El inconcebible Universo - Gerardo Herrera Corral | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 22 de Agosto, 2017
El inconcebible Universo | La Crónica de Hoy

El inconcebible Universo

Gerardo Herrera Corral

Pepe Gordon dice que su libro más reciente se comenzó a escribir en Ginebra. Es ahí donde se encuentra el laboratorio más grande del mundo que alberga al proyecto científico más ambicioso en la historia de la humanidad.

En las afueras de la ciudad, a tan sólo seis kilómetros en dirección a los montes Jura, se encuentra el mayor aceleradorde partículas jamás construido.

Por razón de su tamaño, de su costo y de su complejidad, el Gran Colisionador de Hadrones del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) reúne las miradas de propios y extraños.  Pepe Gordon conoce el proyecto de primera mano, estuvo ahí en 2013 durante una visita de varios días y regresó luego  para grabar el programa de televisión con que se haría merecedor al premio nacional de periodismo científico en 2014. Ha visitado las cavernas y túneles, ha conversado con directores generales e investigadores que participan en diferentes experimentos y conoce de primera mano los objetivos del proyecto.

El nuevo libro de José Gordon se titula El inconcebible Universo: sueños de unidad, y es dos al mismo tiempo: libro de física y relato poético. Ha sido publicado por Sexto Piso en una edición ilustrada con gran talento por Patricio Betteo. No cabe la menor duda de que este libro viene a ocupar un espacio poco común: el de la  literatura que es ciencia y es poesía.  Es un libro imprescindible porque se trata del origen del Universo, de lo que estamos hechos y del profundo misterio que representa la insondable realidad. Se refiere pues al interés crucial, que nos define como especie: la curiosidad que está  en los fundamentos mismos del espíritu humano.

En Ginebra también creció, vivió y murió Jorge Luis Borges. Y no es singular coincidencia que el escritor aparezca en  el libro de Pepe Gordon a la vuelta de cada página, en el salto de cada renglón y en el silencio de sus márgenes.

Borges llegó a Ginebra cuando tenía 14 o 15 años. Estudió en el Liceo Jean Calvin que aún existe. Luego se fue a España y regresó más tarde a Argentina  para volver  después, una y otra vez, a Ginebra donde  terminó  sus días en la ciudad a la que llamo: “patria intima”.

Quizá por eso es que el libro de Pepe se lee como un encuentro, demostrando de nuevo que las confluencias acaban siempre como un libro. Su texto es una reunión con Borges y con la física de nuestro tiempo ahí, donde flota en el aire y se mueve con la brisa del lago Lemán la reflexión más profunda de lo que somos y hacemos en un lugar inconmensurable llamado cosmos.

“El inconcebible Universo”,  es un tejido de las ideas que se fueron hilando a lo largo de muchos años. Están ahí muchos estudiosos, de todos los tiempos, formando un telar de pensamientos.

El libro de Pepe no es sólo física es también la mirada poética al mundo de la ciencia y es  la versión inspirada de una contemplación científica.

* Investigador del Cinvestav

gherrera@fis.cinvestav.mx

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