Trump deja la “pocilga” de la Casa Blanca; está de vacaciones - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 09 de Agosto, 2017
Trump deja la “pocilga” de la Casa Blanca; está de vacaciones | La Crónica de Hoy

Trump deja la “pocilga” de la Casa Blanca; está de vacaciones

Concepción Badillo

Seis meses después de haber llegado al poder, el presidente Donald Trump ha logrado prácticamente nada de lo que prometió. Pero en lugar de involucrarse y aprender más sobre política y gobierno, el mandatario ha estado ocupado con mítines tipo campaña, ha jugado al golf, ha visto televisión y ha pasado mucho tiempo en internet, mostrando su enojo y frustración en Twitter.

Y seguro más se enojaría si viera la portada de Newsweek de esta semana, que lo muestra como un presidente flojo y sin ánimo, sólo que desde el viernes pasado no está aquí. Se encuentra descansando en un club de su propiedad en el estado de Nueva Jersey, donde permanecerá más de dos semanas, en lo que la Casa Blanca ha calificado de vacaciones de trabajo.

Esto no tendría nada de particular, todos los presidentes se alejan de Washington en agosto, sólo que Trump públicamente declaró en varias ocasiones que si llegaba al poder jamás tomaría vacaciones y fue un fuerte crítico de los días libres que Barack Obama tomó. Eso y el costo de sus días de asueto, tiene furiosos a sus oponentes, quienes argumentan que al paso que va, el mandatario en un año rebasará lo que su antecesor gastó en ocho.

Sus simpatizantes sostienen que el presidente trabaja aun cuando está de descanso y que de todas maneras a nadie le conviene un mandatario cansado. Sin embargo, a diferencia de administraciones pasadas, ésta no ha dado a conocer la agenda que el Ejecutivo sigue mientras está en el Trump National Golf Club, ubicado a 15 kilómetros del pueblo de Bridgewater, donde se hospeda y hasta donde puede llegar la prensa.

Su estancia lejos de la Casa Blanca coincide con un artículo de la revista Golf, que asegura Trump no está nada impresionado con la residencia oficial y les dice a sus cuates que la mansión es una verdadera “pocilga”. El mandatario niega haberlo dicho pero en todo caso, durante su ausencia, la pocilga está siendo sometida a una renovación estética y de servicios que le costará al erario 3.4 millones de dólares e incluirá nuevo sistema de calefacción y aire acondicionado, pintura en las paredes y cambio de alfombras.

Gran parte de esta remodelación estaba programada mucho antes e incluye el ala oeste de la residencia y desde luego la Oficina Oval, que así quedará más al gusto de mister Trump, quien ha pedido se cambie la decoración y desaparezcan los tonos preferidos por Obama, en particular el amarillo, que predomina.

Mientras tanto el país está enfrascado en el pasatiempo favorito de cada verano: el debate sobre si el presidente debe o no irse de vacaciones. Una reciente encuesta reveló que la mitad de los estadunidenses se opone, aunque peor les fue a los congresistas con un 90 por ciento de los ciudadanos opinando que no deberían tomarse descanso alguno. Aun así los legisladores se han ido por cinco semanas y en octubre dan por terminado su año laboral.

De los presidentes, George W. Bush se tomó un total de 879 días en ocho años, incluyendo 77 viajes a su rancho de Texas. Y a lo largo de la historia ha habido otros peores: John Adams, en sus primeros dos años de gobierno, hizo dos largos viajes a su casa en Massachusetts, donde se quedó un total de ocho meses.

En la era moderna, Ronald Reagan pasó 335 días en su rancho de California, John F. Kennedy disfrutó cada fin de semana de su presidencia en alguna de las propiedades de su familia junto al mar. El que menos descansó fue Jimmy Carter, con un total de sólo 79 días libres en sus cuatro años aquí.

En cuanto al gasto, la austeridad presidencial no siempre ha funcionado. En 1923, el entonces presidente Warren G. Harding se decidió por un viaje sencillo donde podía vacacionar cerca de sus conciudadanos, sólo que montar a caballo le irritó las hemorroides; pescado y mariscos le causaron infección intestinal y para agosto ya había muerto en un hotel de San Francisco.

En realidad no hay fecha perfecta para que un gobernante se aleje unos días y cuando lo hace Washington se va con él, ya que lo acompañan mínimo 200 personas entre agentes de seguridad, consejeros militares, expertos en comunicaciones y periodistas. Trump, ha dicho que por la remodelación fue forzado a irse y tal vez no es justo decir que no trabaja, pero aún si fuera así, casi ningún estadunidense tiene 17 días de vacaciones con sólo seis meses en el empleo.

 

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