La corrupción no existe - César González Madruga | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 22 de Julio, 2017
La corrupción no existe | La Crónica de Hoy

La corrupción no existe

César González Madruga

Este miércoles se cumplió el plazo para que entrara en vigor el Sistema Nacional Anticorrupción y éste nació sin su titular, es decir, sin el fiscal en la materia y los magistrados especializados ratificados. Si bien este sistema es importante para lograr combatir la impunidad en los actos de corrupción, no quisiera soslayar el cimiento del tema; la verdad, no como un simple escrúpulo moral sino como una forma de vivir y ser.

En entrevista con León Krauze el presidente Enrique Peña Nieto sostuvo que el problema de la corrupción era de índole cultural. Una cultura es el alma de un cuerpo social que puede proyectarse a través del tiempo tal como lo hicieron los griegos cuando se lanzaron en el futuro inmediato a través del helenismo para finalmente asentarse como la gran sociedad romana. La corrupción en este sentido es una subcultura que, al igual que una persona con algún cáncer, al morir, el cáncer muere con la materia, pero el espíritu sigue su proyecto de existencia. En este ejemplo, la cultura es lo que posibilita al espíritu de una sociedad pervivir en los ciclos históricos, mientras que una subcultura expira cuando agota la materia del cuerpo social que habita.

Al respecto quisiera retomar la tesis sostenida por Edwin Sutherland en su libro el delito de cuello blanco, donde sostiene que la gente no roba por necesidad o falta de oportunidades, sino por el entorno y los códigos culturales de una organización o sociedad en los que se desenvuelve la persona. Por ejemplo, una empresa donde acaban de iniciar a trabajar dos jóvenes egresados de una universidad y su primera asignación es conseguir un permiso gubernamental. Al día siguiente el jefe se acerca al primer abogado para pedir avances del encargo y éste le demuestra que es imposible conseguirlo de un día para otro, ya que se requieren realizar trámites que implican determinado tiempo y que para hacerlo de forma honesta se requiere esperar; en contraste, el segundo abogado lo consiguió por vía de sobornos y corrompiéndose. El problema no se detiene allí sino que ¿a quién se asciende usualmente en la escala profesional de la organización? ¿Al que consiguió lo que se necesitaba sin importar los medios o al virtuoso y honesto?, y allí radica quiénes van escalando en las posiciones de mayor toma de decisión. Así sucede también en la sociedad en su conjunto.

Decía Albert Einstein: “la obscuridad no existe, lo que existe es la ausencia de luz”, siendo filosóficamente estrictos (en este caso científicamente) la corrupción no existe, lo que existe es la ausencia de verdad y la obscuridad no se combate, se ilumina. Hahah Arent sostiene “a la violencia siempre le precede la mentira”, y cuando el gobierno miente no debe sorprender la furia en la sociedad, que ha aprendido a mentir para explicarse su rededor. En México la réplica de la mentira ha tenido terribles consecuencias; el mes pasado volvimos a romper récord en ejecuciones, en promedio un asesinato cada 18 minutos.

Para que la auténtica cultura del mexicano, fincada en la verdad, renazca es ineludible premiar la cultura del esfuerzo (como el abogado virtuoso y honesto) en las familias, las organizaciones, al postular candidatos y al votar por ellos. Y en lo que respecta al fuero personal de cada mexicano, el hacer presencia de la verdad en el pensar, sentir, actuar y hablar.

Decía Mahatma Ghandi que el auténtico nombre de Dios era Saya que en sánscrito significa verdad, que su nombre no se haga ausente y que en su presencia ilumine la corrupción.

 

@CesarG_Madruga

Rector del Renacimiento Mexicano

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