Corea, entre dos perturbados con armas nucleares - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 05 de Julio, 2017
Corea, entre dos perturbados con armas nucleares | La Crónica de Hoy

Corea, entre dos perturbados con armas nucleares

Fran Ruiz

En la nunca resuelta crisis coreana, la peor combinación imaginable para el mundo es que coincidan al mismo tiempo dos perturbados mentales, uno liderando Estados Unidos y otro liderando Corea del Norte. Si a esto añadimos que ambos están encantados con sus respectivos arsenales nucleares y ambos son muy aficionados a realizar ensayos con sus juguetes de destrucción masiva, la situación puede ser explosiva.

Los conocen bien. Este par de machos-alfa, aquejados de un incontrolable egocentrismo y un narcisismo compulsivo, se llaman Donald Trump y Kim Jong-un. Ayer, el segundo lanzó con éxito su primer misil balístico capaz de impactar en suelo estadunidense, en Alaska. Si bien es cierto que lo hizo mientras el primero realiza maniobras militares conjuntas con sus aliados de Corea del Sur, nunca había llegado tan lejos la amenaza nuclear norcoreana ni había sido tan directo el desafío del joven y despiadado líder del régimen estalinista contra el viejo (y también despiadado) inquilino de la Casa Blanca.

Existe, además, un elemento que convierte a Kim en un perturbado con armas nucleares mucho más peligroso. Con sólo levantar el dedo, todo el ejército y todo el pueblo norcoreano aplaudirían al “querido líder”, si éste comete la locura de lanzar un cohete con ojiva atómica contra EU. Por el contrario, Trump no podría —en un acceso de locura similar a la de su enemigo— abrir el maletín nuclear y disparar, sin más. El presidente estadunidense no puede mover un dedo sin consultar antes con su Consejo de Seguridad Nacional y, afortunadamente, los que allí se sientan son generales con la suficiente experiencia como para frenar el impulso bélico y suicida de Trump. Prueba de ello es que lograron que el mandatario republicano expulsase de ese selecto club al conspiracionista Steve Bannon, mucho más siniestro y fanático que su jefe.

De seguir Bannon en el Consejo de Seguridad Nacional, la escalada de la tensión con Corea sería mucho mayor, ya que estamos hablando de un peligroso ultranacionalista que varias veces ha anunciado que la próxima guerra de Estados Unidos debe ser contra China, la única potencia que protege al régimen de Pyongyang y a la que acusa de expansionista y de maniobrar con sus aliados en el mundo para “derribar nuestra civilización cristiana” y para arrebatar a EU la hegemonía mundial.

Sólo en una cosa habría tenido razón Bannon: China no puede seguir mirando a otro lado, mientras el loco de Kim sigue lanzando cohetes o realizando ensayos nucleares subterráneos y el mundo no puede seguir tolerando que Pekín abuse de su derecho a veto en el Consejo de Seguridad, para impedir una condena unánime contra Pyongyang.

Precisamente, Estados Unidos convocó para hoy otra reunión urgente del Consejo de Seguridad. Sería muy preocupante que el embajador chino volviese a vetar una resolución contra Corea del Norte, ahora que esta nación acaba de cruzar la línea roja con su primer misil intercontinental.

Sin embargo, lo que no puede hacer Trump es lo que hizo ayer, porque está jugando con fuego. Advirtió a Pekín que, si no hace nada para contener la fiebre nuclear norcoreana, Estados Unidos “actuará por su cuenta”, dejando así abierta la puerta a una peligrosísima respuesta militar. Además, anunció nuevas maniobras militares conjuntas con Corea del Sur, a sabiendas de que lo único que consiguen es irritar aún más al líder norcoreano.

Una vez más, los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladímir Putin, declararon que Corea del Sur deje de prestar su territorio para “jugar a la guerra” con sus aliados de EU. Coincidiendo con la reunión que sostuvieron ayer en Moscú, los dos líderes reiteraron que la solución pasa por volver a la mesa de negociaciones entre las dos Coreas, bajo la mediación de EU, China y Rusia. Tiene razón en ambas cosas.

Sin embargo, se les olvida a Xi y Putin que cada intento de negociar con los norcoreanos ha servido para que éstos ganasen tiempo para perfeccionar su industria nuclear. Se les olvida también que China compra el carbón norcoreano y que, al igual que Rusia, permite que las remesas de trabadores norcoreanos las tome el régimen para pagar a su mastodóntico ejército y a sus científicos e ingenieros nucleares.

Por eso, ni Pekín ni Moscú tienen derecho a exigir a Washington que paralice el escudo nuclear para evitar que los misiles de Kim impacten en Corea del Sur, en Japón o Estados Unidos. Todos tienen que ceder y todos tienen que forzar a Corea del Norte a negociar.

El problema es cómo se negocia con un loco en Pyongyang y otro en Washington.

fransink@outlook.com

 

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