Cultura

Narra Carlos Prieto la historia de la música mexicana en su nuevo libro

Entrevista. El violonchelista y Premio Crónica cuenta la historia de la música en el país, desde las melodías prehispánicas perdidas, pasando por la anécdota de cómo un mexicano le encargó a Haydn una pieza (Siete palabras de Cristo), hasta llegar a los compositores Juventino Rosas y Julián Carrillo

Carlos Prieto estrenará una obra para violonchelo de Juan Pablo Contreras.

Los primeros conciertos sinfónicos que presenció Carlos Prieto Jacqué (Ciudad de México, 1937) fueron en el Palacio de Bellas Artes bajo la batuta del compositor Carlos Chávez, a quien conoció de niño en casa de sus padres, algunos de los países en los que el violonchelista mexicano no ha ofrecido conciertos son Australia y Paraguay, y una próxima pieza que estrenará será un concierto para violonchelo que escribe el compositor Juan Pablo Contreras. Esas son algunas de las anécdotas que Prieto platica en entrevista y que rescata en su libro Mis recorridos musicales alrededor del mundo. La música en México y notas autobiográficas.

“Me interesó mucho escribir algo sobre la historia de la música en México porque desde hace muchos años he estado involucrado en ella, he conocido a muchísimos compositores, desde Manuel M. Ponce cuando tenía 6 años y que lo veía cada que iba a casa de mis papás, quienes también eran músicos, hasta  compositores actuales. Conocí a Carlos Chávez en condiciones diferentes: lo conocí antes de ser músico, porque antes de dedicarme al violonchelo estudié otras carreras en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés)”, comenta el también Premio Crónica 2015.

En el libro que se presentará el 20 de septiembre en la librería del Fondo de Cultura Económica Rosario Castellanos, Carlos Prieto cuenta la historia de la música en el país, desde las melodías prehispánicas perdidas, pasando por la anécdota de cómo un mexicano –José Sáenz de Santa María–  le encargó escribir a Haydn una pieza (Siete palabras de Cristo), hasta llegar a los compositores Juventino Rosas y Julián Carrillo.

Después dedica páginas a hablar de los compositores más importantes y con los que, en su mayoría, tuvo contacto: Manuel M. Ponce, Carlos Chávez, Blas Galindo, Luis Herrera de la Fuente, Manuel Enríquez, por mencionar algunos.

“El primer concierto de un compositor mexicano que pude tocar fue el de Ricardo Castro. Siempre me ha interesado la música mexicana y no sólo la actual, sino la del pasado. Me puse a investigar cuáles eran las más antiguas obras para violonchelo compuestas en México y me encontré con compositores del siglo XVIII y XIX habían compuesto obras, pero habían desaparecido y la más antigua era el concierto de Castro”, platica.

Ese concierto Prieto lo estrenó en México con Jorge Velazco (en 1981) y realizaron la primera grabación mundial con la Orquesta Sinfónica de Berlín.

Escribe que en los primeros conciertos sinfónicos que vio en Bellas Artes fueron de Carlos Chávez…

—Conocí a Chávez cuando era niño y cuando estaba estudiando ingeniería en el MIT, él fue invitado a dar una serie de conferencias en la Universidad de Harvard, yo fui a todas esas charlas, él era muy amigo de mis papás. Después, cuando me dediqué a la música, al poco tiempo falleció Chávez.

“Pero un día estando en Guadalajara, un amigo de Chávez me dijo que debería conocer el concierto para chelo y orquesta de Chávez, pero yo sabía que no había compuesto uno. Fui a la casa de su hija Anita Chávez y cuando abrimos el primer paquete de documentos cayó el manuscrito del concierto y una de las últimas obras que compuso. Entonces está completamente terminado el primer movimiento, luego existen bocetos del segundo y tercer movimiento pero esos son intocables. El primer movimiento son nueve minutos, lo estrené y grabé en México”, responde.

Carlos Prieto está al tanto de otros compositores mexicanos, es el caso de Juan Carlos Contreras y Arturo Márquez. Sobre el primero platica que en abril de 2016 se reunieron en Nueva York y tiempo después, el joven compositor le escribió un correo diciéndole que al acabar de leer su libro Las aventuras de un violonchelo, quería escribir una obra que retratara las ciudades a las que Prieto ha viajado.

“Juan Pablo Contreras está componiendo una pieza para chelo y piano de cinco movimientos, apenas los termine la estrenaremos. Sí será sobre mis viajes, en título tentativo es Souvenirs  y podría estar describiendo mis viajes a Moscú, Nueva York y Ciudad de México”, precisa.

¿Qué le representa la música de Arturo Márquez?

—Después de haber estrenado obras de mexicanos, algunos muy modernistas, me interesó la música de Márquez, me puse en contacto con él (en 1998) y después me compuso una obra (Espejos en la arena), a la que después le agregó un movimiento y lo tocamos por primera vez en Caracas en el año 2000.

VIAJES. Antes de dedicarse al violonchelo, Carlos Prieto estudió ingeniería metalúrgica y economía en el MIT, aunque nunca abandonó el violonchelo porque era el primer chelo de la orquesta del Instituto y porque desde los 4 años de edad aprendió a tocarlo.

“Empecé a estudiar el violonchelo a los 4 años porque había una necesidad de completar el cuarteto de cuerdas familiar, mis papás tocaban violín, mi abuelo materno la viola y faltaba un chelista, entonces desde antes de que yo naciera mi mamá decidió que tendría que tocar chelo. Dio la casualidad de que siempre me gustó y a los seis años ingresé al cuarteto familiar”, narra el músico.

Después de estudiar en Estados Unidos, la vida de Prieto cambió cuando en 1959 una delegación soviética visitó la Fundidora Monterrey, en donde él trabajaba y ahí el chelista, por ser el único que sabía ruso, se convirtió en el traductor de esa delegación. Eso le abriría las puertas para estudiar en la Universidad Lomonosov, Rusia, en donde pudo convivir con el compositor Dmitri Shostakóvich.

“Ahí empieza este libro con las primeras giras que hice. Rusia tuvo mucha importancia en mi vida, cuando estaba en el MIT fui a la discoteca, ahí descubrí la música de Shostakóvich que me pareció que combinaba obras extraordinarias  y otras de una mediocridad inexplicable, entonces me interesó tanto su figura que me puse a estudiar ruso en el MIT”, recuerda.

Otro país que tiene mucha importancia en el libro es China porque Prieto Jacqué fue el primer mexicano en hacer una gira ahí. “Fui como integrante del Trío México que formábamos el violinista Manuel Suárez y el pianista Jorge Suárez; en 1979 hicimos una larga gira por China y fue el primer grupo occidental ahí”.

¿Qué país le gustaría visitar?

—No he ido a Australia. He estado en casi todos los países hispanoparlantes, me falta Paraguay. Pero cuando voy a un país me pongo como meta hacer el estreno mundial de una obra de un compositor local.

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