Crónica. Explotación infantil al descubierto - Wendy Garrido Granada | La Crónica de Hoy
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Crónica. Explotación infantil al descubierto

Wendy Garrido Granada

El trabajo y la explotación infantil están tan normalizados en las calles de la Ciudad de México, que pocas personas se preguntan a su paso, ¿por qué hay tantos niños vendiendo mazapanes o chicles en cajitas, fruta o dulces a granel en carretillas?

Una reportera de esta casa editorial lo cuestionó y decidió investigar más a fondo. Descubrió que en la Roma, Cuauhtémoc, Chapultepec y Zona Rosa menores de edad, entre 8 y 16 años, contaban un relato similar cuando se les preguntaba su origen, su edad, sobre su familia o el lugar donde vivían. Parecían entrenados para contar una misma historia. Eran víctimas de trata.

Los niños caminaban diariamente entre 5 y 10 kilómetros para llegar y salir de una vivienda en la calle Juventino Rosas en la colonia Peralvillo, tenían que atravesar calles de la Guerrero, la Morelos y la Maza, para vender dulces en una carretilla, como constató la reportera después de seguirlos varios días y de hablar con vecinos del lugar.

El pasado jueves Crónica publicó la nota en su portada. El DIF envió brigadas para investigar el caso y buscar a los niños explotados. Los brigadistas arribaron a la casa con el número 16-A y hablaron con algunos menores que se encontraban en el lugar y con Isabel, la supuesta esposa de Mario, conocido como El Patrón. Los funcionarios terminaron alertando a la esposa que se investigaba el caso y que adjuntarían los testimonios recabados a una carpeta para las averiguaciones de la Procuraduría General de Justicia capitalina.

Mientras que el DIF enviaba a las brigadas, muchos niños seguían trabajando. Un menor contó a la reportera que “El Patrón” prometió pagarles cuatro mil pesos mensuales por vender dulces en la calle, pero la remuneración sería liquidada hasta que regresaran “a su pueblo” y la paga incluía el hospedaje y el desayuno.

Hasta el día viernes, la PGJ realizó el operativo. Rescataron a una parte de las víctimas y detuvieron a Isabel, la esposa del Patrón. Sin embargo, los vecinos dijeron que niños entre 8 y 12 años fueron sacados en una camioneta de la vivienda muy temprano, antes de que llegaran las autoridades. El DIF volvió a aparecer sólo para decirles a los menores que “en la Ciudad de México tienen derechos” y para comentar a Crónica que los niños “no están tan mal”.

El paradero de los niños todavía es desconocido. Al parecer, “El Patrón” huyó con el dinero que obtuvo por explotar a los menores de Peralvillo y dejó con toda la responsabilidad, a su supuesta esposa, Isabel, que se encuentra en las instalaciones de la Fiscalía de Investigación para la Trata de Personas de la PGJ.

El caso muestra dos lamentables realidades de México. La primera que los menores de edad se encuentran en un estado de vulnerabilidad. La explotación infantil sigue siendo un grave problema en nuestra sociedad, que pasa desapercibido por la sociedad y el Estado. La segunda que no se siguen —o no existen— protocolos efectivos para atender los casos de trata de personas. Entre instituciones tienen que trabajar de forma conjunta para que los criminales no huyan, como El Patrón, y que las víctimas sean atendidas correctamente.

Esperemos que este caso revelado por Crónica sirva para que las autoridades dejen de invisibilizar a todos esos niños que se piensa muchas veces que “trabajan con sus padres” y “no son obligados”, como dijo el subdirector de Vía Pública de la Cuauhtémoc, Alejandro Ayala, cuando fue entrevistado por este diario y minimizó el problema.


@wendygarridog
wengarrido@gmail.com

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