Un gigante de hielo más se desprende de la Antártida | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 12 de Julio, 2017

Un gigante de hielo más se desprende de la Antártida

Un iceberg del tamaño de Colima se desprendió de la plataforma Larsen C en el noroeste del continente gélido ◗ Científicos desestiman que choque con América del Sur u obstaculice la navegación

Un gigante de hielo más se desprende de la Antártida | La Crónica de Hoy

Un iceberg de más de un billón de toneladas se desprendió del oeste de la Antártida, el cual es uno de los más grandes que se hayan separado del continente. El bloque de hielo tiene una superficie de alrededor de cinco mil 800 kilómetros cuadrados, lo que equivale a cuatro veces el tamaño de la Ciudad de México, la superficie del estado de Colima y más de 50 veces el de la ciudad de París. En algunas partes del bloque llega a tener un grosor de hasta más de medio kilómetro. 

El nuevo iceberg, llamado A68, es uno de los 10 icebergs más grandes de los que se tenga registro. El más grande observado por un satélite fue un objeto llamado B15, que se desprendió de la plataforma de hielo Ross en 2000, y que medía 11 mil km2.

El reciente anuncio fue realizado por científicos del Proyecto MIDAS, quienes han monitoreando la ruptura en esta sección antártica, llamada plataforma Larsen C, la cuarta más grande de la Antártida y de la cual habían observado avances de desprendimiento  significativos en los últimos 12 meses.

Los científicos del Proyecto MIDAS refieren que fue entre el lunes y ayer que se produjo el desprendimiento definitivo, el cual fue captado por el satélite Aqua de la NASA y cuyo desarrollo en el último año fue seguido por el satélite Sentinel 1, de la Agencia Espacial Europea (ESA).

“Habíamos anticipado este momento por meses y nos sorprendió que tomara tanto tiempo el desprendimiento final”, refiere Adrian Luckman, de la Universidad Swansea e investigador principal de MIDAS. “Seguiremos monitoreando el impacto del desprendimiento en la plataforma Larsen C, así como el destino de este enorme iceberg”.

Ahora a la deriva, se difundió de manera alarmante la posibilidad de que este iceberg flote hasta chocar al sur de Chile o Argentina, lo cual es desestimado por los científicos. En un comunicado del Proyecto MIDAS, Luckman señala que debido a su gran tamaño es difícil de predecir qué sucederá con el iceberg, el cual podría mantenerse en una pieza, aunque lo más seguro es que se fragmente. “Una parte del hielo puede permanecer en el área por décadas, mientras otras pueden ir a la deriva a aguas más cálidas en el norte”. 

Los científicos apuntaron además que el iceberg puede fragmentarse y derretirse gradualmente, lo cual podría aumentar el nivel del mar de forma muy insignificante. Lo que sí aseguran es que el desprendimiento significó la pérdida del 12 por ciento de la plataforma Larsen C y que con ello el paisaje de la Península Antártica ha cambiado, “para siempre”. 

¿NORMAL? Los científicos están menos preocupados sobre qué sucederá con el bloque de hielo a la deriva, y sí por lo que pasará con la plataforma Larsen C. El antecedente más inmediato para reflexionar sobre ello son los extintos Larsen A y B, que desaparecieron después de desprendimientos similares al actual. 

Monitoreos de la ESA observaron que cuando una gran porción de la plataforma de hielo se pierde, el flujo del de los glaciares se acelera y contribuye de manera más significativa al aumento del nivel del mar. “Lo interesante será que pasará ahora, cómo responderá la plataforma de hielo que permanece”, refiere, por su parte, Kelly Brunt, glaciólogo de NASA y de la Universidad de Maryland. “¿Se debilitará o colapsará como las plataformas Larsen A y B? ¿Los glaciares detrás de la plataforma de hielo acelerarán su flujo y tendrán una contribución directa en los aumentos del nivel del mar? ¿Es éste un desprendimiento normal?”.

Mientras tanto, los científicos seguirán monitoreando el comportamiento de la plataforma Larsen C, así como el iceberg desprendido de éste, el cual podría seguir el patrón de otros similares y permanecer a lo largo de la costa antártica o el noroeste del Atlántico Sur. “Es muy raro que estos generen algún problema de navegación”, dice Brunt. 

CAMBIO CLIMÁTICO. Al igual que en otros fenómenos naturales que han incrementado su fuerza, intensidad o cantidad de eventos, los científicos aún no cuentan con suficiente información para adjudicarlos a los efectos del calentamiento global. Siempre han sido, y seguirán siendo, muy cautelosos con ello. 

No obstante, lo que es un hecho es el incremento de la temperatura global como consecuencia de la actividad humana y que existe una disminución de cuerpos de hielo  donde antes eran abundantes. Para observar eso no hay que ir a la Antártida, sino se puede mirar a los glaciares que se encuentran debilitados o de­saparecidos en las montañas del país, refiere Wendy Morales, investigadora del Instituto de Geología de la UNAM.

“El cambio climático ha ocurrido a lo largo del tiempo geológico, pero es un proceso que se ha acelerado en los últimos años por actividad del ser humano”. Si el desprendimiento de estos enormes bloques de hielo es o no efecto del cambio climático, en lo que sí está de acuerdo la comunidad científica es que conforme se acerque más el fin de este siglo, las sequías, los huracanes, las lluvias u otros fenómenos serán más intensos. “Son momentos de alerta donde debemos reflexionar cómo llegamos a este punto y el panorama donde las consecuencias serán irreversibles para la sociedad y la vida humana”.

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