Errores garrafales y contando - Marielena Hoyo Bastien | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 12 de Julio, 2017
Errores garrafales y contando | La Crónica de Hoy

Errores garrafales y contando

Marielena Hoyo Bastien

Seguramente dados sus hoy muy particulares intereses,

Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la CDMX,

ya no atenderá compromisos que no le sirvan

concretamente a su propósito por la silla presidencial.

Bien. Cada quien sus gustos y ladrillo. Sin embargo,

 desde este espacio le recuerdo que hace poco más de

 dos años empeñó públicamente su palabra,

asegurándonos que per-so-nal-men-te se encargaría

de que se publicara, a la brevedad, una importante y

bien estructurada reforma a la capitalina Ley de

Protección a los Animales, relativa a Perros de

Asistencia, proyecto que aunque ÉL mismo promovió, y

que dada su nobleza, asimismo fue aprobado por

unanimidad en la Asamblea Legislativa, duerme el sueño

de los justos. Lo curioso es que han ido y venido infames

y ofensivamente descompuestos cambios de forma y

fondo al citado ordenamiento, incluso esperándose pronto

uno más, y el asunto de los animales al servicio de seres

humanos en conflicto con su salud, desplazamiento o

bienestar emocional sigue en el olvido.

 

He venido manifestando preocupación por algunas reformas (parches a modo y conveniencia) a la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal (todavía su denominación correcta), particularmente sobre las más recientes, por presentar inviabilidad y discriminación, ya que aunque supuestamente es una legislación que debe proteger a todos los animales -sin importar su clasificación o función zootécnica- sus disposiciones tal parece que fueron pensadas exclusivamente para perros y gatos entendidos como “animales de compañía”, ignorando con ello la enorme cantidad de ejemplares de tales especies sin hogar, y que lamentablemente también hay autorización para tener en casa “mascotas no convencionales”, entre ellas, tarántulas, serpientes, cocodrilos, conejos, hurones, peces, cerdos, patos, gallinas, caballos, burritos, TIGRES y LEONES. Así de fácil y escueta la realidad, nos parezca o no, y por lo que entonces la definición para el efecto no aplica, o dejaría fuera a buena cantidad de criaturas.

Además, esta última intervención a la legislación precisada está señaladamente plagada de ambigüedades, inexactitudes, incompetencias, inconstitucionalidades y hasta engaños y contradicciones con otras leyes locales que vieron mejor por los animales, sin omitir las incongruencias y la ausencia de sintaxis que la destacan y que tanto daño le hacen a ciertas determinaciones. Es más, de ocuparse de su análisis, mi estimado Don Carlos Alberto Patiño, Editor de la Sección Nacional de este Diario, y que para mejor, aporta harto conocimiento del buen uso de nuestro lenguaje cada sábado, tendría material infinito para sus “regaños”. Un simple ejemplo lo da la facultad otorgada a la PAOT para la promoción de “programas de adopción ya esterilizados”.

El Decreto, sépase, eliminó sin más reflexión los Consejos Ciudadanos que tanto a nivel central como por cada demarcación territorial estaban determinados, y cuyo fin, supuestamente, era coordinar las actividades institucionales y determinar de la mano ciudadana las políticas públicas para la protección a los animales. Me dirán que será actividad que ahora suplirá la Agencia de Atención Animal, pero no. O al menos no eficientemente, partiendo de que cada quien conoce sus rumbos, usos y costumbres, factor básico para dictaminar medidas en la materia. Y en tal caso… obligar un Registro Único de Animales de Compañía también sería un despropósito repetitivo, ya que el numeral 4.2.7 de la Norma Oficial Mexicana que rige y especifica las actividades de los Centros de Atención Canina (antirrábicos), que por cierto torpemente resucitan tras ser intercambiados por clínicas veterinarias, exige que cada entidad cuente con una estimación de tres años a la fecha respecto a los perros y gatos vacunados por el Estado, lo que coordinado con los atendidos en clínicas particulares nos acercaría de mejor manera a una cifra real de estos animales con hogar, evitándonos incluso una molestia ciudadana más, riesgos para los amados peludos, y especialmente un buen gasto porque…

Aunque tal Registro es gratuito, lo será pero mañosamente sólo para el levantamiento de datos, pues el “mecanismo de identificación” indispensable al objeto correrá por cuenta de “quien se ostente como el tenedor responsable” (¿?) de los animales, sin la consideración, para más, de que la movilización para la verificación presencial de los mismos también será a cargo del bolsillo ciudadano, y…

Tal como pretenden aprovechar las “campañas” de vacunación para levantar el censo, nuestros datos personales no quedarían seguros. Continuaré.

 

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