De metodologías y pobreza - Rosa Gómez Tovar | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 28 de Agosto, 2017
De metodologías y pobreza | La Crónica de Hoy

De metodologías y pobreza

Rosa Gómez Tovar

El día de hoy, el INEGI presentará los resultados de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH), a partir de la cual se podrá conocer, como cada dos años, el nivel de pobreza en México.

Los cálculos de pobreza no los realiza el INEGI sino el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), y normalmente después de la publicación de la ENIGH al Coneval le tomaba alrededor de diez días publicar las cifras de pobreza; sin embargo, este año lo hará en solamente dos días. La razón, evitar el uso incorrecto de las cifras de INEGI ante el Quinto Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto; es decir, el Coneval no dará margen de interpretación y un día antes de la obligación constitucional de rendir el informe de labores del Ejecutivo federal, los mexicanos contaremos con información de un organismo con autonomía técnica y especializado en el tema.

Éste no es un asunto menor, especialmente por la controversia del año pasado sobre los cambios metodológicos que el INEGI realizó al Módulo de Condiciones Socioeconómicas 2015 (MCS) que impidieron al Coneval utilizar dichas cifras para publicar estadísticas sobre pobreza a nivel municipal. De hecho, no se podrá calcular el número de pobres con base en la ENIGH directamente, sino que el INEGI entregará al Coneval un Modelo Estadístico de Continuidad Histórica que tomará los datos y la tendencia de los ingresos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), para hacer las encuestas desde 2010 comparables con la de 2016.

Para entender la magnitud de los cambios metodológicos basta con comparar el porcentaje de población debajo de las líneas de bienestar calculadas por el Coneval entre la ENIGH 2014 y los datos que no fueron utilizados en 2015. En el caso de la línea de bienestar mínimo, que representa el costo de una canasta alimentaria, en 2014 se encontraba debajo de ella el 20.6 por ciento de la población, mientras que a partir de las estimaciones de 2015 este porcentaje se vería reducido al 11.8 por ciento. En el mismo sentido, el porcentaje de población que percibe menos ingresos que la línea de bienestar —una canasta alimentaria más otros bienes— en 2015 sería del 42.6 por ciento, mientras que en 2014 era el 53.2 por ciento.

De utilizarse únicamente la ENIGH para calcular las cifras de pobreza, el porcentaje de población en esta situación sería mucho menor que el que se reportaría de haber conservado la metodología anterior. Si se comparan datos de la ENOE, como el número de personas ocupadas que perciben hasta dos salarios mínimos, en 2014 la proporción sobre el total era 38 por ciento, mientras que en 2016 ésta se incrementó al 42 por ciento. Ante dos tendencias distintas, se está optando por aquella que no ha sufrido cambios metodológicos.

No obstante, la opinión pública y el gobierno tendrán que esperar a que el Coneval, organismo especializado en la medición de la pobreza, sea quien publique las cifras. Esto no quiere decir que la ENIGH sea inútil, ya que esta encuesta nos brinda información sobre el nivel de ingresos de los hogares y con ello estimaciones de desigualdad, otro de los grandes retos para la política social, además de la pobreza.

La advertencia del Coneval de ninguna manera se dirige hacia el INEGI, sino a los políticos que puedan verse tentados a establecer logros de la política que sólo pueden atribuirse a un cambio en la metodología.

Académico de la FCPyS-UNAM y Consultor Político 

@gersonmecalco

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