¿Estaremos en el umbral de una guerra nuclear? - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 16 de Agosto, 2017
¿Estaremos en el umbral de una guerra nuclear? | La Crónica de Hoy

¿Estaremos en el umbral de una guerra nuclear?

Concepción Badillo

La guerra de palabras y la tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte han subido de tono y lo que por décadas fue difícil de imaginar, hoy es una posibilidad real: Washington podría estar a un paso de lanzar un ataque bélico con terribles consecuencias, prometiendo el presidente Donald Trump “fuego y furia que el mundo jamás ha visto” y Kim Jong-un amenazando con atacar la isla de Guam si el Pentágono inicia preparación militar alguna.

Los impredecibles líderes de estos dos países con armas nucleares tienen al mundo en vilo. Si la situación se deteriora, los expertos aseguran que lo que vendría sería devastador y se perderían muchas vidas. Aun si la guerra no llega a combatirse, adentro de Estados Unidos sus tropas estacionadas en el Océano Pacífico, incluyendo las 30 mil que tienen su base en Corea del Sur, estarían en riesgo de morir. De darse un conflicto, lo más seguro es que además de Guam, eventualmente Seúl, la capital surcoreana y sus 25 millones de habitantes, serían atacados también, dejando miles de víctimas, que se volverían millones de usarse arsenal nuclear.

Aun así, hay quienes en Washington respaldan una acción militar: “Después de treinta años de fracaso diplomático, no hay más remedio que involucrar el riesgo de una guerra. La mejor opción es derribar uno de los misiles de prueba norcoreanos. Mejor una confrontación hoy que una guerra mañana, cuando ya los tengan probados”, ha dicho el semanario derechista Weekly Standard.

El problema con Corea del Norte se acrecentó a principios de agosto, cuando agentes de Inteligencia estadunidenses concluyeron que el régimen de Pyongyang había logrado crear una cabeza nuclear tan diminuta que puede instalarse en un misil, lo que los colocaría a un paso del verdadero poder nuclear. Para frenarlo, la ONU dictó nuevas sanciones contra el país asiático, ocasionando el enojo de su polémico líder que amenazó con “acción física” en contra de Washington y sus aliados, dejando claro que en sus planes estaría atacar la isla en el Pacífico, propiedad de Estados Unidos.

Guam, territorio estadunidense desde 1898, cuando España se lo cedió tras la guerra entre los dos países, tiene una población aproximada de 163 mil habitantes, en su mayoría del grupo étnico Chamorro, pero además viven en el lugar unos 13 mil militares estadunidenses y sus familias, miembros de las bases aérea y naval que Washington tiene ahí. La isla, a la que los misiles norcoreanos alcanzarían en catorce minutos, tiene hoy día un estilo de vida similar al de cualquier comunidad estadunidense.

Ni China ni Japón, ni nadie en la región quieren una guerra, ni aun la misma Corea del Norte, porque sabe que la perdería. Pero los analistas aseguran que Kim Jong-un, el líder dictatorial de quien se tienen graves dudas sobre su salud mental, irá tan lejos como pueda en su afán de obtener reconocimiento por parte de la comunidad internacional como poder nuclear y admiración en casa de que es un gobernante que defiende a su pueblo, de los que ahí consideran “los malos” de Occidente. Mucho se dice que la retórica de Trump le cae como anillo al dedo porque justifica que su gente tiene hambre a causa de que su régimen utiliza los recursos en construir bombas nucleares para defenderlos.

Sin embargo, muchos dudan que la guerra sea inminente, el mismo secretario de Estado, Rex Tillerson, ha dicho que no ve cercana una acción militar y que “lo estadunidenses pueden dormir tranquilos”. El diario The Washington Post calificó de “innecesarias e irresponsables” las palabras de Trump, quien por cierto no es el único presidente que ha lanzado amenazas a Corea del Norte, también Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama durante quince años lo hicieron. Lo grave ahora es el carácter voluble e impulsivo del mandatario, que tiene actualmente en sus manos los códigos nucleares.

Al presidente Trump, argumentan sus oponentes, le urge que el público tenga una distracción ahora que sus niveles de popularidad están por los suelos y un conflicto armado sería justo lo que necesita para su orgullo y para recobrar apoyo de sus seguidores. Aun así, es consenso general que el actual jefe de la Casa Blanca, por impetuoso que sea, está consciente de que una guerra sería catastrófica y llevaría a la ruina a la economía mundial. Nadie cree que la guerra sea mañana, pero Kim Jong-un no va a cambiar de táctica, ha desarrollado una arma que amenaza a todos y la única solución es intentar dialogar con él.

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