Musas del cine nacional: Las actrices que marcaron la historia del Ariel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 09 de Julio, 2017

Musas del cine nacional: Las actrices que marcaron la historia del Ariel

Especial. De la rivalidad entre María Félix y Dolores del Río al éxito de María Rojo, Blanca Guerra y Patricia Reyes Spíndola. Crónica recuerda a las ganadoras a Mejor Actriz

  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx
  • cronica.com.mx

“El cine es el arte de la mujer, o sea, de la actriz. El cometido del director consiste en conseguir que las mujeres hagan cosas hermosas”, dijo el legendario cineasta François Truffaut y seguramente muchos cineastas mexicanos coinciden con él, o al menos han conseguido destacar en la pantalla grande la elegancia y talento de actrices que han marcado la historia del cine nacional, y han coronado sus trabajos con el Premio Ariel a la Mejor Actriz.

De nuevo regresamos a la Época de Oro. El esplendor del cine mexicano nos enamoró con las actuaciones de las divas del cine nacional. Desde la primera ceremonia de los Premios Ariel, en 1947, se dio la primera gran rivalidad artística del cine. Dolores del Río y María Félix eran las luminarias más importantes del momento y en la primera edición compitieron, la primera por Las abandonadas (1945), de Emilio El Indio Fernández, la segunda por El monje blanco (1945), de Julio Bracho. En la primera nominación también había otras figuras como Anita Blanch nominada por La barraca y la legendaria Esther Fernández por Flor de durazno. La ganadora fue Dolores del Río.

Esta primera entrega tenía una previa anécdota cuando, en 1945, Dolores filma La selva de fuego, dirigida por Fernando de Fuentes. Curiosamente esta película llegó a ella como un “error de mensajería”, pues el guion había sido escrito para María Félix. Por su parte, María recibió el guion de Vértigo, que había sido escrito para Dolores. Cuando las actrices descubrieron el error ya era demasiado tarde. A partir de este momento, la prensa comenzó a especular una fuerte rivalidad entre Dolores y María.

Para la segunda edición de los Ariel, llegó la revancha. María Félix ganó el galardón, también con un filme del Indio Fernández, con Enamorada, en una competencia en la que Dolores participaba por La otra (1946), de Roberto Gavaldón, y Rosita Díaz Gimeno completaba la terna por su papel en Pepita Jiménez.

La rivalidad seguiría por algunas ediciones más con un decoroso empate de tres premios Ariel en la categoría máxima de la actuación. María Félix ganó en 1949, por Río escondido, y en 1951 por Doña diabla, aunque también tuvo una nominación más tarde por Camelia (1955), que perdería por otra diva de la época, Marga López. Por su parte Dolores del Río ganó en 1952, por Doña perfecta, y en 1954, por El niño y la niebla, y también fue nominada en 1951, por La casa chica, pero la perdió con María Félix.

Esos tiempos dorados también coronaron con el Ariel el talento de la mencionada Marga López. De origen argentino y nacionalidad mexicana, ella fue una de las grandes figuras de los premios y alcanzó a tener nueve nominaciones en su carrera, siete de ellas como Mejor Actriz y el resto como Actriz de Reparto. Ella ganó en total tres estatuillas, de las cuales dos fueron como estelar: En 1950, por Salón México (también de Emilio El Indio Fernández) y luego en 1955, por La entrega, de Julián Soler.

En estos tiempos de esplendor también ganaron otras leyendas del cine nacional: Blanca Estela Pavón, por Cuando lloran los valientes (1948); Stella Inda, por El rebozo de la soledad (1953); Prudencia Grifell, por Una mujer de la calle (1956) y finalmente los dos premios de Silvia Pinal antes de la suspensión de la ceremonia en 1958. Pinal triunfó por Locura pasional (1957) y La dulce enemiga (1958). En esa época no ganaron pero sí fueron nominadas otras estrellas como Carmen Montejo, Gloria Marín, Libertad Lamarque y Lilia Prado, entre otras.

