Rescatan a algunos niños explotados de Peralvillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 19 de Junio, 2017

Rescatan a algunos niños explotados de Peralvillo

Agentes de la Procuraduría General de Justicia realizaron un operativo en Juventino Rosas 16. Hay detenidos y se rescata a cuatro menores; los más pequeños, cuya estancia en el lugar documentó Crónica, fueron sacados de la vivienda antes de que llegaran las autoridades

Rescatan a algunos niños explotados de Peralvillo | La Crónica de Hoy

Después de que Crónica diera a conocer el caso de menores explotados en colonias de la delegación Cuauhtémoc, el Sistema de Desarrollo Integral de la Familia DIF y la PGJ realizaron operativos en Juventino Rosas 16, la casa de Peralvillo donde pernoctaban los niños.

La mañana de ayer agentes de la Procuraduría General de Justicia capitalina rescataron a una parte de las víctimas, a los más grandes, de 16 y 17 años,  pues de acuerdo con vecinos, los más pequeños, cuyas edades van de los 8 a los 12 años, fueron sacados de la vivienda muy temprano, antes de que llegaran las autoridades.

Los vecinos indicaron que vieron a los menores reunidos (sin adultos que les acompañaran en ese momento) en la esquina de Misterios.

La visita del DIF resultó infructuosa dado que el personal de Desarrollo Integral decidió sólo explicar a los menores que “en la Ciudad de México tienen derechos” y sin más, se retiraron.

Dentro del hogar, los casi mayores de edad se encontraban nerviosos y dudosos; sólo eran cinco, tres hombres y dos mujeres, la más pequeña no pasaba de los doce, la otra mujer de 18 y los tres hombres de 16 y 17 años. Ante el personal del DIF, aseguraron que ellos eran los únicos moradores de esa casa (ignoraban que Crónica documentó el ingreso de muchos niños cuyo paradero es ahora desconocido y que la PGJ inició una investigación de oficio cuando apareció, el jueves pasado, la primera nota del asunto). 

Dionisio de 17 años y Diana de 18 están casados, ambos se conocieron en su comunidad y de ahí migraron a la Ciudad de México junto con Isabel Sánchez López, hermana de la joven enlazada.

Francisco López Ramos, un niño de 16 contó que en su pueblo se dedicaba al campo y sólo cursó hasta el quinto año de primaria; relató que tuvo que viajar a la capital para vender dulces y apoyar a su madre enferma. Dijo desconocer el padecimiento.

Alejandro Hernández Núñez de 17 años, mencionó entre dudas y nervios que no es pariente de Isabel ni de “El Patrón” ahora identificado como Mario o Rafael. El joven dijo que sólo terminó la primaria y comenzó a trabajar en la ciudad.

José Rubio González, de 16 años, platicó que es oriundo de Puebla, únicamente sabe que tiene tres hermanas pequeñas pero no más y al igual que los demás menores, no tiene padre.

Aseguró entre risas nerviosas, apretando una mano con la otra, que llegó hasta el cuarto año de primaria y que con el esposo de Isabel gana cuatro mil 500 pesos al mes, de los cuales se les descuenta para la renta que viene incluida con el desayuno.

Todos los adolescentes hablan náhuatl y ninguno supo decir qué desayunan, comen o cenan.

EL HOGAR. Crónica entró al lugar y fue evidente que fue deshabitado con celeridad, como si una hora antes alguien hubiese decidido mudarse. El piso de lo que debía ser la sala y el comedor parecían recién lavados.

A pesar de que Isabel, quien dijo ser la responsable de los menores, declaró que en el lugar llevaban viviendo más de dos años, las habitaciones estaban vacías y sin muchos objetos.

En las escaleras hay una ventana y los vidrios de ésta, rotos. Una de las habitaciones, la que parecía pertenecer a Isabel y Mario, contaba con dos camas matrimoniales limpias y bien tendidas, además de una pequeña pantalla.

En cambio, la segunda habitación no contaba con ningún tipo de colchón; en un viejo clóset se veían decenas de colchonetas desgastadas que habían sido aventadas.

Para entrar a la tercera habitación se necesitaba subir unas pequeñas escaleras de caracol ya despegadas, que parecía que en cualquier momento se vendrían abajo.

Este cuarto contaba con una cama improvisada por cobijas y diversas figuras de santos con velas encendidas; las paredes de toda la casa estaban sucias, el olor era incluso en algunos momentos desagradable.          

Finalmente, al realizar la inspección del lugar, fuentes de la Fiscalía de Trata de la PGJ informaron que comenzaron la investigación de oficio debido que ninguna autoridad del Gobierno capitalino notificó del delito y se enteraron del caso a través de esta casa editorial.

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