Pretendidos daños sin razón de ser - Marielena Hoyo Bastien | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 23 de Agosto, 2017
Pretendidos daños sin razón de ser | La Crónica de Hoy

Pretendidos daños sin razón de ser

Marielena Hoyo Bastien

Me parece muy bien que se busque una certificación

 internacional para los zoológicos de la CDMX. No será

reconocimiento que resuelva del todo la triste y limitada

condición de los animales cautivos en ellos, pero dados

los estrictos estándares de la Association of Zoos &

Aquariums (AZA), a quien recurrirán para lo respectivo,

 sí que podría cambiarles positivamente la vida. Para

empezar, al tratarse de una distinción con fecha de

caducidad, queda sobreentendida no solo la necesidad 

de que los zoos mantengan un nivel óptimo de bienestar

en la fauna, sino a la par, una constante mejora de su

infraestructura y de su papel social, a través del

cabal cumplimiento de los principios básicos de este tipo

de instituciones (investigación no letal, conservación y

educación), más…

Todo será empezar a tratar de recobrar ESE CAMBIO que 

tanto costó y se desdeñó. Solamente espero que esta vez

el procedimiento sea completamente honesto y no al estilo

CASO BANTÚ, donde el Club de Toby descaradamente

extendió tentáculos. Para ello, obvio y de entrada, quedaría

descartado de cualquier beneplácito lo que se entercan

en llamar “Zoológico Los Coyotes”.

Por otra parte, no estaría de más que antes de obtener la

aprobación extranjera, o al mismo tiempo, la capital

mexicana alcanzara la legitimación de sus instalaciones

zoológicas a través de la Norma Mexicana de la materia.

 

Otro asunto para celebrar esta semana lo es sin duda la Primera Reunión Trilateral MÉXICO-CHINA-EUA, que a partir de hoy y hasta el próximo viernes 25 de este agosto se desarrollará en Ensenada, B. C., con el fin de discutir las mejores y más drásticas formas de combate al  tráfico ilegal de vejiga de totoaba que involucra a los 3 países, y que como daño colateral —dado el altísimo valor del producto y particularmente el arte de pesca utilizado para el propósito— está diezmando a la de por sí reducidísima población de nuestra vaquita marina, como se sabe, el cetáceo más amenazado del mundo, y sobre el que este espacio tiene especial preferencia. Daremos cuenta del evento en cuanto trasciendan los acuerdos, pero, como cité líneas arriba, todo será empezar. Y…

Mientras lo anterior se despliega a muy buen nivel, en la enorme y cada vez más compleja CDMX tememos, ahora, hasta por un asalto a mano armada para despojarnos del perro… sí… delito que de siempre ha existido pero no a tal magnitud ni con tanta violencia, provocada quizás hoy, por la altísima demanda que ha convertido en oro a ciertas razas, mayormente mientras más pequeñas y manipulables puedan resultar; ejemplares a los que por otro lado se insiste en obtener… sí… ob-te-ner, más que como animal de compañía como un objeto de moda al que se le puede trastocar a voluntad su maravilloso estatus canino, convirtiéndolos en neuróticos humanoides incapaces de sobrevivir a lo que les espera una vez robados, que, entiéndase, no secuestrados, algo que también está vigente. De solo imaginar lo que vivirán esas criaturas en las mazmorras donde terminarán su vida prematuramente a causa de su explotación reproductiva, paso aceite.

Y ya que estoy en la parte del enojo a mayor escala, les cuento que el título de esta colaboración obedece a que me quedé esperando la explicación solicitada respecto al tema abordado la semana pasada. Sólo recibí manifestaciones de enojo, tristeza y ofensa contra la circunstancia, pero ninguna de rebelión. Sigo entonces incrédula por la falta de reacción hacia la bola de estupideces expresadas en voz de un mentecato que no tiene idea de que México es un país de leyes, y que por lo tanto cualquier agrupación social, legalmente constituida, está regulada por legislación expresa o por los códigos civiles (federal y locales) y que generalmente las heroicas organizaciones de protección a los animales son A.C., porque no persiguen especulación comercial. No dudo que haya farsantes y fraudulentas porque conozco al menos 3 casos precisos, pero gracias a Dios son los menos contra miles de ejemplos, que de citar uno a uno, me llevaría por entero la edición del Diario a letra minúscula.

Ahora bien, por lo que toca a lo de los “acumuladores”… ¡puf!... será motivo del que me ocuparé en otra fecha a falta de espacio.

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marielenahoyo8@gmail.com

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