Para ser grande hay que ganarle a los grandes… o casi - Edgar Valero Berrospe | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Junio, 2017
Para ser grande hay que ganarle a los grandes… o casi | La Crónica de Hoy

Para ser grande hay que ganarle a los grandes… o casi

Edgar Valero Berrospe

Parece ser que la meta de las Semifinales de la Confederaciones está a la vista, algo que se consiguió en el 2005 por última vez, recordando que sólo fuimos a la del 2013 y nos zarandearon en la primera ronda,  y entonces podríamos regresar sin mayores problemas lo único que nos haría falta evidentemente después de una victoria ante Nueva Zelanda,  sería por lo menos un empate con los rusos.

En estos torneos,  y eso ya lo aprendió muy bien Juan Carlos Osorio, no hay oportunidad de componer. Así que ayer antes de echar a perder la función lo pensó dos veces y finalmente actuó con un sentimiento y un sentido de lógica que tenía que haber ocupado hace mucho tiempo, y que nos hubiera evitado la vergüenza aquella del 7-0 ante los chilenos.

Layún juega de lateral izquierdo y ahí debe de jugar, Herrera juega por la derecha, y ahí debe de jugar. Giovani  juega por la derecha, y ahí debe de jugar.

Me queda claro que hoy tenemos un problema muy serio en la lateral derecha y que hasta que no regrese Paul Aguilar, y a ver cómo regresa, no vamos a tener una verdadera opción para esa posicion donde ha puesto Osorio a todos los que se le han ocurrido.

Pero eso es una circunstancia  muy diferente a “pongo al que quiera en la posición que quiera”.

Se nota a  leguas que Jhonatan ha crecido y se nota a leguas que va a ser mejor jugador de lo muy bueno que ha sido su hermano en su carrera profesional.

Funcionó perfectamente  y cuando tiene un técnico como Osorio a un  jugador de las habilidades de Jonathan dos Santos  que ha venido creciendo paulatinamente, y que no tengo ninguna duda  de que es el hombre de las confianzas del técnico y de funcionar en la media cancha por encima de Héctor Herrera o podría decir de gente incluso como el propio Giovani, hermano de Jonathan o Andrés Guardado, ya hay un problema resuelto.

Que un tipo de la peligrosidad de Cristiano Ronaldo solamente haya tenido un par de  oportunidades claras  de tirar a gol significa que lo cuidaron de manera extrema y aunque usted sabe que yo no estoy de acuerdo con las formas de Juan Carlos Osorio, pues me ganó otra partida, porque cuando no era Layún en el duelo entre en “7 contra el 7”, o el de  “Guardado contra el 7”, o el de Moreno y Reyes todos contra el 7, fue un trabajo casi impecable.

 Y resultó que el problema no fue el problema. A pesar de que los organizadores del evento decidieron nombrar como Mejor Jugador del partido a Cristiano Ronaldo, yo no solamente no comparto su opinión, sino que me parece que esto no fue cierto. Cristiano Ronaldo es un fenómeno, es un gran jugador,  es extraordinario, pero anoche la verdad es que la fórmula de “echarle montón” funcionó y funcionó muy bien. 

Yo vi a un equipo mexicano  competitivo contra el campeón de Europa que además, quien no lo sepa venía de hacer  21 goles en sus últimos cinco partidos oficiales lo cual no es poca cosa claro también han que tomar en cuenta que Cristiano Ronaldo hizo 12 de esos 21 goles, y esos es ya una cuota garantizada que afortunadamente para nosotros ayer no se incrementó.

 Yo he escuchado muchas veces eso de que los “astros se alinearon”, pues ayer le doy mi palabra que  así  fue. Ronaldo no nos hizo gol y es una estrella del firmamento, y sus compañeros  que integran a una estrella del futbol, que es la selección de Portugal tampoco se salió con la suya. Héctor Moreno se acordó de cómo rematar de cabeza, y el Chicharito, bueno el Chicharito, es el chicharito. Brillante expresión que va a quedar para la historia. Afortunadamente por lo que veo corrimos con suerte todos los involucrados en el futbol mexicano que andamos por estos lugares.

Ahora bien si ya nos deshicimos del problema que era Portugal, yo le garantizo que ni Nueva Zelanda ni Rusia deberían de ser un problema tampoco para el equipo mexicano. Para todos aquellos que dicen que son expertos en futbol y que dicen que México jugó al ritmo que quiso Portugal, yo la verdad es que vi un juego diferente. Tal vez se deba a que soy mexicano, pero eso es un defecto que no me voy a poder quitar por lo menos de aquí hasta que “se me acabe la cuerda”. 

Algo que me llamó profundamente la atención fue que el estadio no se llenó. Sí había mexicanos, pero ¿sabe qué? no eran tantos.

El estadio prácticamente vacío a punto de arrancar el partido y las calles vacías, y la entrada del estadio vacía, y la explanada vacía, me hacían temer  que de verdad no fuera a haber ni siquiera media entrada en el estadio.

Ayer ante Portugal no pesó el estadio. Y cuando le digo que no pesó, es que de verdad no pesó. Eso si me emociona y mucho, que la afición mexicana después del tercer grito empezó mejor a cantar el Cielito Lindo y empezó a hacer la Ola. ¿Verdad que sí se puede? Si no es un asunto tan difícil  ni es un asunto demoniaco, simplemente es explicarle a la gente que no está bien y hasta que no llegó el ultimátum de la FIFA, hasta entonces hicieron caso la federación y los aficionados.

Lo que sí me di cuenta es que los rusos son buena onda porque muchos fueron a apoyar a México y ya sabe usted las banderitas en la cara, los que pudieron  trajeron un sombrero y los que no se pusieron  lo más “charro” que pudieron, pero lo güero los delataba fácilmente. Pero de cualquier forma también le entraron a la “cantada” y también le entraron a  la “nadada”. Si se divirtieron y créame que fue seguramente hasta más  divertido que lo que pasaba en la tribuna que lo que pasaba en unos lapsos del partido  que se volvió denso cuando a los mexicanos se les olvidó que saben jugar en asociación como lo hicieron plenamente frente a Honduras y lo hicieron  magistralmente ante Portugal en los primeros 15 minutos de la  segunda mitad.

 Termino diciéndole que ya le contaré mis andanzas, porque en vez de regresarme en tren de Kazán a Moscú, tuve la no sé si sea tan buena idea de venirme manejando, una ruta de 12 horas de Kazán hasta Moscú.  Eso sí con la ventaja de que amanece a las dos de la mañana y entonces la lucecita me permitió llegar con tranquilidad  a la capital rusa sin mayores contratiempos. Pero además la luna que me iluminó en la carretera  en el camino de regreso me hizo que fuera sustancialmente más bonito tomar esta ruta que es la puerta de entrada a Siberia.

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