Faltan cuatro niños explotados; nadie conoce su paradero | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 22 de Junio, 2017

Faltan cuatro niños explotados; nadie conoce su paradero

Faltan cuatro niños explotados; nadie conoce su paradero | La Crónica de Hoy

El paradero de Carlitos, Memo y Hugo y una niña (de la que Crónica tiene sólo la imagen) aún es desconocido. A los tres menores, quienes contaron a esta casa editorial lo que vivían con Mario e Isabel, nadie los ha visto; ni en las calles que recorrían en las colonias Juárez y Roma, ni en los alrededores de la que por algún tiempo fue su casa en la Ex Hipódromo de Peralvillo.

Crónica recorrió los lugares por los que se veía pasar a los niños; vecinos y comerciantes señalaron que desde el jueves de la semana pasada los menores no han pasado a vender dulces en carretilla. 

Ximena, la hostess de un restaurante en la calle de Río Tiber, dijo que la última vez que Carlitos estuvo ahí —hace una semana— se fue antes de lo habitual; la mujer recuerda que el primo de Carlos llegó por él y desde ese día no se ha vuelto a saber del pequeño.

“Se le extraña. Siempre se ponía a platicar aquí con nosotros, y la verdad desde que nos enteramos que era víctima de trata, no dejamos de pensar en él. Y digo no dejamos porque somos todos (ella y sus compañeros de trabajo) los que nos cuestionamos ¿qué habrá pasado con él?”, dijo la mujer.

Más adelante, frente a un lugar donde venden cortes de carne, está Joaquín, que trabaja como valet parking; mientras aguardaba a que llegue un cliente para llevarse su carro y estacionarlo, dijo que la espera siempre era más llevadera cuando Memo se paraba con él a platicar.

El joven de entre 12 y 14 años se detenía en la esquina de Río Lerma y Río Nilo, en la colonia Juárez, a vender los dulces que El Patrón le daba.

El jueves 15 de junio Memo se despidió de Joaquín, le dijo que ya habían llegado por él mientras señalaba, según el hombre, a otro adolescente que también cargaba una carretilla forrada con un plástico rojo con blanco.

Joaquín no cuestionó al menor y se despidió de él como todos los días; el trabajador lleva una semana esperando que su amigo Memo regrese.

Imprimir