Relámpagos de agosto - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 29 de Agosto, 2017
Relámpagos de agosto | La Crónica de Hoy

Relámpagos de agosto

Wilfrido Perea Curiel

Jorge Ibargüengoitia escribió hace más de cincuenta años la novela titulada Los Relámpagos de Agosto. Con su característica puntillosa ironía, el autor hace pedazos el mito de la Revolución Mexicana y pone en duda la motivación de justicia social como causa originaria del gran metarrelato del siglo XX, soportado y promovido por todo el aparato ideológico del Estado mexicano. 

A través de la parodia de la autobiografía del general Arroyo, Ibargüengoitia desnuda la barbarie heredada de la Revolución y narra estampas de traiciones, mezquindades, oportunismos, vilezas y excesos de una clase política que, en nombre de la Revolución, se siente con el derecho de saquear a la nación.

Los vicios de corrupción, impunidad, patrimonialismo y ruindad que hoy le señalamos a la clase política en su conjunto tienen profundas raíces. Es pertinente leer plumas como las de Gabriel Zaid, o bien al autor de la novela en mención, ya que nos recuerdan que el pacto posrevolucionario tuvo como piedra de toque un acuerdo amafiado. Para Zaid, la corrupción no es una mera característica de la vida política nacional, sino su verdadera razón de ser.  Estamos atrapados en esa dimensión, los políticos especulando para alargar el estado imperante de cosas y la sociedad civil tratando de gravitar más para dar fin a ese nauseabundo arreglo. En su intento por preservar sus privilegios, corriendo incluso contra la historia, el sistema incurre en cinismos palpables, generando el incremento del rechazo ciudadano.

En las últimas décadas, hemos tratado como sociedad de edificar la democracia, pero un ingrediente central en esta trama ha brillado por su ausencia, no hay demócratas, al menos no los suficientes y los que quedan no están precisamente en los partidos políticos.

Lamentables prácticas que si bien fueron patentadas por el PRI, hoy han sido desarrolladas, si no es que perfeccionadas, por el resto del sistema de partidos. Ninguna fuerza se salva. Se ha perdido el pudor, no hay sentido de vergüenza, la lógica es agandallarse. Como ahora sí el sistema está en severa crisis, pues de una buena vez hay que ir perfilando un sexenio de Hidalgo. Se vale abusar.

La dirigencia actual del PRI dice que le va a servir que un gran número de sus exgobernadores vistan uniforme a rayas. Que de esa manera recobrarán la confianza del respetable. Es complicado entender eso. Ochoa afirma que el dedazo que se cocina responde a las mejores prácticas democráticas. Tal y como ocurrió en el Estado de México, al precio que sea piensan imponer al “fiscal carnal”, al costo que sea se preparan para emular la fórmula en 2018.

Hoy Ricardo Anaya juega a ser el Roberto Madrazo azul y encaminar a su partido a una crisis, con tal de labrarse su propia candidatura. Como se le desmorona su concepto de unidad, convoca a una “guerra contra el PRI”, desesperado por aglutinar apoyos.

López Obrador, quien ha cuestionado hasta el cansancio la acrítica disciplina priista y la práctica del dedazo, en un movimiento que le hubiera envidiado el mismísimo Luis Echeverría, acaba de consumar el “destape” de Claudia Sheinbaum.

Ricardo Monreal se dispone a protagonizar una nueva versión de su acuñado “monrealazo”. No se sabe si de regreso al PRI o al PRD, en una de ésas hasta cae en piso azul.

El PRD está desesperado, en pleno marchanteo, no sabe en qué ventanilla puede intercambiar de mejor manera sus corcholatas, en avenida Coyoacán le están haciendo el feo y en Morena la humillación ha calado. Quizá le pague más alto el tricolor ayudándole a restarle votos de la izquierda a AMLO. Al ritmo que se bajan semanalmente perredistas para irse a Morena, sólo se van a quedar los Chuchos. En breve tendrán más aspirantes a la Presidencia que militantes.

En realidad, la clase política de la que se burla Ibargüengoitia es la misma de siempre, igual de pusilánime, miserable y voraz. Ha cambiado mucho para seguir igual.

pereawilfrido@me.com

 

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