Otto Warmbier y la frivolización sobre Corea del Norte - Marcel Sanromà | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Junio, 2017
Otto Warmbier y la frivolización sobre Corea del Norte | La Crónica de Hoy

Otto Warmbier y la frivolización sobre Corea del Norte

Marcel Sanromà

Con casi 21 años, Otto Warmbier se fue a hacer un intercambio en Hong Kong. Allí vio publicidad que anunciaba tours de varios días por Corea del Norte: “¡Destinaciones de las que tu madre preferiría que te mantuvieras alejado!”, anuncia la agencia en su página web. Decidió apuntarse para pasar el fin de año de 2015.

Lo siguiente que se supo de él era que lo habían arrestado en el aeropuerto, a punto de regresar a casa. Al parecer, arrancó un cartel propagandístico del hotel donde se alojaba el grupo, con otros estadunidenses.

El régimen de Kim jong-un sacó unas imágenes borrosas donde, efectivamente, se ve a alguien, irreconocible, arrancando un cartel de una pared. Pudo ser él, sí. Entre sollozos suplicó clemencia en un juicio donde confesó estar coludido con la CIA para socavar la moral del pueblo norcoreano. Basura.

La condena fue de 15 años de trabajos forzados por un crimen contra el Estado norcoreano, y el joven falleció la pasada semana tras salir de un coma inducido, en un hospital de Ohio. Su historia de detención, confesión, sollozos y regreso a EU en estado vegetativo estremece y desconcierta.

¿Qué diablos le pasó al joven Otto en Corea del Norte? Nadie lo sabe. Pyongyang aseguró que le dio un brote de botulismo, le dieron una pastilla para dormir y ya nunca despertó. Puta mentira; lo dice la lógica y lo dicen los médicos que le atendieron en su ciudad natal.

Parece ser que la realidad, la verdadera historia de Otto durante el poco tiempo que pasó entre su caída en desgracia y su caída en coma no la conoceremos nunca.

¿Pero por qué iba el joven a cometer semejante temeridad contra un estado brutal, despiadado, digno de relato distópico orwelliano? Podría tener una explicación.

En internet, y muy especialmente en las redes sociales vemos constantemente memes, videos, imágenes o dibujos que retratan con sarcasmo y sorna el hermetismo de Corea del Norte y presentan a su dictador, Kim jong-un, como un bufón.

En Twitter, el usuario @norcoreano triunfa desde España describiéndose como “Líder Supremo de la Corea buena […] Soy de los que se apuntan a un bombardeo” y enviando mensajes como el reciente: “En el desfile del Orgullo de Pyongyang, este año el recorrido comienza en la Plaza de la Revolución y termina en el gulag”.

El humor no sólo es bienvenido, sino que es muy necesario, y por eso animo a todos los lectores con sentido del humor a pasearse por el perfil de @norcoreano. Sin embargo, su consumo requiere de inteligencia y contexto.

Estoy convencido de que Otto Warmbier había visto más desternillantes dibujos sobre Kim jong-un que, por ejemplo, reportajes y entrevistas que documentan las penurias y torturas de personas que huyeron del país –normalmente a Corea del Sur— y que se pueden ver gratuitamente en YouTube.

El extremo hermetismo de Corea del Norte ha facilitado enormemente la frivolización sobre la naturaleza de su gobierno. Por ejemplo, es fácil reírse de la noticia que aseguró que Kim ejecutó a su tío lanzándole un misil cuando nunca vas a ver las imágenes de la muerte.

A la vez, el régimen norcoreano ha empezado a abrirse a recibir turistas, algo que empezó hace cerca de una década y que Pyongyang demuestra que quiere expandir. Porque acaban de descubrir que el turismo da mucho dinero. A la vez que moría Otto, delegados del régimen se pasearon por España intentando aprender del negocio.

La agencia que llevó a Otto a Corea del Norte ha anunciado que de momento dejará de ofrecer sus viajes a ciudadanos estadunidenses, pero la combinación de frivolidad creciente y apertura turística debe ponernos en alerta máxima. Me encantaría visitar Corea del Norte –aunque probablemente nunca me van a dejar, por ser periodista—, pero he visto suficientes relatos de torturas y brutalidad como para no hacer pendejadas si algún día puedo volar a Pyongyang.

marcelsanroma@gmail.com

 

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