La educación, el primer instrumento de equidad y justicia social: Tonatiuh Bravo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 02 de Julio, 2017

La educación, el primer instrumento de equidad y justicia social: Tonatiuh Bravo

Entrevista. El rector general de la UdeG asegura que la educación debe ser uno de los ejes que guíe las acciones de los gobiernos; “así estaríamos del otro lado como país”. “Creo que estamos mal… debemos dar un salto en lo que estamos haciendo, porque de otra manera México tiene en riesgo su viabilidad como país”

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La educación es el primer instrumento de equidad y justicia social: una inversión igualadora de los desiguales que rompe los círculos de la pobreza y, por ello, los gobiernos deben entender que debe ser uno de los ejes para regir sus acciones; “así estaríamos del otro lado como país”, asegura el rector general de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla.

Es la tarde de jueves en el piso 11 de la rectoría general de la institución de educación superior. Tiene una vista privilegiada de la ciudad y esa amplitud es la misma con la que Tonatiuh Bravo habla de la importancia de la educación, especialmente la superior, enumera 10 problemas nacionales que urge resolver y su preocupación por México. “Creo que estamos mal, pero tenemos las herramientas para salir adelante y debemos dar un salto en lo que estamos haciendo, porque de otra manera, México tiene en riesgo su viabilidad como país”.

Su oficina es amplia. Tiene un gran librero, un escritorio, mesa de juntas y una pequeña sala donde se realiza la entrevista. Es parte del gran campus de una de las universidades más importantes de México, que diariamente recibe en sus niveles medio superior, superior y posgrado a  270 mil 309 alumnos, tiene mil 754 investigadores, de los cuales mil 060 están en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI), y su personal docente es de  16 mil 676. Datos que muestran su importancia en el sistema nacional educativo y por esto la primera pregunta para el Tonatiuh Bravo es sobre la enseñanza:

— En el país, la movilidad social se da con educación, especialmente la superior, ¿qué debemos hacer para que siga siendo así? 

— El rol que desempeña la educación es, en primer lugar, el primer instrumento de equidad y justicia social. Se trata de un bien público y además un derecho constitucional de carácter social. Por eso se convierte en una inversión igualadora de los desiguales, de inversión productiva que asegura la movilidad social y permite, sobre todo, que personas que no habían tenido oportunidades puedan tenerlas para romper círculos que durante generaciones se mantenía sin cambio.

Los hijos de padres pobres seguían siendo pobres porque no tenían ninguna posibilidad de salir del círculo de la pobreza; sin embargo, la educación rompe ese paradigma y ofrece a alumno la oportunidad de despegar y desarrollarse.

Ahí está su principal efecto y por eso estoy en la idea de que debe ser uno de los ejes que guie las acciones de los gobiernos.

Si cada gobierno entendiera que durante seis años hay que generar la estructura necesaria que permita una educación para todos, estaríamos del otro lado como país. Hay mucho por hacer ahí. México no puede seguir avanzando con el 40 por ciento de cobertura en educación superior, y digo esa cifra, porque es la aspiración al término de esta administración de Enrique Peña Nieto, pero ahora estamos en el 35.8 por ciento de los jóvenes en posibilidades de estudiar, entonces el 40 por ciento no puede ser la meta.

Hay países de América Latina como Cuba, Chile, Costa Rica o Uruguay que tienen tasas muy superiores de cobertura. Si México quiere aspirar a otros estadios, tiene que aumentar su cobertura.

En este punto Tonatiuh Bravo hace una digresión y argumenta que el país tiene una realidad abrumadora: el 50 por ciento de los mexicanos viven en la pobreza y la única manera de darles oportunidades es con la educación. Creo que todas estas cosas son las que  a final de cuentas resumen la importancia de la enseñanza y, sobre todo, la de calidad.

Por ejemplo,  de qué vale el derecho constitucional para los niños a estudiar primaria y secundaria, si finalmente no logran realizar sus metas e ingresar a la educación superior.

—¿Cómo hacer para que el Estado entienda que la educación es la mejor compañera del ser humano?

