Sin pragmatismos, el PRI se redefine y asume su responsabilidad como vehículo de cambio - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 16 de Agosto, 2017
Sin pragmatismos, el PRI se redefine y asume su responsabilidad como vehículo de cambio | La Crónica de Hoy

Sin pragmatismos, el PRI se redefine y asume su responsabilidad como vehículo de cambio

Ma. del Rocío Pineda Gochi

Se han generado muchas expectativas, suspicacias y vaticinios sobre los resultados de la XXII Asamblea Nacional Ordinaria del PRI celebrada en días pasados. Aunque esta reunión tuvo como principal objetivo modificar los documentos básicos del partido (Declaración de principios; Programa de Acción; Estatutos) para responder a las demandas y las problemáticas de la sociedad mexicana del siglo XXI, también atendió el llamado de las voces internas de la militancia, que clamaban una redefinición de la plataforma electoral, la visión del país, el proyecto de nación, las soluciones y la hoja de ruta que tiene el partido para resolver problemas de un México pujante y con enormes potenciales, pero también, de un México de contrastes con problemas añejos y estructurales.

Ante una ciudadanía más informada y crítica, con mayor conciencia política, con mayores instrumentos de participación democrática, con suficiente experiencia de gobernanza en la pluralidad, los partidos políticos buscan en su legítimo derecho,  ser la mejor oferta para conducir los destinos del país, desde el ámbito legislativo y ejecutivo —en los diferentes niveles de gobierno—, a través de los cargos de elección popular. Sin embargo, las malas prácticas partidarias y la corrupción de algunos gobernantes, dilapidaron la figura de los “partidos políticos”, generando un círculo vicioso en la sociedad mexicana, impulsado por la poca participación política, la apatía, el desencanto, el enojo y la pérdida de credibilidad.

Frente a esta situación, en el PRI se hizo un ejercicio de autocrítica. Se inició reconociendo los vicios y prácticas añejas como institución política —sin asumir la mala fe y el actuar de priistas que malversaron e hicieron mal uso de los recursos públicos—  e impulsar una amplia agenda que tiene como principal objetivo acabar con la corrupción en todas sus manifestaciones e instituir la cultura de la legalidad.

Como nunca en la historia reciente, se han modificado y creado tantas leyes de transparencia, acceso a la información pública, de contabilidad gubernamental, sanciones, control y vigilancia para limitar el actuar de los servidores públicos, combatir la corrupción y hacer eficiente la administración pública. Pero también estamos ciertos de que las leyes por sí solas no cambiarán de tajo las malas prácticas enquistadas en muchas áreas del gobierno, y que tampoco las puede cambiar un partido político.

El cambio que exigimos todos los mexicanos para dar un mejor rumbo al país, lo tenemos que dar de manera conjunta. Los ciudadanos tienen la obligación de involucrarse, vigilando y exigiendo a sus gobernantes y participando en las decisiones públicas. Los partidos políticos tienen que cumplir su objetivo constitucional de promover la participación del pueblo en la vida democrática y hacer posible el acceso al ejercicio del poder público.

En el PRI ratificamos nuestro compromiso de la transparencia y la rendición de cuentas. Para ser congruentes modificamos nuestros documentos básicos y hemos abierto nuestros procesos internos y vida partidaria a la opinión pública.

Esperamos que todos los demás partidos se abran a la ciudadanía y que, más allá de la crítica, el oportunismo mediático y la raja política, asuman su responsabilidad como entidad de interés público ante las exigencias y necesidades sociales. Como vehículos de cambio tenemos que redefinir nuestro sistema de partidos, redireccionar nuestras plataformas electorales y redignificar la acción política, en favor de la sociedad.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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