Lic. Gerardo Ruiz Esparza, secretario de la SCT - Arturo Maximiliano García | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 22 de Julio, 2017
Lic. Gerardo Ruiz Esparza, secretario de la SCT | La Crónica de Hoy

Lic. Gerardo Ruiz Esparza, secretario de la SCT

Arturo Maximiliano García

Apenas el día de ayer nos enteramos de la renuncia de Sean Spicer, vocero de la Casa Blanca, inconforme por la designación del nuevo Director de Comunicaciones, quien sin experiencia en el ramo sería su nuevo jefe. Spicer ha sido una figura controvertida pero algo bueno dice de él que no se aferre a un puesto cuando no está de acuerdo en las decisiones de sus superiores.

He visto a otros servidores públicos, particularmente en países llamados desarrollados, renunciar porque han cometido errores en el desempeño de sus encargos o al ser descubiertos en actividades que faltan a la ética o a la moral y que hacen insostenible su permanencia en su encargo.

En este mismo sentido, hace algunos años, Eliot Spitzer, gobernador de Nueva York y uno de los políticos con mayor prestigio en Estados Unidos, renunció a su cargo después de haberse hecho público que era cliente de una casa de prostitución. Al momento de su renuncia, parte de sus palabras fueron. “En el curso de mi vida en el servicio público, he insistido, creo de manera correcta, que las personas, sin importar su posición o poder, debe hacerse responsable de sus conductas,  No puedo pedir menos de mi mismo”.N  

¿Hace cuánto que un funcionario mexicano no renuncia reconociendo un error? un par de años atrás, el exdirector de Conagua, David Korenfeld, intentó a toda costa sostenerse en su cargo, a pesar de lo evidente de las faltas éticas que había cometido, hasta que simplemente no pudo más. Hubiera sido muy digno haberse separado al instante que circularon las imágenes donde se le veía usando un helicóptero del gobierno para actividades personales, pero no quería soltar el puesto y todo lo que éste significaba. En México los funcionarios públicos no renuncian a sus cargos, sin importar lo grave de sus errores u omisiones, abonando al desgaste de la actividad más desacreditada en la sociedad mexicana, la de ser servidor público.

Usted no es ni el primero ni el último que ha estado al frente de dependencias donde ha habido escándalos, pero sería bueno para los mexicanos empezar a enviarles los mensajes correctos y recuperar así gradualmente la confianza en sus gobernantes, y en su capacidad de reconocer errores y hacerse responsables por ellos.

Su posible renuncia no debe ser un trofeo para las voces que sólo quieren seguir abollando a la figura del Presidente y su partido, pero sí un sano acto de reflexión personal y del propio ejecutivo sobre antecedentes delicados en su misma dependencia a los que ahora se suma lo sucedido en el Paso Exprés de Cuernavaca, donde parece que, aun sin contar con dictamen, existen grandes omisiones, como el haber asignado la obra a una empresa con malas credenciales; un sobre precio que va más allá del 100 por ciento; caso omiso a advertencias que pudieron haber salvado dos vidas humanas y por supuesto una escasa supervisión y certificación de la calidad de una obra de más de dos mil millones de pesos. 

Sólo se pide don Gerardo, dictamen en mano, pero sin aferrarse, una decisión que mande el mensaje correcto, por el bien de los mexicanos y de poder recuperar la credibilidad en nuestros gobernantes y su sentido de responsabilidad.

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