Científicos de EU y México registran los cantos de apareamiento en peces | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 16 de Junio, 2017

Científicos de EU y México registran los cantos de apareamiento en peces

“Es más fuerte que un concierto de rock,” dice el profesor Brad Erisman ◗ El sistema ofrece datos precisos sobre cuándo y dónde peces desovan y con estos mejorar su protección, señalan los investigadores

Científicos de EU y México registran los cantos de apareamiento en peces | La Crónica de Hoy

Científicos de la Universidad de Texas y de la Universidad de California en San Diego, entre los que se encuentra el biólogo mexicano Octavio Aburto, consiguieron registros sonoros de cantos o llamados emitidos por peces antes de sumarse a los grandes cardúmenes conocidos como agregaciones reproductivas, en los que se reúnen miles de machos y hembras y liberan gametos sexuales que se mezclan en el agua para formar huevos fecundados, de los que nacerá una nueva generación de su especie.

Para este estudio, que fue publicado en la revista Scientific Reports, fueron utilizados micrófonos subacuáticos o hidrófonos en diferentes zonas del Golfo de California. De esta manera los investigadores desarrollaron una manera de usar los sonidos increíblemente fuertes de los peces cuando se reúnen para desovar, pero no para su captura, sino para protegerlos.

El equipo desarrolló un método barato pero preciso para estimar cuántos peces se encuentran en una agregación de desove, basados en sus llamados de apareamiento. Datos precisos sobre cuándo y dónde peces desovan, así como su cantidad, lo cual ayudaría a los administradores de pesquerías para diseñar prácticas de manejo eficaz y vigilar la salud actual de las pesquerías.

El autor principal del estudio es Timothy J. Rowell, del Instituto Scripps de Oceanografía, de la Universidad de California en San Diego (UCSD), quien es estudiante del mexicano Octavio Aburto y también es investigador en el Instituto Scripps,  aparece como coautor, así como dos investigadores de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), de Estados Unidos, David A. Demer y John R. Hyde, junto al también mexicano Juan José Cota Nieto, del Centro para la Biodiversidad Marina y la Conservación A.C., de la Paz, Baja California, y Brad E. Erisman, de la Universidad de Texas en Austin.

Aproximadamente un tercio de las poblaciones de peces del mundo se han visto mermadas por la sobrepesca. Esto significa que está siendo capturados más rápido y en mayor cantidad de lo que pueden reproducir. En este contexto de sobreexplotación o sobre captura, hay algunas especies que desovan estacionalmente, a partir de reuniones de grandes grupos, y que son especialmente vulnerables porque son muy fáciles de localizar por los pescadores y a menudo son sacados del agua antes de que hayan sembrado la siguiente generación.

CARNAVALES REPRODUCTIVOS. “Puede ser extremadamente difícil obtener una imagen completa de los encuentros de desove porque pueden ocurrir en tiempos muy cortos y a menudo ocurren en entornos difíciles para mirar, como ocurre con el agua turbia”, explicó Brad Erisman. “Nuestro trabajo abre una ventana acústica en estos emocionantes eventos de desove”.

Los investigadores desarrollaron el método específico para estudiar a la corvina golfina, un pez popular en el Golfo de California de México, pero este método se puede adaptar a cualquier pez que emita sonidos de cortejo como el bacalao, meros y corvinas, así como la totoaba en peligro de extinción, que es una especie que también es endémica del Golfo de California.

Cada primavera, toda la población adulta de corvina golfina, que puede sumar a más de 2 millones de peces-, migra a un área pequeña en el extremo norte del Golfo de California. Cuando los machos empiezan a llamar a para atraer a compañeros, el sonido es ensordecedor. Utilizando micrófonos submarinos llamados hidrófonos, Rowell descubrió que estos peces pueden hacer sonidos hasta 192 decibeles, que es lo suficiente para dañar sus tímpanos si fuese en la tierra.

“Es más fuerte que un concierto de rock,” dijo el profesor  Erisman. “Es más fuerte que lo que se escucharía al estar de pie, a menos de un metro de distancia, de una Sierra motorizada”.

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