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Un buen empleo no es por suerte

Sergio, de 22 años y egresado del IPN, consiguió su primer trabajo en una empresa automotriz, con un salario de 18 mil pesos mensuales; fue elegido entre los mejores 280 de mil 800 aspirantes

Según datos del INEGI, en México 6 de cada 10 mexicanos están desempleados o sobreviven en la economía informal.

Sergio Adrián Sánchez Ramírez inicio su vida laboral con el pie derecho. A sus 22 años, graduado en Administración Industrial, consiguió un primer empleo que rompe con las estadísticas relativas a los jóvenes que ingresan al mundo laboral, pues el común denominador en México es que 6 de cada 10 mexicanos están desempleados o sobreviven en la economía informal, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Hace algunos meses, Sergio se graduó como licenciado en Administración Industrial en Upicssa (Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería y Ciencias Sociales y Administrativas), del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Contrario a lo que generalmente ocurre con los jóvenes como él, Sergio Adrián obtuvo un empleo, un buen empleo, en una empresa automotriz que invierte en México.

Pero su incorporación a dicha empresa no es fortuita, no es producto de la casualidad, la suerte o las relaciones. El año pasado, Sergio Adrián se inscribió en uno de los programas que algunas de las grandes compañías trasnacionales abren para allegarse de lo mejor que tiene México: sus jóvenes sobresalientes.

Este joven se enlistó en aquel programa, al igual que lo hicieron mil 800 recién egresados de todo el país, de los cuales la empresa eligió sólo a los mejores 280. Esa selección, sin embargo, no es para contratación. Se trata de un programa en el que los seleccionados son altamente capacitados en las diferentes áreas de la industria automotriz durante seis meses, al término de los cuales hay otra purga de la cual son contratados alrededor de 90.

Nuestro personaje es uno de ellos. Sin duda un joven mexicano ejemplar, producto de una de las mejores escuelas de educación superior no sólo en México, sino en todo el continente.

—Y ¿por qué no es casual su logro? ¿Qué necesita un joven como tú para alcanzar un puesto como el que tienes ahora?

—Por supuesto que no es fácil. Nada sencillo. Cuando tú te inscribes a un programa de esta naturaleza, en realidad no sabes con quiénes vas a competir. Hasta que estás dentro, como es mi caso, supe que habría que buscar un lugar entre poco más de mil 800 recién egresados de las mejores escuelas del país.

—¿Qué crees que te ayudó a ingresar al programa de capacitación y, posteriormente, ser contratado?

—Tiene que ver sin lugar a dudas con la perseverancia, las ganas. La conciencia de que vas a sacrificar tiempo de diversión, de distracción, de estar con los amigos y la familia. Pero eso, a la larga, es mi inversión para tener un buen trabajo. Quizás lo más difícil es tener que independizarte. Dejar a la familia. Primero, seis meses en los que no sabes qué va a pasar, y luego, si hay suerte, pues prácticamente de manera definitiva porque hay que vivir ya fuera de la ciudad.

Sergio Adrián percibe en su primer empleo unos 18 mil pesos mensuales, mientras que, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que elabora el INEGI, la mitad de la Población Económicamente Activa (PEA), es decir, poco más de 22 millones de mexicanos, gana en promedio 4 mil 800 pesos cada mes.

—¿Tienes en la empresa oportunidades de crecimiento?

—Sí. Eso de hecho es lo que más me motiva. Estoy en una empresa muy fuerte, cuyos directivos están conscientes de que la mejor inversión es la capacitación. Hay grandes planes para los jóvenes, incluso de capacitarnos en el extranjero, pero ahí, otra vez, se hace una selección más. Es decir, estas empresas son lo que son porque tienen claros sus objetivos.

Sánchez Ramírez proviene de una familia de clase media. Sus padres, vecinos de Ecatepec, Estado de México, trabajan arduamente para apoyar a Sergio Adrián y a su hermana menor, Natalia, quien en estos días se estrenó como universitaria, dispuesta a escribir su propia historia.

Sergio, desde hace años, decidió estudiar, a la par de su carrera, los idiomas inglés y alemán. Una decisión más que inteligente, si bien representó para el joven un esfuerzo adicional que le alejó por muchos momentos de las distracciones propias de un joven de su edad.

Aquel estudio extraordinario también lo hizo en una de las mejores escuelas de idiomas del país, el Centro de Lenguas Extranjeras, también del Politécnico, que, con este joven, como con otros cientos que se gradúan cada año, refrenda su compromiso con México.

Además, ha recibido el respaldo incondicional de su familia, la cual ha tenido que hacer un sacrificio extra para poder rentarle un cuarto compartido con otro joven en situación similar a la de él, más sus transportes, sus alimentos. En fin, todo lo que implica que un joven deje la casa para ir en busca de su sueño, el cual, Sergio Adrián, acaricia ya entre sus manos.

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