El Tri adulterado… (O, yo no le voy a los mediocres…) - Edgar Valero Berrospe | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 16 de Julio, 2017
El Tri adulterado…  (O, yo no le voy a los mediocres…) | La Crónica de Hoy

El Tri adulterado… (O, yo no le voy a los mediocres…)

Edgar Valero Berrospe

No es justo. No lo digo por mí, que finalmente tengo la obligación de ver, transmitir, analizar, informar y sacar conclusiones para compartirlas luego con usted mis queridos lectores. Es por ustedes, precisamente, que las cosas que están pasando en el Tri, no pueden, no deben seguir pasando.

 Cualquier periodista que tenga una mínima capacidad de análisis tiene que expresar que la serie de barbaridades que ha hecho hasta hoy Juan Carlos Osorio con la Selección Mexicana, sólo provoca vergüenza y sin verme patriotero, un sentimiento de humillación que hacía dos generaciones que los aficionados al futbol no experimentaban.

Los ratones verdes se habían ido para siempre. Pero regresaron. Las vergüenzas de jugamos como nunca y perdimos como siempre, también. Los nuevos aficionados al balompié no sabían lo que era que un equipo mexicano de la categoría mayor, fuera zarandeado internacionalmente, en la cancha y moralmente, como nos ha ocurrido, en lo particular, en los últimos tiempos con el técnico colombiano en el banquillo.

Lo que pasó anoche, donde el Tri quedó al borde del ridículo ante la Selección de Curazao, es el capítulo más reciente, otro, de los que se están volviendo una costumbre. Más experimentos y más momentos de angustia esperando que no nos saquen el marcador las selecciones de la Concacaf, estos equipos que no quiero llamar sólo porque sí, inferiores. Son inferiores porque lo son. Mire que científica explicación le estoy dando… Pero así es…

Pero esas selecciones inferiores, esos equipos que en una época de cambio como la que están viviendo, apenas alcanzan a conformarse, a integrarse y a llamarse “selección nacional”, se están dando un festín, paseando a la Selección Nacional en diferentes momentos en los partidos, y  jalando más y más al vil suelo, el prestigio bien ganado y bien cimentado que tenía el equipo nacional gracias al trabajo de Menotti, Mejía Barón, Lapuente, La Volpe, Aguirre, Herrera y otros técnicos nacionales.

Ahora cualquier equipo viene y le tose en la cara al Tri. Ahora cualquier equipo en proceso de reconstrucción viene y le pone un baile a México, o cualquier equipo apenas integrado hace que Osorio y su compadrito Pompilio, empiecen a ver con desesperación en que momento el arbitro se lleva el silbato a la boca para anunciar el final del partido.

¿A dónde cree Osorio que vino a dirigir? Ya empiezo a dudar de su capacidad de análisis y si en cambio lo puedo comparar con un testarudo cavernícola que ha venido a tumbar a leñazos ese edificado prestigio del Tri.

 Y si a eso le sumamos la serie de engaños a la afición mexicana en Estados Unidos, que suele comprar los boletos para ver a un Tri y le llevan otro y aun así “se la tragan”, hasta que un día, se rompió el cántaro. Y ese día fue el jueves ante Jamaica en Denver, y los pedazos con que lo reconstruyó Osorio para el duelo de ayer, sólo alcanzaron para conformar un equipo mediocre por sistema, falto de espíritu, en el que no hago responsables a los jugadores del todo, porque es probable que muchos de ellos no entiendan qué es lo que quiere el técnico del equipo.

Yo siempre le voy a México. Yo siempre quiero que México gane. Yo siempre me siento orgulloso de ser mexicano aunque me haya tenido que tragarlas burlas de los colegas el año pasado en la Eurocopa en Francia que hicieron añicos a todo lo que tuviera que ver con nuestro país tras el 7-0 ante Chile.

 

Y luego, en Rusia, otra vez. Ante Nueva Zelanda. Y ante Rusia. Y ante Alemania. Y ante Portugal. Y ahora a la lista se tiene que agregar: Y ante El Salvador. Y ante Jamaica... Y caray, ¡no me frieguen!, ¡Ante Curazao!... Y el maldito discurso de las transiciones y de los sectores y de los vectores ya se agotó. Y como el “compadre” Pompilio solo está de adorno en la banda para que no quede vacía la silla de “director técnico” de México, pues el asunto está peor…

Yo no puedo sentirme orgulloso de lo que he visto. Como mexicano y como periodista. Es una vergüenza que jugadores tan talentosos jueguen peor que llaneros (con el respeto a la clase “llanera”), que terminen obteniendo resultados que son una ofensa a la inteligencia de quienes nos gusta el futbol…

 Pero no hay mano que detenga la caída… No hay mano que impida que Osorio siga dándole en la ma... al equipo nacional. Al grande y al “adulterado”. Porque esto que mandaron a representarnos en la Copa Oro, no es la Selección Mexicana, es un vil equipo mediocre, dirigido por un títere al que le dicen “compare” y manipulado por un maniático incompetente… Perdón. A mí si me duele ver a mi equipo nacional arrastrarse por las canchas del mundo. Y mire que sí, yo si lo he seguido a todos los confines del planeta.

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