Noqueado por gancho al hígado | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 16 de Junio, 2017

Noqueado por gancho al hígado

Noqueado por gancho al hígado | La Crónica de Hoy

Recibir un gancho al hígado hará que se dificulte la respiración y podría paralizar las piernas hasta que se doblen, quedando irremediablemente la nariz contra el suelo. En pelea, este golpe podría ser considerado como el más demoledor, pues conmociona a uno de los cinco principales órganos del cuerpo humano.

En la contienda de la vida, el hígado debe mantenerse con la guardia en alto y estar alerta ante la amenaza de al  menos veinte enfermedades, trastornos que si no se atienden correcta y oportunamente pueden noquear para siempre al peleador.

Se debe sospechar que el hígado está perdiendo la contienda si la piel y la esclerótica del ojo (la parte blanca) presentan coloración amarilla, así como cuando la tonalidad de la orina es obscura y el presunto paciente se siente fatigado y/o con debilidad.

Algunas de las afecciones hepáticas son silentes, es decir, aunque están presentes no causan molestias; otras pueden provocar signos y síntomas que confundan a la persona afectada, tales como cambios de ánimo, somnolencia, pérdida del conocimiento y falta de sentido común. Esto es porque entre sus muchas funciones, el hígado elimina las toxinas que hay en la sangre y si no funciona o lo hace de manera deficiente, los contaminantes llegarán a cualquier parte del cuerpo, entre ellas el cerebro.

Aunque el hígado es como un peleador capaz de recibir mucho castigo, el cáncer y la cirrosis son los dos adversarios que lo podrían noquear y con ello también terminar con la vida de la persona afectada, ya que en casos avanzados, por lo general irreversibles, el trasplante es la única oportunidad para sobrevivir.

Apostar a recibir un hígado donado es una jugada de alto riesgo, pues de acuerdo con la unidad informática del Centro Nacional de Trasplantes, desde el año 2000 y hasta la fecha, sólo se han realizado mil 857 trasplantes de esta víscera, de los cuales apenas 76 se hicieron en 2017 y hay 399 personas en lista de espera.

La contienda. Evitar que el hígado quede a merced de alguna enfermedad hepática implica cuidados desde el vientre materno, pues este órgano se forma entre la cuarta y sexta semana de gestación y mientras el bebé esta en útero, se encarga de producir las células de la sangre, por lo que la mamá deberá extremar cuidados en su alimentación. Otro de los riesgos que enfrenta el hígado durante la gestación, es que la mamá tenga problemas hepáticos, de los cuales el más común es la preeclampsia, por lo que se deberán evitar los factores de riesgo que disparen la hipertensión, tales como el consumo de alcohol, café, tabaco, productos procesados y refrescos, entre otros.Más adelante, durante los primeros años de vida se deberán aplicar vacunas contra la hepatitis A y B, así como una dieta orientada a la nutrición, pues desatender estas recomendaciones puede provocar que los niños no tengan la suficiente energía para realizar sus actividades diarias, así como no se producirá la bilis suficiente para ayudar a la digestión, lo cual comenzará a desatar problemas metabólicos que se notarán en el sobrepeso u obesidad del infante y que contribuirán al desarrollo de hígado graso.

De manera paralela, durante la adolescencia se tendrá que advertir a los jóvenes las diferentes formas con las que puede enfermar su hígado, por ejemplo: hacerse un tatuaje con una jeringa contaminada, infiltrará el virus de la hepatitis B, que al igual de la C, al principio es capaz de evolucionar en el cuerpo humano sin causar molestias hasta que síntomas como hemorragias sin causa aparente o evacuar heces de tono claro hacen sospechar que la víscera ya no trabaja bien.

Otra de las vías con las que se puede poner en riesgo la salud del hígado es mediante relaciones sexuales sin protección, pues así también se contraen las hepatitis B y C, enfermedades que pueden tardar hasta 20 años en manifestarse.

Para que el hígado se descomponga a tal grado que no tenga remedio deben pasar muchos años y maltratarlo de forma considerable, sin embargo, en la medida en la que avance el proceso degenerativo, se irá mermando la calidad de vida del paciente. Por ejemplo: es común que las personas con sobrepeso u obesidad padezcan hígado graso, esto quiere decir que sobre el órgano hay depósitos de grasa que más tarde causarán heridas sobre la víscera, mismas que al cicatrizar lo irán haciendo fibroso (fibrosis hepática), el cual ya es un grado más avanzado de deterioro.

Si el paciente ignora la presencia de estas alteraciones, el daño evoluciona a cirrosis, - que es cuando las cicatrices han endurecido y el hígado ya no puede funcionar – y más tarde se llega al cáncer. Hoy día ya existen diferentes pruebas diagnósticas que pueden advertir la presencia de algún padecimiento hepático de manera oportuna, así como se cuenta con tratamientos que revierten  la hepatitis C, razones por las que depende de uno evitar ser noqueado por este grupo de enfermedades.

 

 

Enfermedades hepáticas

Trastornos del hígado más comunes

 

Cirrosis

Cáncer

Hepatitis de tipos A, B, C, autoinmune y alcohólica

Hígado Graso

Toxicidad hepática por fármacos

Colangitis biliar primaria

Colangitis esclerosante

Deficiencia de Alfa 1

Enfermedad de Wilson

Enfermedad del hígado durante el embarazo

Fibrosis

Sindrome de BuddChiari

Síndrome de Gilbert

Atresia biliar primaria

Hemocromatosis

 

 

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