C.c.p. Rafa Márquez, futbolista profesional - Arturo Maximiliano García | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 19 de Agosto, 2017
C.c.p. Rafa Márquez, futbolista profesional | La Crónica de Hoy

C.c.p. Rafa Márquez, futbolista profesional

Arturo Maximiliano García

¿Qué interés podría tener una persona exitosa, profesional y económicamente, que aún puede explotar rentablemente su imagen y destrezas, para participar de manera voluntaria como prestanombres de un delincuente? ¿Será Usted una víctima más de la actual situación que vive el país, donde somos los ciudadanos quienes tenemos que investigar a las personas con quienes convivimos, a quienes prestamos un servicio, con quienes generamos amistad e incluso llevamos a cabo negocios? Quizá así sea.

El Producto Interno Bruto (PIB) es el valor de bienes finales y servicios que produce un país en un determinado tiempo, indicador que no incluye a los mercados negros como la venta de droga, piratería, prostitución, secuestro y otras actividades enormemente lucrativas que forman parte de nuestra economía, nos guste o no.

El dinero que producen esas actividades no desaparece, se introduce a los flujos de cientos de miles de operaciones diarias, algunas por vías formales como transferencias bancarias o cheques y otras tantas en efectivo.

Nuestro PIB ha crecido muy poco en estos últimos años, pero el circulante es mucho mayor que esta cifra oficial, que no toma en cuenta precisamente el dinero que producen los giros ilegales.

Gran parte de ese dinero no medido en el PIB compra inmuebles, adquiere automóviles, renta viviendas, paga en hospitales, contrata profesionistas, compra boletos de avión, consume en las grandes tiendas departamentales y de autoservicio, genera empleos y en general consume, haciendo que el movimiento económico sea mucho mayor en el país al que oficialmente es calculado.

Con esto no estoy aplaudiendo que así sea ni diciendo que es extraordinario tener dinero producto del crimen, inyectado y produciendo en la economía, sino lo que afirmo es que existe y circula.

Esta situación no es culpa del ciudadano común y corriente, que por rico o pobre que sea, famoso o desconocido, mujer o hombre, joven o adulto, persona moral o física, no tiene porqué ser investigador de las personas y sus actividades. Todos podemos sospechar algo si existen circunstancias evidentes, pero ni aún eso nos da un elemento para hacer juicios ciertos sobre si una persona se dedica a cosas lícitas o no.

Algunos criminales se mezclan gradualmente en la sociedad, se hacen parte de ella, incluso de las más altas esferas, encuentran hasta la manera de ponerse de moda. Pasan de insertarse socialmente a hacerlo económicamente, se aclientan con establecimientos que venden productos y servicios, se involucran en el gobierno financiando campañas y luego se hacen proveedores, son mecenas de causas nobles o aceptadas que les dan prestigio y los involucran aún más socialmente.

¿Puede ser llamado un ciudadano cómplice, socio o prestanombres de los delincuentes, entendiendo eso sí que hay quienes lo hacen deliberadamente? El que nuestro país tenga una economía inundada de dinero sucio y personajes del crimen que circulan libremente, nos hace aún más vulnerables a la delincuencia, ya que un mal día una persona decente se ve involucrada con ellos sin intención de asociarse y desconociendo sus actividades reales, convirtiéndose sin sospecharlo en su prestanombre u operador ante la ley local o extranjera. ¿Cuál es su historia? No lo sé, pero si se parece a ésta, es una pena que su nombre y su prestigio quedarán manchados por una circunstancia a la que hoy tantos estamos expuestos en México: convivir con el crimen.

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