Trump, ¿sacando provecho económico del puesto? - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Junio, 2017
Trump, ¿sacando provecho económico del puesto? | La Crónica de Hoy

Trump, ¿sacando provecho económico del puesto?

Concepción Badillo

Es el edificio más alto en esta capital después del famoso Monumento a Washington. Tiene una ubicación perfecta en la misma avenida Pennsylvania que la Casa Blanca y a sólo minutos del Capitolio. Le pertenece al gobierno federal, que ya no sabía qué hacer con él y llegó a pensar incluso en demolerlo. En eso apareció el empresario de bienes y raíces, Donald Trump, y lo rentó por tres millones de dólares anuales con un contrato por sesenta años que culmina en 2070. Hoy es el Trump International Hotel, un negocio floreciente y lujoso, imán para políticos, diplomáticos y cabilderos, que muchos sostienen representa un conflicto de intereses porque el mandatario, como tal, es el dueño, pero también es el inquilino y podría estarse beneficiando económicamente de su cargo.

Lo que se conocía como el histórico Antiguo Edificio del Correo y que últimamente albergaba una plaza con puestos de comida rápida y barata, popular con los turistas, es desde que Trump asumió el poder, el sitio de moda para republicanos y también para quienes no lo son pero que quieren ver y ser vistos codearse con la élite política y, si tienen suerte, toparse con el presidente, quien, después de todo, es ahí el único sitio fuera de la residencia oficial donde ha comido desde que vive aquí. Ordenando, según la revista Time, su gigantesco bistec de res añejado a la sal y con ketchup, que aparece en el menú del restaurante que está en el lobby, con un precio de $59 dólares, unos mil 180 pesos, que no se sabe si los pagó.

Cuando el hotel con 263 habitaciones abrió el pasado otoño, el lugar estaba usualmente vacío y Trump perdió ahí más de un millón de dólares durante septiembre y octubre de 2016. Luego, en noviembre, sorpresivamente ganó las elecciones y a partir de su toma de posesión es casi imposible conseguir una reservación, las cuales empiezan en 460 dólares la noche, hasta el medio millón que se pide por la suite VIP de dos pisos y entrada privada.

Estuve ahí cuando la celebración del Día Nacional de Kuwait, que por años siempre había tenido su fiesta en otro hotel, pero que como muchos otros países, entre ellos Bahrain, Azerbaijan y Arabia Saudita, han optado por festejar en el lugar del que Trump posee el 76.7 por ciento de las acciones. Un negocio que incluye tiendas europeas de lujo, gimnasio y spa, donde la llamada “Hora Feliz” tiene un éxito sin precedentes a pesar de que el precio de los tragos va de los 23 a los 140 dólares por copa.

Expertos en Derecho argumentan que existe claramente un conflicto de intereses. Los abogados del presidente dicen que no y sorpresivamente la oficina federal encargada del caso estuvo de acuerdo en que no hay nada ilegal porque este hotel, al igual que los otros más de 500 negocios que el mandatario tiene en otras partes del mundo, incluyendo donde los gobiernos son dictatoriales y violadores de los derechos humanos, están desde enero pasado en manos de sus dos hijos mayores.

Interesante que Trump no sólo elogie sino que reciba en la Casa Blanca a gobernantes que por su reputación uno se imaginaba nunca pondrían un pie ahí, tales como Tayyip Erdogan de Turquía, Sisi de Egipto o Rodrigo Duterte de Filipinas, que también ha sido invitado, países donde el mandatario tiene propiedades y grandes intereses económicos.

Aquí un restaurante vecino al hotel, Cork Wine Bar, lo ha demandado argumentando que con alevosía y ventaja le está robando clientes y una organización civil, Ciudadanos pro Responsabilidad y Ética, también lo ha hecho porque, dicen, viola la Constitución, pero no se espera que las demandas contra el presidente prosperen.

Y es que en el caso de este hotel, sede a la vez de protestas diarias, que como todos sus negocios lleva su nombre, igual que lo llevan los vinos del bar y los jabones y artículos de tocador en los cuartos, las opciones legales son pocas y probablemente no hay manera de sacarlo de ahí. El gobierno federal ya declinó pelear el caso a pesar de que en el contrato dice que ningún funcionario oficial puede beneficiarse del inmueble, por lo que sólo quedaría esperar que el mandatario haga lo correcto y abandone esta empresa que está haciendo perder credibilidad a un sistema; pero no hay posibilidad alguna de que lo haga.

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