El salario mínimo y las distorsiones de la economía social - Voces de la UAM | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 28 de Junio, 2017
El salario mínimo y las distorsiones de la economía social | La Crónica de Hoy

El salario mínimo y las distorsiones de la economía social

Voces de la UAM

Roberto Gutiérrez Rodríguez*

En el ámbito de los estudios sobre economía social, han adquirido una relevancia preponderante tanto el nivel como los mecanismos de fijación de los salarios mínimos generales y profesionales. Esto fue potenciado por lo menos desde la aparición de las investigaciones de Pikkety (El Capital en el Siglo XXI, FCE, 2014), Atkinson (Desigualdad. ¿Qué Podemos Hacer?, FCE, 2015) y Deaton (El Gran Escape, FCE, 2015), cuya principal virtud radica en hacer evidentes lastres principales razones de los renovados problemas de de­sigualdad y pobreza mundiales.

La primera es la exacerbada competencia a que dio lugar la globalización, sobre todo entre los países que decidieron abrir sus economías aceleradamente a partir de los años ochenta del siglo XX, sin contar con suficiente tecnología y capital físico y humano, lo que se tradujo en remuneraciones desproporcionadamente bajas y altas utilidades. La segunda es la indiferencia de los empresarios, las autoridades laborales y en general los gobiernos con relación a los avances de la pobreza, que consideraron que se paliarían sin mayor problema —como el mismo Banco Mundial había supuesto desde fines de los años setenta— mediante la aplicación de programas focalizados: para el caso de México, a partir de los años noventa, Solidaridad, y en la actualidad Prospera. La tercera es la permisividad de las autoridades hacendarias con relación a la acumulación de capital físico, financiero y patrimonial, expresada en regímenes tributarios con baja progresividad, que en la práctica son regresivos, como muchos empresarios han reconocido.

La contundencia de estas observaciones, junto con la llegada al ejecutivo estadunidense de un empresario que se opone a los mecanismos tradicionales de competencia de sus principales socios comerciales (salarios bajos, intervenciones cambiarias, etc.) y las presiones que desde mediados de 2014 habían ejercido la Cepal, la Facultad de Economía de la UNAM y el Gobierno de la Ciudad de México, culminando con la organización, el 5 y 6 de agosto de ese año, de un seminario internacional sobre salarios mínimos efectuado en el Auditorio del Museo de Antropología, hicieron que en diciembre de 2016 el Consejo de Representantes de la Conasami aprobara un incremento inusitado de 9.5% al salario mínimo general.

De éste, 4% fue convencional, de acuerdo con la inflación esperada por la SHCP para 2017 (hoy sabemos que en realidad será de 5.5%), y el resto se otorgó como compensación única de 4.00 pesos diarios. Con ello, el nivel se estableció en 80.04 pesos diarios. Aunque faltó alrededor de 13% de incremento para satisfacer los mínimos de bienestar alimentario y no alimentario establecidos por el Coneval para una persona habitando en zonas urbanas, el cálculo de esta institución fue determinante para la fijación.

La propuesta de incremento fue hecha por la Coparmex, y el Consejo de Representantes la aceptó sin esperar ninguna opinión del grupo de expertos que se había creado en el Congreso para efectos de análisis del salario mínimo, e incluso sin hacer mucho caso a los estudios que había conducido la propia Conasami durante los dos años previos, a solicitud de la Comisión Nacional para la Recuperación Gradual y Sostenida de los Salarios Mínimos Generales y Profesionales. Entre ellos, paradójicamente, varios se oponían al incremento debido a supuestos efectos desfavorables en la inflación, el empleo, la productividad, la informalidad y la competitividad de las empresas (véase www.conasami.gob.mx). Así que en la práctica, ambas instancias quedaron rebasadas.

