¿Por qué un Frente Amplio Democrático? - Luis Sánchez Jiménez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 11 de Agosto, 2017
¿Por qué un Frente Amplio Democrático? | La Crónica de Hoy

¿Por qué un Frente Amplio Democrático?

Luis Sánchez Jiménez

La situación que vive nuestro país en materia de inseguridad,  violencia, corrupción, impunidad, violación reiterada a los derechos humanos, conflictividad social y deterioro y sobrexplotación de los recursos naturales tiene a la nación en una auténtica situación de emergencia.
Es evidente que para siquiera solventar algunos de estos problemas no bastará el arribo de una fuerza política al poder que prometa resolverlos en “15 minutos”, como dijo Vicente Fox al referirse en su momento al entonces conflicto neozapatista en Chiapas.
El país es complejo, y complejos son sus problemas. No bastará la buena voluntad de un político ni el traje impoluto con el que se muestre a la sociedad. En estos tiempos en que la vida política, en general, se encuentra tan desprestigiada, son pocas las oportunidades que se tienen para generar ánimo y confianza en que las cosas pueden y deben ser distintas.
Los partidos políticos son, todavía, quienes dan vida a la representación social y, por tal motivo, necesitan actualizar sus diagnósticos, replantear sus propuestas y definir mejor la ruta que ofrecen para mejorar el país. En tal razonamiento, el momento actual exige un compromiso mayor para sacar al país del cúmulo de problemas que tiene a la sociedad indignada, inconforme y molesta.
En términos políticos y electorales, se requiere conformar el consenso más amplio posible para recudir la fragmentación política y ampliar la gobernabilidad democrática. Es ahí donde la apuesta por construir un Frente Amplio Democrático (FAD), hecha desde el PRD, adquiere relevancia y viabilidad, precisamente porque el país no puede esperar más para ejecutar cambios reales y viables.
El FAD debe ser una fuerza política que se proponga ganar la elección presidencial y obtener la mayoría legislativa en ambas Cámaras del Congreso. Al tratarse de un Frente que en una parte es electoral, pues su primer objetivo es ganar las elecciones a sus adversarios, sean éstos el PRI, Morena, el PT o cualquier otra fuerza política, tanto en los cargos legislativos como en el puesto Ejecutivo. No se trata de buscarle destinatario oculto ni nada por el estilo.
Pero también el FAD debe concebirse, desde su origen, en algo más que un frente electoral, necesita ser un Frente que actúe como fuerza gobernante, para ello se requiere el compromiso político y público de llamar a conformar un gobierno de coalición en caso de ganar la elección presidencial.
Precisamente porque ese compromiso político es vital para emprender un gobierno fuerte y capaz, es que el FAD necesita ser la fuerza mayoritaria en ambas Cámaras, sobre todo porque en el Senado es donde se propone y eventualmente se aprueba el convenio y la plataforma de un gobierno de coalición y, en Diputados se aprueba el presupuesto necesario para hacer realidad la plataforma.
Lo primero es llamar a la conformación del FAD, ya se hizo. Lo segundo es elaborar una plataforma electoral que describa el qué, cómo y cuándo de las diversas soluciones a los problemas del país. Además, se necesita elaborar una agenda nacional que dé jerarquía a los temas que conciten un piso mínimo de acuerdo para conformar un programa básico, en caso de ser gobierno.
Se requiere, también, acordar el mecanismo de selección de los candidatos al Congreso y a la Presidencia, naturalmente que sea democrático y abierto a la sociedad, para que desde ese momento tenga un respaldo social real y se pueda concurrir a las elecciones con mayores oportunidades de triunfo.
El FAD es la primera fase de una apuesta mayor para cambiar al país. El compromiso político principal del Frente es ganar la elección presidencial y convocar a la conformación de un gobierno de coalición que, en los hechos, sería un gobierno de transición para cambiar el tipo de régimen de gobierno. Es una apuesta política elevada para sacudir de raíz los problemas que por décadas han limitado el crecimiento y el bienestar de la sociedad mexicana.
No es una tarea sencilla y tiene muchos adversarios. Se entiende que sea así. Sin embargo, más de lo mismo o un salto al vacío de lo indefinido no son soluciones para un país al borde del estallido social.
El planteamiento inicial ya está en la mesa de varios partidos políticos y otras fuerzas sociales, ojalá se atienda el llamado por el bien del país.

Twitter @ SenLuisSanchez

Imprimir

Comentarios