Palito Ortega: Anécdotas de un argentino que llegó a despeinar a México | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 12 de Agosto, 2017

Palito Ortega: Anécdotas de un argentino que llegó a despeinar a México

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Tenía 14 años cuando Ramón Bautista Ortega partió de su natal Lules, en Tucumán, Argentina, para Buenos Aires en busca de fortuna. Antes de conocer la ciudad vendía diarios, y en un principio no hubo un gran cambio pues los cambió por la venta de café. Pero fue aquí cuando inició su historia al aprender a tocar la guitarra y la batería con ayuda de los músicos que atendía en una estación de radio.

Luego de sus primeras aventuras en modestas agrupaciones, conoció a Dino Ramos, conocido compositor argentino que lo llevó con la firma R.C.A. Victor, donde aceptaron grabarle dos temas. Aquí estrenó su nombre de Palito Ortega. Posteriormente, participó con éxito en varios programas de televisión, en los que triunfó la combinación de su aspecto triste y la alegría de sus canciones.

Comenzó a adoptar la música del rock and roll, primero de Estados Unidos, y luego de México: “Yo tenía 18 años cuando escuché ‘La plaga’, ‘Popotitos’ o ‘El rock de la cárcel’. Yo sólo tenía mi guitarra y me bauticé con un nombre, como en ese momento casi todos trataban de imitar un nombre americano, yo me puse Nery Nelson”, recordó el músico, en entrevista con Crónica, desde Argentina.

“Me presentaba con ese nombre, pero agarraba los discos de Enrique Guzmán y Los Teen Tops para cantar esas canciones. Después se lo conté a Enrique y él se reía mucho, y curiosamente terminó grabando canciones que yo grabé en México la primera vez que fui”, añadió.

El intérprete argentino está a unos días de regresar a México después de varias décadas, como parte del cartel de la serie de conciertos Caravana del Rock And Roll, junto a algunas de las más representativas figuras del género en México como Angélica María, Enrique Guzmán y César Costa, en un escenario que él valora con honores: “El Auditorio Nacional es la mejor sala que hay en Latinoamérica, no sólo por su capacidad sino por la belleza de la sala, la acústica y lo representativo”, dijo.

“Para mí es un gran placer porque no he ido a México en mucho tiempo y no se podía dar de mejor manera que con este concierto que es una forma hermosa de vivir mis primeros tiempos en México, de reencontrarme con gente tan querida por décadas y el compartir el escenario con grandes como Enrique Guzmán, que es uno de los grandes precursores del rock en español en toda Latinoamérica; a la bella persona que es Angélica María, a quien consideramos La Novia de América, a César Costa que siempre fue una buena persona”, agregó.

Y es que México para el cantante, quien también fue figura del cine en su país y quien también llegó a ser gobernador de su natal Tucumán, es un país que siempre llevará en el corazón por la serie de aventuras que vivió: “El primer país al que fui cuando salí como artista de Argentina fue México, en 1963. Eso quedó grabado para siempre en mi memoria. Llegué y a la primera persona que me presentaron de mi compañía discográfica fue a Vicente Fernández, quien tuvo la gentileza de regalarme su sombrero de charro”, recordó.

“Luego tuve mi primera presentación en el programa de Pedro Vargas, acompañado por el animador Paco Malgesto, quienes mandaron a hacer un peine enorme: ‘Señoras y señores, les vamos a regalar esto para que peine a su despeinada, el señor Palito Ortega’, dijeron para presentarme y hacer mi debut en la televisión mexicana”, agregó a propósito del tema que lo hizo venir, que fue “Despeinada”, con el cual puso a bailar a todo Latinoamérica.

Llegó a México como figura del rock and roll por estos temas y encajó perfecto con la comunidad rebelde del país, “hicimos un ciclo de programas con Enrique Guzmán y César Costa que se llamaba Los grandes años del rock and roll y luego contratamos en Argentina a la señora Angélica María para que viniera a filmar una película. Los cuatro tenemos nuestra historia por separado y también juntos. No sé cuantas veces más se pueda dar esta oportunidad, por lo que hace del show algo maravilloso”, enfatizó.

“De aquella vez en México, se quedó en el corazón de la gente aquellos temas como ‘Despeinada’, ‘Corazón contento’ y ‘La felicidad’, y después cuando compartíamos el programa de Los grandes años del rock and roll, porque en el set antes del programa charlábamos y nos reíamos porque Enrique tiene un humor a flor de labio que no parábamos de reírnos, me dejó un gran recuerdo”, contó.

A propósito de sus memorias, el músico hizo especial énfasis en una que pocos le han creído, cuando ya era muy amigo del actor mexicano Pedro Vargas: “Me llevó a comer a la casa de Mario Moreno, amado en toda Latinoamérica, y en un microcine que tenía, nos mostró un montón de cosas, incluso terminamos en un local para 200 personas, se subió Pedro Vargas a cantar y al final del show nos invitó a mí y a Cantinflas a cantar, en algo que ni yo me lo creía. Hasta la fecha muchos no me creen”, comentó.

Finalmente, a pesar de los buenos recuerdos, han pasado muchos años desde su última visita, por lo cual se ha mostrado muy emocionado al hablar de su regreso a casi 40 años de distancia: “en el año de 1981, traje a Frank Sinatra a Buenos Aires, en esa oportunidad nos agarró una gran devaluación y fueron años duros”, explicó.

“Fue un rollo porque un contrato con Sinatra de dos millones y medio de dólares se duplicó en valor. Tuve que salir de gira para pagar todo lo que debía, y en esa oportunidad fui a México en 1982. Ésa fue la última vez que visité la Ciudad de México”, concluyó.

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