Tiempos políticos y falta de planeación generan malas obras de infraestructura | La Crónica de Hoy
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Tiempos políticos y falta de planeación generan malas obras de infraestructura

Se requieren más ingenieros en puestos estratégicos para la toma de decisiones en este tipo de proyectos, señala José Francisco Albarrán Núñez, vicepresidente de la AIM

El derrumbe en el Paso Express de Cuernavaca es ejemplo de una obra sin planeación.

En el mundo, las obras de infraestructura invierten el 5 por ciento de su costo en estudios de impacto e investigación ingenieril, lo que no se hace en México, señaló José Francisco Albarrán Núñez, vicepresidente de la Academia de Ingeniería de México (AIM). En entrevista, dijo que ello provoca el desarrollo de obras mal planeadas que pueden terminar en desastres.

El especialista en ingeniería mecánica y eléctrica, y consultor en el desarrollo y ejecución de proyectos de infraestructura, refirió que esto se debe en buena medida a dos grandes problemas, que desencadenan otros a su vez: no hay profesionales del área en las áreas de toma de decisiones y las obras están sujetas a tiempos políticos, no a los tiempos que una obra efectiva requiere.

“Los responsables de poner en marcha estas obras no son ingenieros y tienen otras profesiones, lo cual es una desventaja, puesto que no saben lo que se debe hacer. Por otra parte, la prisa de los políticos por realizar con rapidez las obras y que se inauguren pronto provoca que no se lleven a cabo de forma adecuada”.

En ese sentido, el especialista, quien ha trabajado en proyectos de ingeniería en los sectores público y privado, añadió que una vez inaugurada una obra de infraestructura,  sirva o no, o si tuvo un costo mayor, “es problema de alguien más”. La falta de capacidad de los funcionarios encargados de obras de infraestructura es un problema no sólo de la capital, sino del país, añade, y en muchas ocasiones está determinada por la urgencia política y no de lo que necesitan los ciudadanos: proyectos bien hechos que den su máximo servicio y beneficio.

El vicepresidente de la AIM enfatiza que los ingenieros en el país no están en los lugares correctos, al menos no en los sitios de toma de decisiones en puestos estratégicos en el ramo. “El secretario de Comunicaciones y Transportes (Gerardo Ruiz Esparza), por ejemplo, no es ingeniero, como tampoco el subsecretario de Infraestructura (Óscar Raúl Callejo Silva) y así nos podemos seguir. Entonces, quienes encabezan el sector están ahí por un pago político, por su participación en la política del país, no porque tengan completo conocimiento del área”.

En los últimos 20 años, en México la matrícula de estudiantes de ingeniería ha crecido al 6 por ciento anual, puntualizó, mientras que la población ha crecido al 2 por ciento. “Ha crecido la cantidad e incluso tenemos el doble de estudiantes que en EU, entonces sí generamos ingenieros, pero muchos no están donde deberían”. 

PENSAR Y PLANEAR. La Academia de Ingeniería de México es una asociación sin fines de lucro cuyo objeto es el de promover y difundir la vocación, educación, ejercicio profesional, investigación e innovación en la ingeniería, al más alto nivel y con compromiso social. Por ello, refiere en su comunicación institucional, “busca reunir en su seno y favorecer la participación y colaboración de los más distinguidos ingenieros y profesionales afines del país y del extranjero para contribuir al desarrollo equitativo, creciente y sustentable de México”.

Con objeto de recuperar su relevancia y protagonismo, la AIM ha decidido aportar posicionamientos y propuestas de política pública sobre ocho grandes retos de la ingeniería mexicana, entre los cuales se encuentra el referente a infraestructura: “En la infraestructura, transporte y ciudades, la Academia prepara propuestas sobre cómo debe ser la ingeniería de las ciudades del futuro de nuestro país”.

Para renovar la ingeniería del país, agrega, resulta urgente trazar un plan de trabajo, “una hoja de ruta que guíe nuestra práctica”, para lo cual en el ámbito de la contratación de infraestructura pública se necesitan tres cosas: Establecer un sistema de planeación  de mediano y largo plazos que permita tener un banco de estudios y proyectos; simplificar los procesos de contratación y ejecución, así como promover la justipreciación de la ingeniería de proyecto y modernizar los procesos de auditoría y de solución de controversias.

“En la AIM tratamos de ser analíticos y propositivos, y llevamos a cabo diversas actividades para difundir nuestras ideas”, refiere Albarrán Núñez. Para ello, realizan análisis de problemas importantes en el país relacionados con la ingeniería, ponen el dedo en la llaga… “Y hay muchas llagas…”. La semana pasada ocurrió el derrumbe en el Paso Express de Cuernavaca —donde murieron dos personas—, el cual es un ejemplo paradigmático de lo planteado por el vicepresidente de la Academia de Ingenieros de México. No obstante, hay “llagas” por todas partes, en todo el país.

Entre éstos, resalta la obra del Metrobús de la línea 7, que carece de estudios de impacto integral, o la realización de infraestructura de vivienda en diversos estados del país alejados de las ciudades, prácticamente abandonados por falta de servicios y altos costos de transportación.

“Por eso tenemos que pensar y planear bien lo que vamos a hacer, pero los gobernantes no lo hacen porque no ven algo más allá de su periodo, de tres o seis años o menos, porque entran y en lo que lo piensan ya pasaron dos, así no se puede. Los proyectos de infraestructura toman el tiempo que deben tomar si se hacen bien y si no, tiramos el dinero”.

Añade que estudios de la Secretaria de la Función Pública señalan que el país  podría ahorrarse, cuando menos, el 15 por ciento en proyectos de infraestructura, si las obras se hicieran de forma adecuada. “Pero no pensamos, actuamos ni planeamos como debería de ser y es en buena parte porque no hay ingenieros en los puestos de toma de decisiones en infraestructura”.  

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