Luego de los casi 15 años de ausencia de la ceremonia, la nueva entrega reconoció los trabajos actorales de aquellas que habían brillado ya en la Época de Oro pero que no habían alcanzado reconocimiento. La primera de ellas fue Rita Macedo (actriz de Luis Buñuel, en Nazarín), ganó de la mano del novel Jorge Fons, por el filme Tu, yo y nosotros (1972); luego tocó el turno a Katy Jurado, quien después de probar las mieles de Hollywood (fue nominada al Oscar en 1955, por Broken Lance), regresó a México para ganar el Ariel por el episodio de Caridad, segmento dirigido por Fons del largometraje Fe, esperanza y caridad, más tarde sería nominada por La seducción (1982). Otras ganadoras de los 70 fueron Lucha Villa (Mecánica nacional, 1973), Pilar Pellicer (La choca, 1975), Rocío Brambila (De todos modos Juan te llamas, 1976) y Martha Navarro (La pasión según Berenice, 1977).

A finales de esa década comenzó a dar de que hablar la actriz María Rojo, primero por películas como El Apando (1977) y Las Poquianchis (1977), que le valieron su debut en nominaciones al Ariel. Fue un año más tarde cuando ganaría el primero de los tres galardones que tiene en su carrera por Naufragio (1978), de Jaime Humberto Hermosillo; ganó después por Lo que importa es vivir (1988), de Luis Alcoriza, y luego por Rojo Amanecer (1991), de Jorge Fons. Es la segunda actriz con más nominaciones al Ariel con 11, solo detrás de Ana Ofelia Munguía, quien tiene 17.

Los años 70 también fueron importantes para actrices como Ofelia Medina, Helena Rojo, Diana Bracho y la misma Ana Ofelia Munguía. Los años 80 fueron difíciles en cuestión de la calidad de las películas. La falta de personajes trascendentes se dio por el boom de la sexy comedia. Isela Vega, una de los sex symbols del cine mexicano de los sesenta, setenta y ochenta, ha ganado tres Arieles y ha estado nominada a dos más. En 1972 la nominaron como mejor actriz por Las reglas del juego, en el 74 por Tráiganme la cabeza de Alfredo García, de Sam Peckinpah; fue hasta el 84 que ganó el primero, por La viuda negra, una película que había hecho siete años antes. En 2000 y 2007 se llevó dos más, por coactuación femenina: por La ley de Herodes Fuera del cielo, respectivamente.

La hija de Chaplin, Geraldine, fue nominada a un Ariel por su actuación en La viuda de Montiel en 1980, sin embargo perdió con Norma Herrera, protagonista de Fuego en el mar. Por esos tiempos las ganadoras del premio también fueron la llamativa Ninón Sevilla por Noche de carnaval (1982) y Beatriz Sheridan por Confidencias (1983), pero sobre todo, para la segunda mitad de la década surgió una nueva generación de actores, que ya daba de qué hablar.

Ofelia Medina triunfó por su trabajo en Frida, naturaleza viva (1985), de Paul Leduc; Patricia Reyes Spíndola ganó dos premios en esta categoría por Los motivos de la luz (1986), de Felipe Cazals, y una década después por La reina de la noche (1996), de Arturo Ripstein (Patricia cuenta con un total de siete nominaciones y cuatro estatuillas); y Delia Casanova por Mentiras piadosas (1989), también de Ripstein.

El mismo año en que Maribel Guardia fue nominada a un Ariel como Mejor Actriz, por Terror y encajes negros (1985), de Luis Alcoriza, fue cuando Blanca Guerra comenzó a encumbrar su carrera pues le ganó el premio en 1987 por su papel en El imperio de la fortuna, de Ripstein. Un año más tarde también ganó por Días difíciles, de Alejandro Pelayo, y los otros dos premios de su carrera los ganó años después por Un embrujo (1999), y luego en una categoría menor por Mejor Actor de Cuadro, en 1994, por Principio y fin.

