Geografía electoral y poder político - Sergio González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Junio, 2017
Geografía electoral y poder político | La Crónica de Hoy

Geografía electoral y poder político

Sergio González

Conforme se acerca el inicio del proceso electoral 2017-2018, conviene ir asentando temas fundamentales para la compresión de los fenómenos político y sociales que veremos recién arranquen las hostilidades.
Uno de ellos es la demarcación territorial de los 300 distritos electorales del país. ¿En qué consiste la distritación electoral? Según la Constitución mexicana, la Cámara de Diputados se integra por 500 diputados federales; 300 de ellos electos según el principio de votación mayoritaria relativa, mediante el sistema de distritos electorales uninominales. La propia carta fundamental dispone que la demarcación territorial de ellos será la que resulte de dividir la población total del país entre los distritos señalados y que la distribución de los distritos electorales uninominales entre las entidades federativas se hará teniendo en cuenta el último censo general de población.
Ante estos dos mandatos, la conformación geográfica de dichas unidades electorales no puede sino un producto acabado de un procedimiento técnico, jurídico y político muy sofisticado, de varias fases, que despliega en primera instancia personal especializado del INE (los hiper especialistas del Registro Federal de Electores) en desarrollo de ciertas premisas fundamentales o principios rectores que su órgano superior de dirección, el Consejo General, determina previamente. Además, a lo largo de todo el proceso concurren los partidos políticos nacionales, si bien sin voto en el Consejo pero con voto (y mayoritario) en la Comisión Nacional de Vigilancia.
La más reciente redistritación electoral fue aprobada el pasado 15 de marzo, aunque hay varias aristas que hay que ponderar. En primer lugar, hay que establecer que en tres entidades, Sonora, Oaxaca y Puebla el proceso está rehaciéndose por disposición de una sentencia del tribunal electoral relativa a derechos políticos de comunidades y pueblos indígenas. En segundo, conviene recordar que por reformas constitucionales propias, que redujeron el número de distritos electorales locales, las distritaciones de Morelos y de la CDMX están discutiéndose al día de hoy. Es decir, urge terminar.
En esta materia me gusta citar un muy divertido retruécano de los estudiosos norteamericanos del tema, que afirman que la redistritación es el procedimiento mediante el que “los políticos escogen a sus electores”, cuando en la teoría de la representación contemporánea es y debería ser exactamente al revés.
No están errados; en el vecino país, por regla general, las actualizaciones de límites territoriales de los distritos las aprueban los propios interesados: los congresos de los estados. Esto implica que el grupo más grande de legisladores en cada cámara local sea el que con su mayoría parlamentaria determine el resultado final pero haciendo prevalecer criterios políticos por encima de los técnicos. Ver así la redistritación ha llevado en los EEUU a tener distritos electorales con diseños abigarrados, algunos con contornos que semejan la letra W, Z, C y hasta la E.
Esto no pasa en nuestro país, como he explicado hoy y en otras colaboraciones, y todo parece indicar que en los EEUU el tema está por cambiar para asemejarse a nuestro modelo, pues su Suprema Corte ha informado que va a decidir una impugnación en la materia. Lo veremos…


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@El_Consultor_

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