Alista el INAH la búsqueda de los navíos de Hernán Cortés | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 12 de Julio, 2017

Alista el INAH la búsqueda de los navíos de Hernán Cortés

Entrevista. Este año comenzarán los trabajos con barridos de geofísica aplicada a la arqueología subacuática en el Golfo de México, y se abrirá el museo de arqueología subacuática en Playa Bonita, Campeche, adelanta a Crónica la arqueóloga Pilar Luna

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En los próximos meses, la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) iniciará la búsqueda de los navíos que pertenecieron a Hernán Cortés, los cuales viajaron por el Golfo de México para llegar a suelo nacional, además este año se abrirá el primer museo de arqueología subacuática en Playa Bonita, Campeche, y los investigadores seguirán estudiando los 400 sitios registrados con patrimonio cultural sumergido.

Así lo comenta en entrevista la arqueóloga María del Pilar Luna Erreguerena (Tamaulipas, 1944), quien después de 37 años de estar al frente de la SAS dejó el cargo administrativo para dedicarse de tiempo completo a la investigación y dirigir el proyecto Hoyo Negro en Tulum, Quintana Roo.

—¿Por qué decidió dejar la SAS?

—Es una decisión que llevo pensando desde hace varios años, desde que ya hay un grupo de investigadores que tiene la preparación, capacidad, juventud y energía para seguir llevando esta área muy alto. Es una decisión saludable.

El nombre de Pilar Luna empezó a conocerse fuera del ámbito académico, cuando el siglo pasado la arqueóloga se opuso a que la empresa estadunidense Odissey explorara el Golfo de México para obtener los vestigios del pecio Nuestra Señora del Juncal, que se hundió a principios del siglo XVII.

—¿Hay publicaciones sobre el navío Nuestra Señora del Juncal?

El proyecto de investigación de Nuestra Señora del Juncal surgió, honestamente, de la presión que había por parte de buscadores de tesoros hacia autoridades del gobierno mexicano y de otras dependencias nacionales para conseguir el permiso de que ellos pudieran, vamos a decir, explorar, aunque en realidad era explotar, los restos de la carga que iba en ese barco que viajaba de América hacia Europa.

“El proyecto nació llamándose Nuestra Señora del Juncal, pero fue cambiando el nombre conforme empezamos las investigaciones de archivo. Nos dimos cuenta que era un barco de la flota de la Nueva España que había salido de Cádiz en 1630 y regresaría en 1631 como uno de los barcos insignia de esa flota, pero en el tornaviaje enfrentaron dos nortes en el Golfo de México y desafortunadamente se hundieron”, agrega.

De esa embarcación, comenta Pilar Luna, se salvaron poco más de 30 personas, quienes declararon los hechos ante distintas instancias de México y España, lo cual permitió saber que además de Nuestra Señora del Juncal, naufragaron el otro barco insignia, Santa Teresa.

“La investigación empezó en 1985 y desde entonces el proyecto fue ampliándose, íbamos encontrando muchos vestigios de naufragios o de accidentes marítimos e iniciamos un proyecto paralelo que se llama Inventario y diagnóstico de recursos culturales sumergidos en el Golfo de México”.

—¿Qué objetos de ese naufragio encontraron?

—A la fecha no se ha encontrado el barco de Nuestra Señora del Juncal, ni ninguno que sepamos que es de esa flota (eran 13 barcos), eso lo puedo decir con base en más de los 400 sitios que tenemos registrados, pero que por las características de los elementos que sobresalen en el fondo marino, nos hacen saber que no corresponden a la fecha del Juncal.

Esos 400 puntos en el Golfo de México, añade, no significan, que existan 400 naufragios completos bajo el mar, quiere decir que son 400 puntos en donde hay elementos de accidentes marítimos que pueden ser desde anclas, cañones, balas, cadenas, hasta barcos hundidos completos.

—¿Han encontrado los navíos de Hernán Cortés?

—No hemos encontrado los navíos de Hernán Cortes, pero este año vamos a hacer un proyecto conjunto con investigadores norteamericanos, con una beca de National Geographic para hacer barridos de geofísica aplicada a la arqueología subacuática y conocer si se encuentran en las zonas donde los archivos históricos nos llevan a pensar que por ahí podrían haber quedado. Prácticamente sería en la parte del Golfo de México.

—¿Cuánta investigación ha hecho la SAS en el Pacífico?

—Es menos lo que hemos logrado ahí, no porque no tengamos la certeza de que hay muchos naufragios, sino por falta de tiempo y recursos humanos y financieros. Sin embargo, tenemos la investigación de un Galeón de Manila temprano en las costas de Baja California, que data de 1570 y aprovecho para recordar que esos viajes entre Acapulco y Manila (Filipinas) se hicieron durante 250 años ininterrumpidos.

MUSEOS BAJO EL MAR. Pilar Luna explica que los vestigios que hallan los arqueólogos bajo el mar varían dependiendo de los cuerpos de agua, por ejemplo, en aguas continentales (lagos, lagunas, cenotes, cuevas y manantiales) registran ofrendas con cerámica que depositaron las diferentes culturas prehispánicas o restos óseos humanos como es el caso de Naia, el esqueleto de la mujer que vivió hace 13 mil años en lo que hoy es la zona maya.

“En aguas marinas hemos encontrado un cañón de bronce, es el más antiguo en su tipo y data del año 1552, es decir, en estos cuerpos encontramos todo lo que estaba en los barcos. También hubo navegación prehispánica, no en mar adentro, pero sí en aguas marinas en la República Mexicana y de eso aún no hemos encontrado nada, pero seguimos investigando”, señala.

—¿Cómo va el proyecto del museo subacuático en Playa Bonita, Campeche?

—Este año se concretará. La intención surgió de la arqueóloga Helena Barba Meinecke, de acercar “un sitio arqueológico” a visitantes, a la gente local y turistas, internándose un poco en el mar, a poca profundidad, lo que nosotros decimos sembrar los restos de un naufragio. Eso no ha resultado muy costoso y puede ser un atractivo importante para una de las mejores playas cerca de la ciudad de Campeche.

¿Se necesitan más museos sub­acuáticos en México?

—Creo que los propios naufragios son verdaderos museos a los que no hay que añadirles nada, lo que debemos tratar de hacer es recuperar las piezas diagnósticas que nos ayuden a entender qué pasó, por qué sucedió, de qué filiación cultural era y dejarlos tal cual.

“Cuando logremos aumentar la conciencia de no tocar, no sacar, no alterar, podemos lograr que la gente pueda ver la maravilla de los restos de un naufragio, sobre todo acompañados de planos hechos por nosotros, en donde vayamos haciendo la interpretación, porque aparentemente un naufragio es un caos pero se puede reconocer donde estaba la proa, la popa, la maquinaria, los residuos de mástiles o cubiertas, con planos bien hechos”.

—Ahora que dejó la dirección de la SAS, ¿cuál será su investigación prioritaria?

—Me quedo con el proyecto Hoyo Negro, Tulum, esa oquedad de 60 metros de diámetro y 55 metros de profundidad. Ahí está la riqueza pleistocénica en cuanto a fauna y megafauna ya extinta, tenemos por lo menos 23 especies distintas de animales de hace más de 13 mil años y el esqueleto más antiguo de América: Naia, la mujer que murió cuando tenía entre 15 y 17 años.

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