Del “Lie to me” a la investigación judicial, o el arte de descifrar la expresión humana | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 16 de Julio, 2017

Del “Lie to me” a la investigación judicial, o el arte de descifrar la expresión humana

Sostiene especialista que la disciplina puede convertirse en una herramienta de apoyo para las investigaciones judiciales. En EU y en Chile, la técnica ya se emplea w En México, el asunto “está en pañales”, opina

Del “Lie to me” a la investigación judicial, o el arte de descifrar la expresión humana | La Crónica de Hoy

Leer en el rostro de las personas, descifrar sus miedos, sus dudas… sus mentiras… ¿puede ser una realidad? Sí, a lo Sherlock Holmes, o, mejor aún, a lo Cal Lightman, el protagonista de la serie televisiva “Miénteme” (Lie to me), que popularizó en el público masivo la idea de que las expresiones humanas, sumadas a la expresión corporal, revelan mucho más de lo que a muchos gustaría. La posición de Marina Pombar, especialista en fisiognomía, asegura que se trata de una herramienta que podría apoyar las investigaciones judiciales.

¿Dónde está la frontera entre el valor analítico y la efectividad real de lo que durante décadas había estado definida, simplemente como “comunicación no verbal”? Qué duda cabe: lo que la condición humana aún exige en pleno siglo XXI es el camino a la certeza: el dato contundente, el indicador que resuelve la incertidumbre.

Por eso el diálogo de un público que se asoma, sorprendido, a las complejidades de la fisiognomía, y la especialista Pombar, se vuelve peculiar y llamativo, porque lo que hay detrás de ese interés es la búsqueda de claves, de signos, de elementos que permitan descifrar al padre, a la madre, a la novia, al amigo, al jefe, en ese universo de significaciones en el que nos movemos constantemente. Acaso en las palabras de Marina Pombar haya algo que le resuelva el problema inmediato a alguien, acaso uno, una de todos los que la escuchan, recobre a partir de esta charla, la tranquilidad.

Pocas veces se ha dado un lleno así en el auditorio que el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) reserva para sus actividades académicas: un público atento, aunque le haya tocado quedarse de pie, sigue la exposición de Pombar, que comparte algunas de las claves de ese ejercicio lector de la expresión humana: un cuello recto es propio de guardaespaldas, de militares de policías; un rostro cuadrado denota al individuo práctico, lógico, eficaz, organizado y confiable; y Pombar presenta como ejemplo, nada menos, que al director general del IMSS, Mikel Arriola. Advierte la especialista que los habitantes de la ciudad de México vamos por calles y avenidas portando en el rostro el signo de la tensión y la inquietud que la inseguridad y la violencia provocan: dos “chipotitos”, uno en cada lado del entrecejo; algo, dice ella, que no ha visto ni en Santiago de Chile ni en San Diego; solamente aquí.

Son expresiones humanas, afirman Marina Pombar y el antropólogo chileno Alejandro Flores, que se convierten en materia de análisis: “y no es un tema de creencias”, asegura Flores. “son hechos: los músculos del rostro humano se mueven y se asocian a actitudes y conductas; la fisiognomía es una disciplina que se basa en datos concretos; es la sistematización de lo que se observa en la gente”. Los rasgos de las expresiones humanas son universales, afirma, y se vale de una amplia colección de viñetas sacadas del trabajo de los grandes autores de comic de todo el mundo, de diversas épocas, y ahí están las reiteraciones: los superhéroes siempre tendrán una mandíbula prominente, y el famoso cuello recto aparece en esas figuras heroicas o fuertes del comic de moda.

Y, sin embargo, Flores advierte: cuidado con llegar a intentar leer en el rostro de la novia todo lo que quieren descubrir; y el auditorio se llena de risas –seguramente algunos se ríen de nervios. “Es necesario ahondar y efectuar un análisis completo, porque un rasgo por sí solo no indica mucho”, subraya. “es una sumatoria de rasgos; que alguien tenga cejas de persona violenta no quiere decir que realmente lo sea; hay que mirar el conjunto del  rostro, si la boca está hacia abajo, en fin”.

Llega la hora de las preguntas: ¿La estatura cuenta?  “No”, responde Pombar. “vean al Chapo. Es bajito, y su rostro es el de un hombre organizado, un empresario”. La clave para detectar mentiras es un asunto que a toda la concurrencia importa. ¿dónde esta? Nada menos que en la frecuencia del parpadeo: “ocho a 12 parpadeos por minuto es señal de que la persona está relajada”, detalla Marina Pombar.  “Si hay tensión, la frecuencia de parpadeo aumenta a 30. Y si rebasa los treinta parpadeos por minuto, esa persona está mintiendo”.

¿Es interdisciplina añadir estas prácticas a la investigación judicial? Podría serlo. “es una herramienta más para saber a quién tienes frente a ti o cómo tratarla; para determinar si miente o no”, explica Pombar. “En Barcelona y en Argentina ya hay posgrados en la materia; el FBI trabaja con estas técnicas en New Jersey. En México aún no se instrumenta, se cree que es como leer la mano”. Asegura la especialista que ella ya ha adiestrado en fisiognomía a tres jueces del estado de Nayarit, aunque se niega a revelar nombres.

Mientras  docenas de escuchas adquieren un libro de su autoría, donde va a fondo en estos temas, Marina Pombar aconseja volver a mirar el video más reciente del proceso de extradición del ex gobernador Javier Duarte “No está tan contento, pero quiere convencer a la gente”. ¿De verdad se ríe Javier Duarte? “hay muchos tipos de risa, y no todos los músculos del rostro intervienen cuando se trata de una risa falsa; hay que mirarlo con atención”.

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