del ex presidente se casó en 1961 con su padre originario de Kenia, los matrimonios entre las dos razas se daban sólo uno en cada mil y aun en los estados donde se permitían eran motivo de alarma.

En la actualidad el matrimonio interracial más común es entre blancos y latinos. Esto no tiene contentos a muchos, sobre todo a los estadunidenses blancos que están preocupados por la cada vez más grande posibilidad de convertirse en minoría; sobre todo porque hoy día nacen más bebés con origen hispano o asiático que descendientes de norteamericanos con raíces europeas. Y esto no tiene marcha atrás, aun si el actual gobierno impide la inmigración.

Se estima que la población de este país alcanzará los 350 millones de personas para el año 2025, lo cual convertirá, según la prestigiada institución Brookings, a Estados Unidos en una nación “bendecida”. Esto, porque los países con los que más compite: Japón, Gran Bretaña y Alemania, tienen tasas de nacimiento en declive. Rusia por su parte ha perdido 6.6 millones de habitantes en las dos últimas décadas.

Pero mientras el aumento de los matrimonios interraciales es algo positivo, la transformación en la población de Estados Unidos tiene también sus problemas y ninguna solución a la vista. Cada vez hay más desigualdad social, económica y educativa. Hay dos mundos. Y mientras no se mezclen, ¿cómo pueden conocerse y casarse?

cbcronica@aol.com

Twitter@Conce54

 

Imprimir

Comentarios