— Esto es importante, sobre todo ahora que las competencias profesionales van  cambiando y alguien que no se actualiza, se pierde. Se necesita la actualización. Ahora se estudia durante toda la vida, no sólo para terminar la licenciatura y un posgrado. En esto hay que hacer conciencia, no solo la parte gubernamental, sino la sociedad y trabajar en función de construir este camino. Para eso están las universidades y hay que mejorar las capacidades de formación y que el conocimiento científico sea aplicado, que no quede en los cajones.

En la Universidad de Guadalajara está el tema de la vinculación. Hoy en día la extensión, difusión y vinculación científica  son la tercera gran función sustantiva de la institución y se está redimensionando. No solamente hay que hacer que la investigación sea  aplicada, sino además formar a los jóvenes para que trabajen en equipo y aporten soluciones. Todo esto se resume en una palabra: innovación para resolver necesidades.

Voy a enlistar 10 problemas que tiene el país: el primero es la seguridad, la corrupción, el transporte urbano, la contaminación ambiental, la gestión del agua, el crimen organizado, los resultados educativos en educación básica, el acceso a la salud, la obesidad infantil y la pobreza.

De estos problemas hablamos todo el tiempo. Lo que tenemos que hacer las universidades es concentrarnos en trabajar alrededor de estos.

Voy a nombrar alguno y relacionarlo con las posibles soluciones que pueden dar las universidades e institutos de educación superior: la seguridad.

No sólo hay que señalar que en México existe este problema y las instituciones no podemos repetirlo, sino destacar qué estamos haciendo para resolverlo. Lo primero que hay que asumir es qué me toca. Me toca la docencia, la investigación y la vinculación y difusión.

En lo que respecta a la docencia, tenemos que formar criminólogos, técnicos en ciencias forenses, abogados —de preferencia en seguridad pública y seguridad ciudadana—, pero aún antes, desde el bachillerato, hay que hacerlo en seguridad pública, porque en cualquier pueblo al que vayas esta el problema y los estudiantes de este nivel pueden contribuir a solucionarlo.

Para apuntalar las acciones tendrías que firmar un convenio para colaborar con la Academia de Policía y coadyuvar en este tema. Además hay que formar maestrías y doctorados en seguridad pública para contar con recursos humanos y capacidades institucionales con mayor nivel.

Respecto a la investigación, se debe buscar con métodos científicos qué es lo que está pasando y qué han hecho en otras latitudes para resolver el problema, cuáles son nuestras alternativas, cómo recreas esas propuestas para México. Por ejemplo, si analizas lo que funcionó a Colombia o Nueva York tienes un conocimiento que se suma al que generas y puedes definir cuál es la solución para Guadalajara  o para la Ciudad de México.

Entonces, hay que ir al diseño de propuestas en el problema de seguridad. Eso nos falta en las instituciones y también una sacudida a todos para entrar al intento que genere solución a problemas. Nos hace falta también un poco más de paciencia y consistencia en la tarea, porque luego intentamos una cosa y no resulta, nos desesperamos, nos dividimos y nos echamos la culpa unos a otros por el fracaso, sin entender que no es con la primera medida con la que vamos a llegar a la solución, porque debemos pasar por varias aproximaciones para lograrla.

Así como puse el ejemplo de seguridad, en los otros problemas sabemos que es mucho lo que tienen que ofrecer las universidades. Entonces el tema es estar conscientes de que debemos trabajar para tener resultados.

Voy a poner otro ejemplo: durante 12 años hubo gobiernos conservadores a nivel nacional, por no decir una palabra más fuerte, pero aquí en Jalisco, los padecimos. Te voy a contar una anécdota. Siendo presidente de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados asisto al acto anual que hace la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg). Entonces ahí me comentan que hay dos estados que no han repartido los libros de texto gratuito, porque hay padres de familia que cuestionan sus contenidos. ¿Cuáles son esos dos estados? Guanajuato y Jalisco.

Hablo con Emilio González Márquez —gobernador de Jalisco de 2007 a 2013—  y le digo: “Se está generando un problema porque aquí está el reporte que ustedes no están distribuyendo los libros de texto gratuito. Y me dice: “Mira Tonatiuh, te voy a ser sincero, ya repartimos todos, pero hay uno que no se entregó”.