El incremento permitió desactivar una enorme presión social y abrió la posibilidad de que en el futuro no sólo se restituya el poder adquisitivo de los trabajadores como establece la norma a partir del Pacto de Solidaridad Económica de 1987, mediante cálculos oficiales sobre la inflación esperada para el año siguiente, sino con base en el costo de la canasta alimentaria y no alimentaria. Esto manda la señal de que no se debe caer en el conformismo o en la búsqueda de competitividad internacional de la economía mexicana a través de salarios bajos. El reto ahora es apegarse a la máxima constitucional de que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para promover la educación obligatoria de los hijos” (artículo 123, inciso VI), además de contar con una mayor aprobación por parte de Estados Unidos al negociar el TLCAN.

Lo anterior implica que el ajuste faltante, después del incremento de diciembre de 2016, no debería ser para subir el salario mínimo a 92.72 pesos diarios (15.8% de incremento), como propuso la Coparmex el 22 de junio de 2017, sino a 94.43 pesos (18% de incremento), en congruencia con las cifras de Coneval. Esta cantidad permitiría cubrir los mínimos de bienestar alimentario y no alimentario de una sola persona; pero si de lo que se trata es de proteger a una familia de al menos dos personas, el salario tendría que fijarse en el doble. Esto quedará como tarea para el siguiente gobierno, que debería incrementarlos 12.3% promedio anual.

La pertinencia de estas cifras y los mecanismos de fijación salarial, así como otros aspectos de la política social del país, incluyendo la medición de la pobreza, se estudian en la Línea de Economía Social de la Maestría y Doctorado en Estudios Sociales de la UAM-I, la cual se incorporó a las líneas de Procesos Políticos y Estudios Laborales en 2001. El reto fue y sigue siendo atender la creciente necesidad de especialistas capaces de evaluar las implicaciones del crecimiento económico y la globalización en el bienestar social. Desde entonces, la Línea se ha sustentado en dos marcos de análisis e instrumentación: la teoría económica y la economía aplicada. Además, la Coordinación de Línea ha avanzado en su propósito de conjuntar un grupo de académicos altamente capacitados en los diferentes componentes de la economía social: pobreza, desigualdad, distribución del ingreso, mercados laborales, educación, salud, pensiones, comercio internacional, políticas públicas, desarrollo económico, economía de la innovación, sistema financiero, recursos naturales y finanzas públicas.

Los objetivos específicos son dos: i) formar maestros con un alto perfil profesional, capaces de desarrollarse en los sectores público, privado, académico e internacional, que además tengan habilidades para proseguir, si así lo juzgan conveniente, con estudios doctorales; y ii) formar doctores con capacidad académica de alto nivel, sustentada en sólidos conocimientos formales, tanto teóricos como analíticos, capaces de realizar aportaciones originales al campo de la economía social y a la solución de los problemas relacionados con ésta.

La Línea cuenta con una planta de 13 profesores en su Núcleo Básico, todos doctores de economía, graduados de universidades extranjeras y nacionales y miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en los tres niveles. Asimismo, como parte del Núcleo Complementario colaboran más de 10 profesores de reconocido prestigio, a los que se agregan varios extranjeros que participan en co-tutoría de Idóneas Comunicaciones de Resultados (ICR) de Maestría y de tesis de Doctorado.

La formación académica visualiza a los egresados de Maestría y Doctorado como profesionistas capaces de comprender los fenómenos económicos que inciden o inhiben la inclusión y el bienestar social; analizar la pertinencia de las estadísticas y metodologías en materia de política social, y proponer instrumentos de medición, así como políticas públicas orientados a paliar la pobreza y la desigualdad. Sus conocimientos son aplicables en los sectores público y privado, en la investigación y la docencia, en los organismos internacionales, y en las ONG.

 

* Profesor-investigador del Departamento de Economía y coordinador de la Línea Economía Social de la Maestría y Doctorado en Estudios Sociales de la Unidad Iztapalapa de la UAM. http://dcsh.izt.uam.mx/posgrados/mydes/economiasocial/

Imprimir

Comentarios