El origen de la inseguridad en Miguel Hidalgo - Víctor Romo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 30 de Julio, 2017
El origen de la inseguridad en Miguel Hidalgo | La Crónica de Hoy

El origen de la inseguridad en Miguel Hidalgo

Víctor Romo

La irrupción de un supuesto grupo armado “justiciero” en el barrio de Santa Julia de la colonia Tlaxpana, puso al descubierto la crisis de seguridad que padecen los vecinos de la Miguel Hidalgo, una delegación calificada, apenas en 2014, como la mejor para vivir, pero donde la calidad de vida se deteriora cada día.

A este hecho, inédito en la CDMX y viralizado en redes sociales, hay que añadir las omisiones y declaraciones de la delegada Xóchitl Gálvez que exhiben su irresponsabilidad, desconocimiento y desapego de sus atribuciones en materia de seguridad.

La delegada ha dicho que la seguridad “no nos toca, no tenemos el mando”. Y sobre los “justicieros” afirmó: “no tengo idea de qué se trate”. Una vez que la Procuraduría General de Justicia detuvo a “los justicieros”, quienes resultaron extorsionadores, la delegada se mordió los labios al declarar: “todos se quieren lavar las manos” cuando se suscitan casos como el de El Ojos en Tláhuac.

A dos años de gobierno la delegada desconoce que, como autoridad de primer contacto, el Artículo 39 de la Ley Orgánica de la Administración Pública de la CDMX obliga a los jefes delegacionales a “formular, ejecutar y vigilar el Programa de Seguridad Pública delegacional en coordinación con las dependencias competentes”.

Además, dice la norma, tiene que “establecer y organizar un comité de seguridad pública como instancia colegiada de consulta y participación ciudadana…. ejecutar las políticas generales de seguridad pública que establezca el jefe de Gobierno…y coordinar las acciones de participación ciudadana en materia de prevención del delito”.

Pero la jefa delegacional ha sido omisa. Primero, porque en aras de una supuesta “optimización de recursos”, desapareció la Dirección General de Seguridad Ciudadana, mostrando un desconocimiento de la realidad de Miguel Hidalgo.

Después canceló la contratación de 500 policías auxiliares que estaban destacados en los puntos más inseguros, y desechó el Programa bandera “Seguro contigo”, diseñado para erradicar la delincuencia de las calles con operativos de precisión, acciones sociales, recuperación de espacios públicos y charlas ciudadanas sobre prevención del delito.

También desmanteló el C2, centro de control de mando policiaco y atención de emergencias; dejó de instalar alarmas vecinales; abandonó el programa “Sendero Seguro”, que iluminaba las zonas más oscuras y transitadas; y a los pocos policías auxiliares que conservó, los puso a las órdenes de la brigada autollamada “poder Antigandalla”, que opera políticamente en toda la ciudad liderada por el ex funcionario Arne aus den Ruthen, quien fue obligado a renunciar por actos de corrupción.

Aunado a esto, la delegada ordenó un recorte letal a los programas sociales delegacionales. La inversión cayó de 78 a 39 millones de pesos. Se dejó de beneficiar a 38 mil 500 habitantes de Miguel Hidalgo y sólo se concentró el recurso en cinco mil vecinos.

Lo más grave es que cancelaron becas educativas, deportivas y, en general, se desatendió el desarrollo social y el fomento al empleo.

El dejar de impulsar a los sectores más vulnerables y necesitados de 49 de las 89 colonias más pobres de Miguel Hidalgo, elevó el índice delictivo más de 35 por ciento y aumentó la violencia dramáticamente, cuando en la administración pasada fue la demarcación más segura de la ciudad.

Los gabinetes de seguridad que se tenían instrumentados a diario con presencia vecinal, para conocer la problemática de viva voz y diseñar operativos y estrategias integrales a fin de abatir la delincuencia, con la actual administración pasaron a ser informes de acciones aisladas, sin retroalimentación ni respaldo ciudadano.

Una administración indiferente a la inteligencia y que no asume que la economía, la desigualdad y la exclusión, entre otros factores, detonan la irritación social, la violencia y la delincuencia, está condenada al fracaso y al deterioro progresivo de la seguridad.

Ése es el destino de la delegación Miguel Hidalgo, cuya caída libre seguirá imparable si no se aborda con integralidad el reto de disminuir la inseguridad. Al tiempo.

 

* Diputado por la delegación Miguel Hidalgo

 

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