De la Fuente: la violencia reduce un año esperanza de vida de los hombres | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 15 de Junio, 2017

De la Fuente: la violencia reduce un año esperanza de vida de los hombres

El fenómeno poblacional se debe al alto índice de homicidios de hombres jóvenes en el país, explica ◗ “Se requiere investigación sobre la salud mental de la población”

De la Fuente: la violencia reduce un año esperanza de vida de los hombres | La Crónica de Hoy
Guerrero tiene la mayor tasa de asesinatos en el país y es objetivo del estudio de la UNAM.

En 2015, Guerrero registró la mayor tasa de homicidios del país: 67 por cada 100 mil habitantes, arriba del promedio nacional de 17, de acuerdo con datos del Inegi. “Agresiones” fue la tercera causa de muerte en la población (2 mil 383), por debajo de enfermedades del corazón y diabetes mellitus.

El año pasado se contabilizaron más de dos mil 200 asesinatos y este año han sido alrededor de van 700, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Las dramáticas cifras contribuyen un dígito en otra estadística, que en otros contextos han sido resultado de guerras, genocidios, epidemias… 

Este es sólo el escenario guerrerense, que en los últimos años ha tomado protagonismo en el entorno violento del país y sus más 200 mil muertos en diez años debido a la guerra contra el narcotráfico. Por ello, en el país la mortalidad de hombres jóvenes está bajando un año el promedio de esperanza de vida de la población masculina, señaló Juan Ramón de la Fuente.

En su participación en el Foro Nacional de Salud Mental e Intervenciones Psicosociales en Contextos de Violencia: “Hablemos de las heridas”, realizado ayer y hoy en el Instituto Nacional de Psiquiatría (INP), en coordinación con la organización internacional Médicos Sin Fronteras, agregó que “hay estudios epidemiológicos serios” que demuestran esa disminución como resultado del alto número de muertes de hombres jóvenes debido a la violencia colectiva.

El ex rector de la UNAM y presidente del Aspen Institute dijo que el dato no es menor, sino una cifra preocupante por todas las implicaciones que conlleva. Explicó que en una cifra poblacional si se disminuye la mortalidad infantil, por ejemplo, aumenta la esperanza de vida, como ha ocurrido en México. Pero al incrementar la muerte de hombres jóvenes, ese promedio baja. “Logramos algo que parecía difícil”.

VIOLENCIA COLECTIVA. De la Fuente acotó que el término de “violencia colectiva” debe abordarse desde la perspectiva psico-social a partir de conceptos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que enmarca violencia entre grupos, desapariciones y actos de terrorismo. “México tiene todos esos ingredientes”.

Agregó que los impactos que más han llamado la atención en el desarrollo de esta violencia colectiva en el país es la violación sistemática de los derechos humanos. “Algo que no se puede desasociar, pero junto con otras consecuencias graves individuales y colectivas ha ocurrido otro fenómeno, la militarización de parte importante del territorio nacional”. Esta respuesta ha sido poco efectiva para enfrentar el problema en México, no obstante, en la salud pública y mental hay una gama de oportunidades para mostrar otra cara de la fuerza del Estado, puntualizó.

INVESTIGACIÓN. Durante el encuentro, en el que participó María Elena Medina Mora, directora del INP, y Emilio Álvarez Icaza, manifestó además que los impactos de la violencia colectiva en el país en la salud general ya son evidentes. Añadió que para conocer las repercusiones en la salud mental de la población a causa de este entorno se requiere hacer mayor investigación científica de manera sistemática.

En ese sentido, refirió que investigaciones realizadas por el Seminario de Estudios sobre la Globalidad de la UNAM, que él coordina, advierten fuertes repercusiones de estrés postraumático y depresión en poblaciones estudiadas en Guerrero y que cuyos índices son más altos que los de la media nacional. Debido a las estadísticas de mortalidad y violencia en el estado, De la Fuente puntualizó que Guerrero es un sitio toral para hacer este tipo de investigaciones.

“En México, ha llegado el tiempo de estudiar el fenómeno de forma más sistemática, cuantificar de manera rigurosa y comenzar a generar modelos que permitan afinar intervenciones en la población, porque no basta con denunciar, no se resuelven sólo así. La denuncia es sólo una parte de un proceso si queremos prevenir la violencia y, cuando no sea posible, buscar los mecanismos y modelos para compensar y resarcir el daño y secuelas”.

Los investigadores de la UNAM han llevado a cabo un estudio en la localidad de Ixcateopan para analizar el impacto de la violencia en la región en la salud mental de su población. Los resultados serán presentados hoy en el foro del INP-MSF por Deni Álvarez Icaza, académica del Seminario de Estudios sobre la Globalidad que coordina De la Fuente.

Lo que queda claro, más allá de las mediciones, son los resultados de la sociedad fragmentada que vemos en buena parte del territorio. “Cuando una comunidad entra en una dinámica de violencia, se acaba el tejido social; la  convivencia y dinámica familiar se disloca, por lo que se reproduce en ell interior de la familia más violencia”.

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