La sucesión en la Universidad Autónoma Metropolitana - Ulises Lara López | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 30 de Junio, 2017
La sucesión en la Universidad Autónoma Metropolitana | La Crónica de Hoy

La sucesión en la Universidad Autónoma Metropolitana

Ulises Lara López

En estos días, más de un medio dio espacio a la noticia de que el rector saliente de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Salvador Vega y León, no aplicó los recursos otorgados a dicha institución para la mejora de infraestructura universitaria y, al contrario, fueron dirigidos a otros temas. El rector justificó el asunto señalando que la entrega de recursos no era una promesa de construcción; con argumentos como los que hemos escuchado en otras ocasiones, amparados en la autonomía universitaria.

El tema se hubiese salvado si los directamente involucrados aclararan la utilización o no de los recursos en proyectos para los cuales fueron destinados. Y si la decisión de inversión se hubiese dirigido a otras cuestiones, debió mediar por lo menos una justificación al respecto.

En fin, una historia más de poca transparencia y rendición de cuentas. El problema no termina aquí. El proceso de sucesión de la rectoría general se ha realizado con bajo perfil por parte de los integrantes de la Junta Directiva de esa universidad. La expectativa era que este órgano colegiado asumiría responsablemente el proceso y respondieran a los señalamientos hechos al rector, y con ello a la universidad; finalmente, la comunidad debería ser la beneficiaria de dichos recursos, toda la comunidad, no sólo unos cuantos.

Pero parece no ser así. Por un lado, se modificó recientemente la ley orgánica de la universidad con el objetivo de precisar que los mayores de 70 años deberían dejar sus cargos en órganos y direcciones. Lo anterior, por supuesto ocasionó que algunos de los integrantes de la Junta Directiva fueran removidos, meses antes de que iniciara este proceso —ajuste violatorio de la  Constitución y discriminatorio, por decir lo menos—, y que ya se encuentra en tribunales por demanda de uno de los integrantes removido. Asimismo, la Junta Directiva en estas condiciones, compuesta por nueve integrantes, quedó en ocho, e inició el proceso de consulta y análisis de candidatos. Sólo que en este proceso, una de sus honorables integrantes decidió no participar, por atender tareas de investigación, derivadas de su responsabilidad como investigadora de la UNAM, no de la UAM, lo que dejó a la Junta con siete integrantes. Habría que agregar que recientemente se había sustituido a otros cuatro.

El problema va más allá. En la página de la UAM, apareció ya la terna de los candidatos que han sido elegidos para ser entrevistados. Se trata del maestro en ciencias químicas Norberto Manjarrez Álvarez, el doctor Eduardo Abel Peñalosa Castro y la doctora Iris Edith Santacruz Fabila, quienes —como ha sido señalado por los medios— ostentan vínculos con la rectoría actual.

Hay que mencionar el caso del primero, que actualmente es secretario general de la UAM, y la única candidata a la que se le se vincula con el actual director general del Instituto Politécnico Nacional, quien en su momento fuera rector de esta casa de estudios. Se trata entonces de personajes vinculados con grupos de poder, y el uso de las instituciones públicas para objetivos personales.

Después de la auscultación, ¿cómo llegó la Junta Directiva a estos nombres? Pues en principio siendo omisa a los señalamientos de malos manejos que se hicieron en diversas instancias, incluida la Asamblea Legislativa; y en segundo lugar, escuchando más a los grupos de poder que a la comunidad.

No dudo que los argumentos fueran de unidad ante los ataques externos, algo muy socorrido cuando de justificar se trata. Pero quiero insistir en la responsabilidad del órgano colegiado para mantener y regenerar las expectativas de los estudiantes, de los docentes y de la comunidad que ven a esta institución como una alternativa para el desarrollo y la construcción de un futuro promisorio.

Al final nos quedamos con el hecho de que nadie, ni el rector saliente, ni sus dos candidatos, y ni la candidata de Fassnacht, han explicado satisfactoriamente qué se hace con los recursos públicos en esta universidad.

El resultado lo sabremos pronto, pero tal y como están las cosas, tendremos impunidad o complicidad. La comunidad universitaria, por su parte, puede pedir mayor transparencia no sólo en el manejo de los recursos, sino también, ¿por qué no?, en el proceso de designación de su rector.

Finalmente, habría que preguntarle al director del IPN: ¿por qué no mejor se ocupa de organizar el congreso politécnico antes de involucrarse en los asuntos de la UAM?

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