Libertad de expresión y equidad, una difícil armonización - Javier Santiago Castillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 20 de Agosto, 2017
Libertad de expresión y equidad, una difícil armonización | La Crónica de Hoy

Libertad de expresión y equidad, una difícil armonización

Javier Santiago Castillo

La equidad y la libertad de expresión constituyen el núcleo de las contiendas electorales. No se puede anteponer una a la otra. Su simultaneidad es un hecho de la vida política. La manifestación de las ideas políticas sin cortapisa alguna provee a las elecciones de capacidad transformadora y de espacio de aglutinamiento de propuestas y visiones que habrán de hacerse gobierno o legislación. La equidad, por su parte, brinda un piso fundamental de legitimidad a las opciones políticas mayoritarias, así como de espacio de existencia a las minorías; la equidad, es decir la igualdad de oportunidades para obtener el respaldo de la ciudadanía, hace de la democracia el espacio con una diversidad fructífera.

Por ello es relevante el reciente acuerdo por el que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral aprobó los “Lineamientos que regulan los criterios respecto de la aparición de dirigentes y voceros partidistas en tiempos de radio y televisión”. El fin último del documento es la armonización entre los principios de equidad y libertad.

El tema registra una ya larga y complicada historia. La aparición reiterada de algunos dirigentes partidistas en los espacios de radio y televisión que se otorgan como prerrogativa, ha dado lugar a todo género de discusiones. La posibilidad de que tales dirigentes se conviertan posteriormente en candidatos a un cargo de elección popular, en particular a la Presidencia de la República, suscitó la interposición de medios impugnativos ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

En su resolución al recurso de revisión del procedimiento especial sancionador SUP-REP-575/2015, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación mandató al INE a “…realizar un escrutinio escrupuloso para considerar la razonabilidad de los promocionales en situaciones que pudieran implicar un fraude a la Constitución o la ley o abusos del derecho de los partidos políticos y sus dirigentes al uso de sus prerrogativas y, en su caso, ejerciera las atribuciones que estimara necesarias a efecto de prevenir, corregir o reparar las posibles violaciones al marco constitucional previsto para resguardar los principios rectores en materia electoral”.

La autoridad jurisdiccional ha considerado que, si bien no existe impedimento legal explícito para que los dirigentes aparezcan en los promocionales de radio y televisión de su partido, la recurrencia en ello, es decir su posicionamiento personalizado, permanente o preponderante, no forma parte de la finalidad por la que se otorgan prerrogativas.

El Instituto Nacional Electoral (INE) informó que, de enero de 2015 al treinta de abril de 2017, siete de los nueve partidos políticos nacionales emitieron promocionales en los que aparece la imagen o voz de algún dirigente o vocero, lo que es completamente válido. En el caso específico de un partido político, su dirigente apareció en el 82.88 por ciento de los spots pautados.

En este contexto, la emisión de lineamientos para regular tales apariciones pareciera relativamente sencilla. No es así. Con razón, la casi totalidad de los partidos políticos han visto amenazada su libertad para definir sus estrategias comunicacionales sin interferencia alguna ni mucho menos censura. Pero en contrapartida el TEPJF ha alertado respecto de la posibilidad de que se genere un abuso del derecho e, incluso, un fraude a la ley al aprovechar una posición partidista como medio para obtener ventaja indebida sobre eventuales contendientes internos o externos al partido.

Se trata, entonces, de un problema de armonización de derechos, así como de una delicada redacción que ofrezca garantías de imparcialidad y objetividad en la aplicación de los lineamientos, sin que ello se traduzca en actos de censura previa.

La restricción a la libertad de expresión y/o libre manifestación de las ideas de los actores políticos, puede vulnerar el derecho ciudadano a conocer de ellas y eventualmente respaldarlas con su voto, debilitando así la confianza social y su participación en la vida democrática y política del país. Las afectaciones a la capacidad legal de auto organización y autodeterminación partidista pueden empobrecer la vida política, al imponerles visiones o lógicas burocráticas, generalmente emitidas por quienes nunca han tenido participación política organizada ni han llevado a cabo campañas electorales.

Pero la libertad de que gozan y deben seguir gozando los partidos no es absoluta. Se requiere evitar la generación de campañas subrepticias que se están emprendiendo en momentos muy adelantados a los procesos de selección interna de candidatos y de las contiendas electorales mismas.

El problema es que la regulación ofrecida por el INE resulta un tanto vaga. Las hipótesis legales que ofrece en el criterio 4, del artículo quinto, permiten que una conducta se repute antijurídica lo mismo que su contrario. El problema estriba en la definición ausente de la sistematicidad.

El método de análisis al que alude tampoco favorece la claridad. Aportan poco al principio de certeza que debe regir el accionar de la autoridad y guiar la conducta de los actores. Con tales instrumentos pretende, en cada caso, “…inferir que el promocional tiene la intención preponderante de posicionar indebidamente a un dirigente o vocero de un partido político, y no al propio partido político, a sus precandidatos o candidatos…” Nada menos que juzgar intenciones. La intención se conoce a través de los hechos materiales, no se conoce por sí misma. La autoridad no puede juzgar y sancionar intenciones, si no la precede un hecho material jurídicamente punible.

No es sorprendente que haya sobrevenido una auténtica lluvia de impugnaciones. Acaso la resolución que emita el TEPJF contribuya a una mayor precisión que seguramente no satisfará a todos, pero reducirá la discrecionalidad en la aplicación de estos lineamientos que no sólo resultan urgentes sino indispensables.

La intención y empeño del INE son meritorios. Busca propiciar un “piso parejo” al interior de los partidos y en las contiendas entre éstos. Pero ya sabemos de qué material está empedrado el camino del infierno.

Profesor UAM-I

@jsc_santiago

www.javiersantiagocastillo.com

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