Acto notarial y no investigación ante robo en banco por $300 mil | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 16 de Julio, 2017

Acto notarial y no investigación ante robo en banco por $300 mil

Crónica entrega las últimas historias de MP recopiladas en visitas en las últimas semanas; algunos son el tipo de casos que el procurador ha decidido verificar personalmente

Acto notarial y no investigación ante robo en banco por $300 mil  | La Crónica de Hoy

Jornada movida la del jueves 6 de julio en la Agencia del Ministerio Público en Benito Juárez, donde los robos a cuentahabientes bancarios se mezclaron con los hurtos de celulares. Y se hace evidente nuevamente: hay quienes acuden a levantar denuncias más obligados por necesidades administrativas que por la esperanza real de que el individuo que los asaltó o que los agredió sea detenido.

Algunos casos rompen la monotonía, y ese jueves, a la Fiscalía ubicada en la sede delegacional de Benito Juárez, llegan dos asuntos vinculados a delitos en el sistema bancario. Uno es fraude a una cuenta; el otro, un robo violento en la propia sucursal en el que los asaltantos saben increíblemente a quién deben elegir para llevarse 300 mil pesos en efectivo. En ambos casos el MP se limitará a emitir constancias escritas de los hechos. Ninguna acción ministerial de emergencia.

En el primer caso, llega una pareja bien vestida, contrasta con la humildad de algunos que aspiran solamente a recuperar su teléfono. Es un desfalco en una cuenta bancaria. Cincuenta mil pesos. No les va mal: solo tienen que esperar tres cuartos de hora, antes de que Alberto, titular de la cuenta, pase a declarar. Saldrá tres horas después con la copia de su denuncia en la mano: “Ahora, con esto habrá que ir al banco”. Es apenas el inicio de un proceso que no será fácil pero que involucra al complejo sistema bancario, al que las víctimas de estos delitos miran como su interlocutor inmediato, antes que al aparato de procuración de justicia.

El segundo caso es el de Armando, pequeño empresario que hacia las 12 del día, acudió con uno de sus colaboradores, Pedro, a cobrar cheques en una sucursal  bancaria en la calle Concepción Béistegui. 300 mil pesos que Pedro guardó. Pero los empleados bancarios retuvieron por más de cuarenta minutos, sin motivo, la identificación de Armando. Y en ese extraño retraso, aparecen dos hombres armados que penetran al banco y directamente se plantan ante Pedro, lo encañonan con una pistola, y le arrebatan el dinero, en plena sucursal. Falta poco para las cinco de la tarde cuando Pedro y Armando llegan a la agencia del MP.  Después de una hora de espera, Pedro comparece para rendir su declaración y levantar la denuncia.

Armando está seguro: hay complicidad entre los empleados bancarios y los ladrones: “Fue en sus instalaciones, y lo de la credencial y otros comportamientos. 300 mil pesos no es cualquier cosa; el jurídico ya está enterado”.

Hacia las 8 de la noche lo llama el agente del MP, para que declare como testigo. Por lo pronto, el agente del MP no dispone más. Tres cuartos de hora después, salen juntos.

El Ministerio Público se ha limitado a entregarles un papel para que procedan como en el primer caso: que vayan a pelearle al banco.

Una detención. La noche avanza. Hacia las 9 de la noche, una mujer que ha aguardado toda la tarde, abraza a su hija, a la que acaban de poner en libertad.

La detuvieron el martes, acusada de robo. “Le tomaron declaración, pero así nos trajeron desde el martes, aguardando a que se cumplieran 48 horas desde que la detuvieron, para saber su situación”. Es la única mujer relacionada con una carpeta de investigación por robo.

Junto a su nombre y al delito del que se le acusa, la pantalla cambia de color: “concluido sin determinación”, reza. Como tantos otros casos.

En la semana  que Crónica lleva visitando la agencia del MP, por primera vez hay cuatro consignados que terminan en un reclusorio.

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