Vida de Cuauhtémoc Cárdenas - Edgardo Bermejo Mora | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 26 de Agosto, 2017
Vida de Cuauhtémoc Cárdenas | La Crónica de Hoy

Vida de Cuauhtémoc Cárdenas

Edgardo Bermejo Mora

(Tercera parte)

3. Los años cuarenta

La II Guerra Mundial amenaza con llegar a nuestras costas y el general  Cárdenas acepta la comandancia del ejército en la Zona del Pacífico. La familia por lo tanto debe mudarse a  Mazatlán, primero, y más adelante a Ensenada. En aquella ciudad de la península de Baja California Cuauhtémoc concluye su segundo año de primaria. Con el paso de los meses el  regreso del general a la primera fila del poder y la política  es inminente: Manuel Ávila Camacho lo nombra Secretario de la Defensa Nacional una vez que ha declarado la guerra a los países del eje. El Tata, como le llamaron sus admiradores y fieles, ocupa de nuevo un papel para el que se consideraba predestinado: proteger a los mexicanos. El pequeño Cuauhtémoc deberá compartir la paternidad congénita del general con el resto de la nación. Sólo entonces la familia regresa a la capital, primero al barrio de Santa María la Rivera, y finalmente a una zona residencial cerca del barrio de San Ángel, destino final de su itinerario infantil.

Republicano, laico a toda prueba y fiel a sus convicciones, el general se empeñó en inscribir a su hijo en escuelas del gobierno a pesar de las recomendaciones de sus amigos poderosos. De vuelta en la capital ingresa a una primaria oficial para cursar el tercer grado. Ocurrió entonces un incidente significativo. A los dos o tres meses de iniciados los cursos Cuauhtémoc ya no quiere asistir a clases. Más tarde confesaría que constantemente los mismos niños y profesores de la escuela le atosigaban con el tema de su padre ex presidente, de quien buscarían favores y privilegios oportunistas. El general no parece comprender esta situación de obligada excepcionalidad  e insiste en inscribirlo en otra escuela del gobierno por el rumbo de San Ángel,  donde cursará otro año completo. Será ésta la última vez. Al año siguiente ingresa en el Colegio Williams de Mixcoac donde cursará el resto de la primaria y de la secundaria. El hijo del presidente que impulsó la educación socialista, terminaba por acercarse a un colegio anglosajón de élite y  tendencia más bien conservadora, pero en el que podría crecer e instruirse con más naturalidad de acuerdo a su condición privilegiada.

La temprana infancia probablemente impidió que Cuauhtémoc Cárdenas niño tuviera plena conciencia del lugar prominente que ocupaba su padre al frente de la República; pero esta realidad debió hacerse patente conforme los años pasaron. El peso no era menor, Cárdenas no tuvo tiempo para entender el significado de ser el hijo de un presidente, pero si lo tuvo después para soportar algo más que el peso  de un ex mandatario sobre su apellido, era el heredero  único de un personaje considerado héroe nacional. Es imposible entender su primera inclinación vocacional sin tomar en cuenta  esta realidad abrumadora. Hubo suficiente bronce, mármol y civismo en sus años de formación como para no quedar vacunado contra las inclinaciones políticas y militantes de quienes les viene de cuna. El joven que con el tiempo decide estudiar ingeniería, fue tal vez la respuesta natural a todos esos años bajo la sombra del caudillo paterno. Su inclinación inmediata sería la técnica, no la política.

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