La integración regional latinoamericana: un viejo anhelo y un proyecto vigente - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 28 de Junio, 2017
La integración regional latinoamericana: un viejo anhelo y un proyecto vigente | La Crónica de Hoy

La integración regional latinoamericana: un viejo anhelo y un proyecto vigente

Ma. del Rocío Pineda Gochi

Los cambios políticos y ajustes económicos que viven las sociedades contemporáneas en la era de la “globalización hiperconectada”, nos llaman a hacer una reflexión y autoevaluación de los anhelos libertadores y objetivos concretos que han dado origen a un sinnúmero de esfuerzos y proyectos de integración regional, en la historia reciente de los países de América Latina y el Caribe.

Con el mismo objetivo de generar un área económica de prosperidad y consolidación democrática con el que surge la Comunidad Económica Europea en 1957 —con el Tratado de Roma, para posteriormente convertirse en la Comunidad Europea y ser absorbida por la Unión Europea— los países latinoamericanos hemos buscado, desde diversos enfoques multidisciplinarios, elementos unificadores para dar un tratamiento colectivo a nuestros problemas comunes, acelerar el proceso de desarrollo y crecimiento económico, y garantizar el bienestar general de nuestros pueblos. Bajo estas premisas, lograr instituir la estandarización democrática y económica en toda la región, como resultado de los procesos de integración o mero silogismo.

En este sentido, hemos buscado ponderar a toda costa nuestras afinidades y similitudes políticas, sociales, económicas, culturales, religiosas, lingüísticas, ideológicas y geográficas para crear mecanismos integradores, que datan desde los intentos de confederación entre las nuevas repúblicas como la Gran Colombia, las Provincias Unidas del Centro de América y la Confederación Perú-Boliviana en el siglo XIX, y, particularmente, el proyecto federativo del Libertador Simón Bolívar que promovió en 1826 en el Congreso de Panamá.

A partir de este pensamiento integracionista bolivariano, han surgido y desaparecido diversos organismos para este propósito, como la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (Alalc), la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (Sela), y la fundación de organizaciones intergubernamentales, como la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Los finales de la década de 1980 y principios de los noventa fueron testigos de la reactivación espectacular de los procesos de integración como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el Mercado Común del Sur (Mercosur), el Sistema de Integración Centroamericano (SICA),el Grupo de los Tres (G3), la Asociación de Estados del Caribe (AEC),el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y recientemente, el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés) y la Alianza del Pacífico.

La realidad es que la gran mayoría no han tenido los resultados esperados o algunos de ellos han fracasado, porque muchos países que participan en bloques económicos y estos organismos de integración, no han querido ceder decisiones inherentes a su soberanía nacional, renunciar a sus ideales e intereses políticos particulares para establecer intereses comunes supranacionales. La salida de Inglaterra de la Unión Europea; el retorno de las políticas proteccionistas y el nacionalismo a ultranza, son un claro ejemplo de que la transferencia de autoridad, legitimidad y soberanía pueden generar condiciones de integración económica, pero no de unidad política.

Ante la coyuntura internacional y los virajes abruptos en el escenario político, el pensamiento integracionista latinoamericano tiene nuevamente una amplia vigencia. La región en su conjunto o como un bloque económico tiene la capacidad de generar un contrapeso en los nuevos equilibrios de la economía mundial. Hoy tenemos condiciones económicas que han demostrado solidez ante las turbulencias económicas, hemos logrado consolidar una homogeneidad democrática y tenemos estabilidad política en la mayoría de los países. En este nuevo escenario, la Alianza del Pacífico surge como un mecanismo de integración profunda, que a poco más de 6 años de su integración, ha demostrado la importancia de anteponer el interés común para el beneficio de sus pueblos, por encima de ideologías y afinidades políticas. En el marco de la XII Cumbre Empresarial de la Alianza del Pacífico y la VI Reunión de la Comisión Interparlamentaria de la Comisión de Seguimiento de la Alianza del Pacífico, los Poderes Ejecutivos y los Poderes Legislativos tienen el reto de instituir este mecanismo en la región, la obligación de trascenderlo, independientemente de los ciclos y cambios de gobierno y término de legislaturas, y convertirlo en el modelo de integración regional a seguir.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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