Le preguntó cuál fue el que no se repartió y me contesta: “El de biología, porque ahí vienen cosas como que es normal el sexo entre personas del mismo sexo y otro tipo de cochinadas que no se las voy a imponer a los padres de familia. No me voy a meter en eso”. Y le comento: “Pero hay un problema, Jalisco está en el pacto federal y los libros de textos gratuito son una obligación y, además, gobernador, es la peor forma que para resolver un problema, porque primero te vas a meter en un conflicto legal y segundo vas a generar un enfrentamiento innecesario, porque siempre habrá gente que estará en contra de los contenidos de los libros de texto. Nunca habrá alguno que satisfaga a todos, pero hay principios constitucionales en la educación que dicen que debe ser laica y científica. Mientras te normes sobre estos principios, no debería  ser problema, los demás que no quepan, ni hablar, pero son las funciones que debe garantizar el Estado”.

Entonces, después de unas semanas que lo analizaron, los entregaron. Hay otro asunto: los programas para prevenir el embarazo en adolescentes fueron inhibidos, las campañas conservadoras de educación sexual dejaron de serlo, no formaban ni educaban.

Ahora tenemos el segundo o tercer lugar en embarazos de adolescentes, porque las mujeres no tuvieron educación sexual. Estos temas tiene que ver con la universidad y lo que digo es que trabajemos en la aplicación práctica: llevar a la realidad las campañas preventivas.

— ¿Esto muestra que somos todavía un país con muchos atavismos?

— Hay que romperlos y la mejor manera de hacerlo es la difusión del conocimiento. Por ejemplo, hay mujeres que son profesionales de la salud y padecen cáncer de seno por no hacerse estudios. Si trabajas en el campo de la salud, ¿porque no te revisaste?, entonces se tiene que entrar en otros estadios de consciencia y sobre todo de acción.

Además, en México nos falta acelerar el proceso formativo y  de generar consciencia social. Creo que ahí está gran parte de lo que tenemos que hacer.

— La educación es una actividad lúdica, de conocimiento y descubrimientos continuos…

— El estudio es un constante descubrimiento de cosas. Hemos confundido el rigor y la calidad con la sensación de incomprensión y elitismo. La buena educación termina por ser sencilla. Las cosas que son complejas, es decir, la complejidad del conocimiento se da por pasos. Nadie va a entrar a temas de alto grado de dificultad desde el primer día, pero si continuas en la secuencia, llegarás al conocimiento complejo. Cuando se hablaba del principio de incertidumbre, me causaba eso: incertidumbre, porque decía “cómo que el principio de incertidumbre científico, si la ciencia lo que busca es dar certeza”.

Al profundizar entiendes el principio: para llegar a ecuaciones o postulados  complejos, que no quiere decir que sean sólo para iniciados, es simplemente mantener la sencillez y la constancia. De ahí que en la FIL de Guadalajara tengamos ciencia para niños.

—¿Finalmente, cómo ve al país?

—Lo veo con mucha preocupación. Creo que estamos mal, pero  tenemos las herramientas para salir adelante, si nos decidimos y, aunque en ocasiones pareciera que nos están ganando los problemas, no debemos dejar de intentar construir soluciones. Creo que decir que estamos mal no significa dejar de reconocer el esfuerzo que hacen las instituciones, organizaciones de la sociedad civil y el Estado, pero tenemos que dar un salto en lo que estamos haciendo, porque de otra manera, México tiene en riesgo su viabilidad como país.

Yo vivo en Jalisco y en la entidad hay zonas en las que no existe la seguridad constitucional ni el régimen de estado de derecho. Esta vulnerabilidad nos preocupa a todos, me preocupa la facilidad con la que el crimen organizado engancha  a los jóvenes, me preocupa la falta de oportunidad para los jóvenes, no basta el 40 por ciento en la cobertura en educación superior, tenemos que estar por arriba del 50 por ciento, tenemos que ofrecer una educación tecnológica de calidad, tenemos que abatir el rezago en los niveles de educación básica. Ahí están y tenemos que entrarle todos.

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