Gobiernos de coalición, avance democrático - Luis Sánchez Jiménez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 24 de Agosto, 2017
Gobiernos de coalición, avance democrático | La Crónica de Hoy

Gobiernos de coalición, avance democrático

Luis Sánchez Jiménez

La reforma constitucional de 2014 abre la puerta a la conformación de un gobierno de coalición a partir del 1 de diciembre de 2018. Dicha reforma es parte del largo recorrido de transformaciones del sistema electoral y de partidos en México, que impulsó el desarrollo democrático del país, pero es con esta última reforma que se tiene la posibilidad de modificar el régimen de gobierno, que no por incipiente debe resultar menos significativo.

Este recorrido de transformaciones va desde la reforma constitucional del año 1963, que incluyó la figura de diputados de partido, a la reforma electoral de 1977, que introdujo el sistema mixto de representación proporcional  y de mayoría, que permitió mayor pluralidad y participación a distintas fuerzas políticas, hasta ese momento no reconocidas o limitadas en su acción, hasta llegar a las múltiples reformas que han venido ensayándose desde 1996, intentando otorgar mayor certidumbre en los procesos electorales, transformando el sistema electoral y de partidos, donde en 2014 se aprobó la reelección legislativa y la posibilidad de conformar gobiernos de coalición.

La situación que el país enfrenta es de una emergencia nacional, se trata de una crisis de Estado, de efectos progresivos y cada vez más negativos: pobreza, descomposición social, desigualdad económica, inseguridad, creciente delincuencia común, corrupción extrema, fortalecimiento del narcotráfico y del crimen organizado en general, entre muchos otros graves problemas que reflejan las fallas estructurales de la democracia que hasta hoy hemos construido.

Se trata de un momento social y político donde la debilidad del Estado es notoria, donde el gobierno es ineficaz e incapaz de garantizar la seguridad y el ejercicio real de los derechos de la ciudadanía. Con niveles de desaprobación del gobierno y del Presidente en magnitudes nunca antes vista, del orden del ochenta por ciento.

La desconfianza y el malestar social respecto de la élite política es el más elevado desde comienzos del siglo XX, cuando inició la Revolución Mexicana. Ahora, en la segunda década del siglo XXI, la sociedad mexicana se encuentra frustrada y enojada, principalmente con el Poder Ejecutivo que se percibe abusivo y fuera de control en los tres órdenes de gobierno, pues mantienen facultades y atribuciones excesivas, tanto de jure como de facto; pero también la sociedad encuentra afrentas y abusos en los poderes Legislativo y Judicial, por eso es una crisis del Estado.

Ante ello, la posibilidad de establecer un gobierno de coalición a partir de diciembre de 2018 abre una oportunidad de redireccionar la crisis del Estado mexicano y buscar opciones no experimentadas hasta ahora en nuestro país. La reforma constitucional de 2014 es una reforma incipiente del régimen de gobierno que conlleva una gran potencialidad, pues en sustancia permite convenir de manera más plural un programa de gobierno y da corresponsabilidad a la gobernabilidad, a través de un gabinete convenido de manera pluripartidista.

Hacia ese rumbo es donde el PRD quiere orientar la discusión de un Frente Amplio Opositor, no se trata únicamente del triunfo electoral, ese propósito viene implícito, por cierto, se trata de vencer a todos los adversarios políticos que participen en las elecciones federales de 2018, no sólo a López Obrador. La oportunidad de formar un Frente que se convierta en gobierno de coalición es una apuesta seria por superar la fragmentación política actual y una ruta para alcanzar una mayor gobernabilidad y legitimidad, a partir del voto ciudadano obtenido.

Bajo estas consideraciones, la posibilidad de establecer un gobierno de coalición, así sea por decisión voluntaria del Presidente de la República, resulta un piso de oportunidad para iniciar una nueva etapa en la construcción democrática de nuestro país, la etapa que cierre el largo camino de transición que iniciado con la apertura democrática y pasado por la alternancia, nos lleve por fin al rediseño del régimen de gobierno, la transformación del sistema político y la consolidación de un estado democrático de derecho.   


XXX Twitter @ SenLuisSanchez

 

Imprimir

Comentarios