Margarita: “El PAN, herramienta para mi proyecto de esperanza sin mentiras” | La Crónica de Hoy
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Margarita: “El PAN, herramienta para mi proyecto de esperanza sin mentiras”

Gira. Acción Nacional sigue siendo la opción viable para una postulación en 2018, dice a Crónica desde su camión morado ◗ De los políticos, afirma que “hemos dado lugar al desaliento” y señala tres puntos clave: incertidumbre económica, enojo por la corrupción y miedo por la inseguridad ◗ Innovación, tecnologías, estudiantes y mujeres y familia, son temas que marcan su gira por el país

Margarita Zavala se dice convencida de lo que es el PAN, de su doctrina, de su fuerza y de su congruencia democrática.

Para Margarita Zavala, las candidaturas independientes se dan en circunstancias y dinámicas diferentes a las que ella y su partido viven actualmente, por lo que sigue viendo en Acción Nacional la opción para una postulación viable en 2018. Si bien exige claridad y toma de decisiones oportunas a su partido, indica que sigue convencida de que Acción Nacional es la herramienta para el proyecto que ella propone y que el país requiere.

La convicción de que es posible lograr esa candidatura ha llevado a Margarita Zavala a una gira nacional en autobús, que este martes, día en el que se desarrolla la plática con Crónica, la ha llevado a transitar por las carreteras que van de Colima a Nayarit.

Argumenta que este viaje es parte de su intento por devolver la dignidad a la política. Usa sin dudar el término “esperanza” que se ha hecho común en el lenguaje de López Obrador, pero Zavala añade que esperanza no puede ser sinónimo de falsas ilusiones.

—Es ésta una época difícil para propagar un mensaje político, ¿qué me puede decir del escepticismo que probablemente está en muchos de quienes lo escuchan?

—Hemos dado lugar al desaliento y hay tres elementos muy claros: una enorme incertidumbre económica; indignación y enojo por la corrupción, y hay miedo por la inseguridad. México necesita darse cuenta que estamos ante una encrucijada entre el pasado y (por otro lado) el salto al futuro; el pasado tiene que ver con corrupción, con los fraudes electorales, como el de Coahuila, o las inequidades electorales como la del Estado de México, y tiene que ver con irresponsabilidades financieras.

México es un pueblo ávido de esperanza, pero no de magia, de falsas ilusiones o de mentiras, sino de esperanza y eso es lo que estoy recogiendo en la gira.

En términos de propuesta hacia adelante, de gobierno, ¿a qué apostarle en algún tema específico? Por ejemplo, en educación.

—Mi gira está marcada por temas de innovación, de tecnologías, de universitarios. Empecé por Querétaro, en la Universidad Aeronáutica-Espacial, que es un modelo que deberíamos replicar mucho más, escuché a estudiantes y al rector. Es un modelo de universidad-empresa-gobierno que facilita.

Querétaro ha dado un gran paso en esto.

Platicamos también con sectores de la industria automotriz, se está conectando la universidad y las carreras técnicas hacia la industria, se necesita generar empleos, empleos  de calidad.

Si está el modelo en éste y otros temas, ¿qué falta?

—México puede construirse. Todo el que se acerca, piense o no piense como yo, es escuchado y es gente que quiere a México y tenemos que darnos cuenta, todos, de que tenemos que llevar al país al futuro que merecemos.

Pasemos a la política del día a día, se habla de una alianza PAN-PRD y de que eso puede descartar su candidatura…

­—Hay demasiados hubieras en eso. Yo soy alguien que cree que la política pasa por diálogo, por escuchar al otro y por ponerse de acuerdo, muchas veces he aprobado las alianzas, pero el PAN debe responderse a México y a sí mismo. Tiene que revisar lo que tiene y lo que es; por eso tiene que definirse. No sólo es ‘alianza o no alianza’, sino que tiene que definir lo que va a hacer con la fuerza que tiene, lo que puede recuperar, que es bastante, y qué va a hacer el próximo año. Tiene que responderse a la altura de lo que este país necesita.

Una vez resuelto lo anterior, la alianza es sólo un instrumento, el fondo es México y hay que caer en cuenta de ello. No es la primera discusión  y quizá no sea la última sobre las alianzas, pero esto tiene que pasar por hablar claramente dentro del PAN de lo que somos y lo que queremos hacer.

Primero la discusión interna.

—Primero la definición, el encuentro interno y hablar del futuro que quiere el PAN. La manera de hacerlo también se revisa, pero no vamos a llegar con fuerza a una alianza si no nos damos cuenta de lo que es Acción Nacional.

¿En qué papel queda entonces la posibilidad de que vaya usted en una candidatura independiente?

—En realidad lo que tenemos como reto es presentarnos como partido político y acercarnos a los ciudadanos, y yo estoy convencida que es a través de Acción Nacional, si se da cuenta de la fuerza que puede llegar a tener, si se da cuenta que tiene que responder a los tiempos de México, si se da cuenta de cómo su definición le ayuda y le fortalece.

La figura del independiente tiene otras circunstancias y otras dinámicas, yo conozco muy bien al PAN; digamos que, sin hablar de los demás, yo puedo decir ‘la panista soy yo’ y sé dónde está la fuerza de Acción Nacional, de su doctrina, de su manera de hacer las cosas, de su lucha por la democracia y su congruencia.  Estoy convencida de que el mejor instrumento que tiene México para encaminarse al futuro grande que todos deseamos es Acción Nacional, pero debe estar a la altura y con los tiempos de México.

Ya ha hablado recientemente de la importancia de los tiempos…

—Hay un sentido de urgencia en el país, la toma de decisiones fortalece y por supuesto que debe ser en condiciones democráticas y con árbitros imparciales, muchas de las cosas que hemos dicho. Pero los tiempos no son precisamente los tiempos del PAN y muchas veces podremos ser claros, como en otros casos lo hemos hecho: no tomar decisiones favorece al adversario y eso nos tiene que quedar muy claro.

Felipe Calderón, un ex presidente finalmente que puede usted consultar, es un pro; pero también, justa o injustamente, se ha utilizado para atacarla.

—Primero, a las mujeres no nos molesta que nos digan que somos la “esposa de” o “la hija de”, o “la mamá de”, pero que no se nos defina a partir de los otros. Todas tenemos nuestra propia identidad.

En cuanto a tener en casa a un ex presidente que conoce al país, pues me parece una fortaleza y no otra cosa. Yo voy con mi historia, con mi experiencia, con lo que he vivido y una experiencia singular y sabiendo que las decisiones que llegara a tomar como presidenta serán responsabilidad mía y de nadie más.

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