Trump, reflejo de los grandes fracasos sociales de la ciencia: directora adjunta de Conacyt | La Crónica de Hoy
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Trump, reflejo de los grandes fracasos sociales de la ciencia: directora adjunta de Conacyt

No se ha logrado transmitir el pensamiento científico en la población, el cual no es puramente científico, sino crítico, señala Julia Tagüeña, directora adjunta de Conacyt

Julia Tagüeña refiere que los resultados de política pública en comunicación de la ciencia no son visibles en el corto plazo.

La comunicación pública de la ciencia ha tenido grandes fracasos sociales, puesto que no se ha logrado transmitir el pensamiento científico a la población. Esto ha llegado al punto en que sociedades como la estadunidense no sólo vota por Donald Trump, sino cree o acepta sus mentiras, señala Julia Tagüeña, directora adjunta de Desarrollo Científico del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

La ex directora del Instituto de Energías Renovables de la UNAM, añade que si bien en Latinoamérica Estados Unidos es una referencia en comunicación de la ciencia porque tienen una gran cantidad de museos y editan libros “fantásticos” sobre cómo educar en ciencia, tienen una población que no la entiende y acepta datos sin ninguna prueba experimental. “Entonces algo ha fallado, de alguna manera no hemos logrado transmitir el pensamiento científico”.

En entrevista, después de la presentación del libro digital Diagnóstico de la divulgación de la ciencia en América Latina..., hace algunos días, refirió que cuando se habla de comunicar la ciencia —ya sea por medio de la divulgación, la educación o el periodismo— es muy importante explicar y transmitir la metodología científica. “No obstante, es muy difícil. Cuando comunicas un resultado científico y das un hecho, parece que es todo, pero no: la clave es describir cómo llegaste al descubrimiento de ese hecho, qué tipo de preguntas hizo el investigador para hacerlo y cómo fue estricto en su realización”.

La física explica que la sociedad debe comprender que la ciencia es la búsqueda de la verdad, pero no de una verdad absoluta, sino una que debe probarse con hechos, eso es el pensamiento crítico. “Lo ideal sería que la sociedad tuviera ese pensamiento cuando se les plantean ciertas posiciones (como las de Trump) y respondan con la búsqueda de la verdad basada en hechos”.

Añadió que esta crítica no se hace y empleó nuevamente el discurso del presidente estadunidense como ejemplo, quien no sólo está completamente equivocado, sino que además buena parte de los estadunidenses cree en lo que dice sin cuestionar. “Es interesante lo que ocurrió en EU en un sector de la población en respuesta a las medidas de Trump, como la marcha organizada por la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS por sus siglas en inglés) para que los estadunidenses tomaran conciencia de esa ciencia y pensamiento que les hace falta para cuestionar las cosas y no les vendan mentiras, para que tengan opiniones basadas en hechos”.

COMUNICAR. No es sencillo lograr este trabajo, pero es necesario en una sociedad enriquecida y fundamentada en el conocimiento. Para ello, hay que buscar muchos caminos, divulgación, periodismo, docencia… los cuales son englobados en un solo concepto: comunicación pública de la ciencia.

Julia Tagüeña refiere que es fácil hacer cosas sencillas, divertidas, con ejemplos lúdicos, así como motivar, divertir y hacer las cosas interesantes, pero también hay que sembrar la duda y crítica, ir a la metodología. De acuerdo con el libro Diagnóstico de la divulgación de la ciencia en América Latina…, estudio elaborado por la Red de popularización de la Ciencia y la Tecnología en América Latina y el Caribe (RedPOP), la mayoría de las actividades de divulgación de la ciencia en la región están dirigidas predominantemente al público infantil y juvenil. Por lo tanto, se requieren más actividades para generar ese pensamiento crítico en adultos.  

Conacyt ha implementado diversos programas de comunicación y apropiación de la ciencia durante la actual administración federal, no obstante, los resultados que se obtengan de éstos sólo serán visibles si son sostenidos en el tiempo y en un mediano plazo.

“Ahora es demasiado pronto para saber el impacto de la política pública que llevamos a cabo, la comunicación pública de la ciencia tiene que ser paciente: por ejemplo, un niño que visita un museo, pasará mucho tiempo hasta que esas ideas aprendidas lo motiven o lo vuelvan científico. Son temas que se desarrollan lentamente y el impacto no se puede ver ni buscar con rapidez”.

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