En la década de los 90, a pesar de la crisis de producción hubo una serie de actuaciones memorables que también recibieron la estatuilla: Regina Torné ganó por Como agua para chocolate (1992), de Alfonso Arau; Beatriz Aguirre por Los años de Greta (1993), de Alberto Bojórquez Patrón; Lucía Muñoz por Principio y fin (1994), de Arturo Ripstein; Margarita Sanz por El callejón de los milagros (1995), de Jorge Fons; Regina Orozco por Profundo carmesí (1997), de Ripstein y Leticia Huijara por Por si no te vuelvo a ver (1998), de Juan Pablo Villaseñor.

En el nuevo milenio, se volvió a renovar la generación de actores con talentos jóvenes como Ximena Ayala, alzando la estatuilla por Perfume de violetas, nadie te oye (2001), de Maryse Sistach, en una edición en la que compartió el premio con la primera actriz Ana Bertha Espín por Su alteza serenísima.

La nueva oleada de jóvenes directores que mostraron sus inquietudes en todo tipo de géneros y propuestas cada vez más arriesgadas y de calidad que comenzaron a tener reconocimiento mundial, sirvieron para explotar a nuevos actores que hoy en día son conocidos en el país. En el caso del apartado femenino hubo triunfadoras como Maya Zapata por De la calle (2002), de Gerardo Tort; Carmen Beato por Aro Tolbukhin: en la mente del asesino (2003); Danny Perea por Temporada de patos (2005), de Fernando Eimbcke; y la actriz Irene Azuela que ganó dos premios consecutivos en esta categoría, primero en 2008, por Quemar las naves, de Francisco Franco Alba, y luego en 2009 por Bajo la sal, de Mario Muñoz Espinosa.

También en el nuevo milenio figura el premio obtenido por la española Maribel Verdú, en el 2007, por su participación en El laberinto del fauno. Los más recientes premios han sido obtenidos por Úrsula Pruneda (El sueño de Lú, 2013), Adriana Roel (No quiero dormir sola, 2014), Adriana Paz (La tirisia, 2015) y Sofía Espinosa (Gloria, 2016).

Nominadas 2017. Las figuras que aspiran por la estatuilla a la Mejor Actriz de la edición 2017 forman parte de películas dramáticas. Por un lado tenemos a la cineasta Claudia Sainte-Luce, quien se autodirige en la cinta La caja vacía, la entrañable historia de un inmigrante haitiano que a sus 60 años intenta volver a tener el contacto con su último lazo posible, es Jazmín su hija a la que no ha conocido.

La segunda nominada es Adriana Barraza, quien recibe la primera nominación de su carrera por la cinta Todo lo demás, de Natalia Almada. Un filme contemplativo que aborda el drama psicológico de Doña Flor, la empleada de una oficina que un mal día encuentra a su único compañero muerto, se trata de un gato que la marca y le provoca recordar muertes más desgarradoras.

Invitada especial en esta nominación es Maya Rudolph, actriz estadunidense que forma parte de la cinta Mr. Pig, que dirigió Diego Luna, en la cual interpreta a la hija de un criador de cerdos a punto de perder la granja familiar. Para darle un mejor hogar a su amado cerdo viaja a México, pero su estado de salud y adicción al alcohol cambian sus planes.

Verónica Langer repite nominación en esta categoría luego de que el año pasado compitió por Hilda. Esta ocasión protagoniza La caridad, de Marcelino Islas Hernández, una dramática historia sobre la crisis de pareja en la tercera edad, a raíz que su marido sufre un accidente por el cual pierde la pierna.

Finalmente, está Ludwika Paleta, por Rumbos paralelos, de Rafael Montero, en la cual da vida a una madre que un día descubre que su hijo fue intercambiado al nacer por otro niño, y se enfrenta con el encuentro con su verdadero primogénito.

Imprimir